Fin de una era

November 30th, 2009

Queridos lectores,

Como seguramente ya lo habían sospechado, este blog ha terminado. Se acabó. It’s over. C’est fini. El Ministerio de la Verdad cumple su fin hoy, 30 de Noviembre del 2009, exáctamente 5 años después de haber sido creado. Han sido 5 años maravillosos en que lo único que lamento es no haberle dado su merecida atención éste año (¡especialmente considerando que había tanto de qué hablar!).

Será el fin de una era, pero también es el comienzo de otra. Minitrue ha muerto pero como la mítica ave fénix, de la ceniza renace Tercer Siglo. Esperen más opiniones y comentarios sobre mucho de lo mismo, aunque con un enfoque un poco más serio. Pero no se preocupen: siempre habrá un rincón en mi corazón para joder a los emos.

Mis estimados, con esto Master Zen se despide. Gracias por haberse tomado la molestia de leer este blog y ojalá los vea pronto en el nuevo.

Atte.
-Rodrigo D. Aguilera (a.k.a. Master Zen)

Disclaimer legal: Minitrue seguirá existiendo sin la opción de comentar. En el transcurso de los siguientes meses se verá la manera de integrarlo a Tercer Siglo o de mantenerlo de alguna forma u otra para la posteridad.

visiten TERCER SIGLO

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

U2 live at Wembley

August 16th, 2009

Londres giró 360° este viernes

“Pinches ingleses aburridos”.

Es lo primero que pensé cuando después de 4 canciones (todas del sub-estándar disco nuevo), medio Wembley permanecía sentado. Nada como la audiencia mexicana en este mundo, nunca parando de gritar desde la primera nota hasta el mero final. Peor tantito, pensé lo inimaginable: que U2 ya había perdido su toque, su habilidad mágica de crear un éxtasis musical que sin duda los ha convertido en uno de esos grupos que todo ser humano tiene que ver en vivo antes de morir. Pero para mi fortuna no fue eso, simplemente que las canciones nuevas no tienen ese je ne sais quoi. No levantan, no prenden. No ayudaron a que este nuevo disco fuera el primer disco innegablemente decepcionante (aunque muchos críticos lo alabaron por razones que desafían la lógica). El temor de que el setlist estuviera plagado de los temas nuevos estuvo presente pero ¿seguramente U2 no dejaría que un disco mediocre no sería seguido por un concierto mediocre?

Quinta canción: “Beautiful Day” y cualquier duda de que este cuarteto irlandés había perdido su antigua gloría quedó esfumada. El resto del concierto -dominado por su repertorio de Achtung Baby y posterior- fue un compendio de sus mejores éxitos y una que otras sorpresas y hasta los otrora aburridos ingleses no perdieron el ánimo. También ayudó que Bono estaba visiblemente conmovido con estar tocando en Londres, recordando como “durmió una noche en Waterloo Station con un demo de su primera canción” cuando apenas tenía 18 años. “Esta ciudad ha sido buena con nosotros”. Vaya que le devolvió la gratitud, y eso que la acústica de Wembley podría haber sido mejor (aunque definitivamente superior a la del Estado Azteca que fue el único tache en lo que había sido un brillante concierto hace unos años).

Aparte de los éxitos de siempre estuvo la obligatoria concientización política, esta vez relacionada con los disturbios electorales iraníes que sirvieron como fondo visual para una versión magistral de “Sunday Bloody Sunday”. También hubo un homenaje para la activista birmana Aung San Suu Kyi al tono de “Walk On” (una canción originalmente compuesta para ella). Política aparte, una grata sorpresa fue escuchar “The Unforgettable Fire” como también “Ultra Violet” -a mi juicio el momento más memorable de la noche y otra de mis grandes canciones favoritas de esta banda que hasta entonces no había escuchado en vivo. No exagero en decir que pagaría otro boleto solo para escucharla de nuevo y curiosamente la “chamarra laser” de Bono junto con el micrófono colgante fueron el poco espectáculo de un concierto que aún considerando su escala, tuvo mucho más énfasis en la música que en el show.

U2 cada vez parece más un grupo que debería preocuparse por la osteoporosis que en hacer giras mundiales. Pero esto no les ha quitado la habilidad de armar lo que es el show más grandioso del rock, y no perder ese don de convertir canciones ya de por si legendarias en algo aún más monumental en vivo. Particularmente, mis respetos a The Edge por el ambiente estratosférico que crea con su guitarra en canciones como “City Of Blinding Lights” y la misma “Ultra Violet”; es algo que tiene que ser presenciado para creerlo. Y bueno, se podrá argumentar que ya no podrán llegar a la cúspide artística que fueron sus giras de Zoo TV y Popmart (sigo pensando que el concierto en México aquel Diciembre del ’97 ha sido, musicalmente hablando, su mejor concierto de todos los tiempos, una noche inolvidable para todos aquellos que estuvimos allí), pero de que todavía se la rifan, eso que ni que.

Yo sé que todavía no se anuncian fechas en México pero no dudo que eventualmente se hagan. Jóvenes, vayan ahorrando, que esta vale cada peso al igual que valió cada libra.

Setlist

- Breathe
- No Line On The Horizon
- Get On Your Boots
- Magnificent
- Beautiful Day
- Elevation
- I Still Haven’t Found What I’m Looking For
- Stuck In A Moment (You Can’t Get Out Of)
- Unknown Caller
- Unforgettable Fire
- City of Blinding Lights
- Vertigo
- I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight (Remix)
- Sunday Bloody Sunday
- Pride (In The Name of Love)
- MLK
- Walk On
- Where The Streets Have No Name
- One
- Mysterious Ways

Encore

- Ultra Violet
- With Or Without You
- Moment of Surrender

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Celebrando la mediocridad

August 13th, 2009

Desinflando el globito de nuestro júbilo futbolístico

Ok, hace bastante tiempo que no escribo y seguro ya pensaron que me morí, que me terminé casando con una inglesa (deséenme todo menos eso por favor), o que de plano me ahogué en un pint enorme de Guinness (no sería mala forma de partir de este mundo). No, aquí sigo, aunque con muy poco tiempo y muy poca inspiración para escribir. Aunque algo me dice que ya no importa mucho: si aún conservo aunque sea un 10% de mis lectores frecuentes – y Haplo no cuenta – lo consideraré una victoria.

En fin, al buen estilo Minitrue, escribiré sobre algo controversial para que me odien un poquito más. Tema del día fútbol. Específicamente la sonada victoria de nuestra selección sobre su archirrival del norte que durante la década entera nunca se cansó de recordarnos que en la única cosa en que éramos mejores que ellos (bueno, aparte de la cocina y en la cerveza), o sea, el fútbol, nuestra supremacía era cosa para la historia. Pero luego de dos victorias en cuestión de semanas, incluyendo el 2-1 de ayer, ya los mexicanos pensamos que la maldición ha terminado, que el universo futbolístico ha regresado a su equilibrio: en la CONCACAF hay solo un amo y señor y se viste de verde, blanco y rojo.

Tiempo fuera. Permítame despertarlos de su delusión. Lo de ayer no fue nada.

Así es, nada. Ojala se les haya pasado la cruda por haber celebrado toda la noche, porque la realidad no es nada agradable. Veamos esto de manera fría y racional. Primero, le ganamos un partido a un rival que durante casi toda la historia moderna hemos podido vapulear fácilmente y solo durante los últimos 20 años nos ha dado un poco de oposición. Segundo, les ganamos en casa, en una ciudad donde NUNCA nos han ganado (sí señores, la altura ayuda) y donde casi nadie más ha tenido el placer de hacerlo. Tercero, les ganamos por un gol. Un gol. No fue la goliza de 5-0 de la Copa de Oro donde no jugaron con su primer equipo. Con esto en mente, cuarto: seguimos sin ganarle a su primer equipo fuera de México en toda la década.

Hay mas. Veamos la tabla de posiciones. Ascendimos de un mísero cuarto lugar, a tercero. Así es, nuestra gloriosa selección, el “gigante de la CONCACAF”, está en un patético tercer lugar en la conferencia más débil fuera de Oceanía. Contamos con una de las tres mejores ligas del mundo fuera de Europa, con una base de talento de cien millones (Argentina con menos de la mitad ya lleva dos copas mundiales encima) y una población que vive y respira futbol. Y apenas tercer lugar en nuestra conferencia regional.

Ya no le sigo porque es deprimente. Seguro me van a tachar de traidor por siempre ver el lado negativo de cualquier “logro” (si es que se le puede llamar como tal) nacional pero más bien, prefiero ser un traidor objetivo que un patriota patito que cree que amar a México equivale a “ponerse la camiseta” y no cuestionar. ¿Estoy contento de que ganó México? Por supuesto. Pero de eso a ir a celebrar al Ángel una victoria que debió ser asegurada, mejor me quedo en mi casita. Celebremos los logros que van más allá de lo que esperamos. Convertir lo normal en un hecho insólito no es otra cosa más que premiar la mediocridad. Qué nos espera, ¿que nuestros dirigentes festejen que nuestra economía cayó solo menos cinco en vez de menos diez? Que solo hubo mil asesinados por el narco y no mil quinientos?

¿Eso es lo que verdaderamente queremos para México? Yo no.

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Brüno (2009)

July 14th, 2009

Si pensaron que Borat fue descarado, no han visto nada

Director: Larry Charles

Elenco: Sacha Baron Cohen (Brüno), Gustaf Hammarsten (Lutz), Clifford Bañagale (Diesel)

País: Estados Unidos

Pensé que había visto todo. Eso es, hasta que vi un pene cantando.

Así es, a veces no sé si el propósito de Baron Cohen es hacernos reír o darnos terapia de choque sobre las cosas más irreales, perturbantes y de plano repugnantes para las sensibilidades de un ser humano normal. Borat definitivamente nos hizo reír, una risa a veces nerviosa ante tal magnitud de incorrección política del misógino y antisemita reportero kazako. Brüno, sin embargo, es una bestia completamente diferente. En efecto es un reciclaje descarado del trama anterior (reportero se va de su país natal y recorre los lugares más retrógrados del país “civilizado” por excelencia, Estados Unidos) pero las similitudes terminan allí. Brüno no solo ofende verbalmente, ofende visualmente de una manera que jamás pensaría que pasaría la prueba de la censura en algún otro país que no fuera Holanda.

De hecho no sería exagerado que hay momentos en que no se sabe si uno está viendo una porno gay hardcore o una comedia para las masas mundiales. Si señores, si creen que ver los posters de Cohen presumiendo su depiladas nalgas son demasiado, esperan a que vean como Brüno y su novio pigmeo “lo hacen” (digamos que el ser pigmeo abre una puerta entera de posibilidades que no vacila en mostrarnos). O cuando vean el notorio pene cantando. O el sexo oral/anal que finge con el espíritu de Milli (o era Vanilli, ya no recuerdo). Les ahorraré lo demás pero espero que ya vayan agarrando la idea. Pero no crean que todo es obscenidad y perversión: hay escenas que si no terminan doblados de risa es porque seguro se salieron del cine después de ver el pene cantando (sale durante la primera media hora así que aún tienen tiempo de huir). El video piloto para su show de farándula es genialidad pura, al igual que su lección de karate simulando un ataque gay (cómo el instructor mantuvo la seriedad al ser atacado por Brüno usando dos dildos y un strap-on como armas me deja atónito). Ya ni hablar de cómo intenta seducir al pobre ingenuo de Ron Paul, excandidato presidencial republicano.

Es inevitable hacer la comparación con su predecesor así que: no, no es más chistosa que Borat. Incluso tal vez ni se le acerque. Pero brilla por muchas otras razones que si bien no te sacan la carcajada, te dejan pensando. En una escena, Brüno busca a un par de consultoras de caridades, es decir, personas dedicadas a asesorar a las celebridades sobre cuales acciones caritativas están de moda y cuales no (digo, la pobreza fue tan 2005, el cambio climático es lo “in” para hoy). Lo más triste es que estas “consultoras” no tienen ni la remota idea de las causas que invitan a promover (me sorprendería que tuvieran un título de secundaria) y seguramente han de ganar 100 veces más que tú y yo. En otra escena, Brüno hace un casting para niños y le pregunta a sus madres si están dispuestas a que operen maquinaria industrial, que se vistan de Nazis y que aparezcan crucificados. Ninguna dice que no (eso sí, lo piensan, pero evidentemente la remuneración termina siendo valorada más que la dignidad – por no decir seguridad – de sus hijos).

Y bueno, ya ni hablar de los incidentes con la créme de la créme del corazón de los EU. ¿Entrenamiento militar? Claro, con todo y bufanda y cinturón D&G. ¿Viaje de cacería? “Perdón, un oso se comió toda mi ropa excepto estos condones, ¿me puedo dormir contigo?” le dice completamente desnudo a uno de sus compañeros cazadores. Y el clímax: un festival de “straight pride” con cerveza barata, mujeres aún más baratas, y peleas en jaulas tipo UFC. Digamos que si la audiencia (compuesta enteramente de rednecks y demás basura blanca) es el mejor ejemplo de la superioridad de la raza aria, no sé que estaba pensando aquel otro austriaco hace tantos años antes de intentar conquistar el mundo…

Me fui del cine sintiendo que me habían dado una bofetada con guantes de acero. No sabía se reír, llorar o vomitar pero presiento que ese es exactamente el efecto que Baron Cohen hubiera querido. Vean Brüno. Quien quite y también terminen doblados de risa con un pene cantante.

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Crónica de una crisis anunciada

June 3rd, 2009

Un microcosmo de la crisis, 10 años antes

Inversiones atrevidas y riesgosas por las mentes más brillantes del mundo de las finanzas. Pérdidas millonarias. Pánico en los mercados. Intervención del gobierno para evitar un colapso financiero mayor. No, no hablo de los eventos de Septiembre del año pasado cuando la caída de Lehman Brothers casi arrastra al sistema financiero mundial al infierno. Hablo de 1998, y estas mentes brillantes eran los “genios” detrás de un famoso hedge fund llamado LTCM: Long-Term Capital Management. En 1998, LTCM sufrió pérdidas catastróficas que los llevó a la ruina y solo la acción concertada del gobierno estadounidense al lado de varios bancos previno una calumnia mayor. 10 años después, nadie aprendió la lección.

Esta es la crónica de una crisis anunciada. Esta es la historia de LTCM.

Mentes brillantes

LTCM fue fundada en 1993 por John Meriwether, que hace unos años antes fue forzado a renunciar de Salomon Brothers (en ese entonces, uno de los principales bancos de inversiones del mundo) debido a su relación con fraudes al gobierno federal, algo que poco tiempo después resultaría en la caída del banco y su subsecuente adquisición por parte de Citigroup. Como buen banquero, no se iba a quedar con los brazos cruzados: reclutó a varios ex miembros de Salomon, un virtual dream team de cerebros financieros que incluía entre sus rangos a dos economistas que a la postre serían premios nobel: Myron Scholes y Robert Merton. También aseguró cuantiosos fondos de individuos e instituciones que no duraron un instante en confiarle sus millones, siempre y cuando les devolviera más. En 1994, LTCM entró en acción con más de mil millones de dólares de capital.

En poco rato, LTCM se convirtió en un gigante en el mundo obscuro pero glamoroso de los hedge funds. Para los que no saben lo que es un hedge fund (en español se les conoce como “fondos de inversión alternativa”, aunque su nombre en inglés es más común), o no conocen bien su modus operandi, básicamente son fondos cuyo propósito es llevar acabo inversiones que maximicen su “alfa”, es decir, sus ganancias por encima del riesgo que incurren. Como sabrán, las inversiones más riesgosas son aquellas con mayor rendimiento y por estos motivos es que la mayoría de los fondos tienen límites hacia lo que pueden hacer (un fondo de pensiones, por ejemplo, jamás se le permitiría hacer cierto tipo de inversiones por temor a perder los ahorros de miles de personas). Los hedge funds no tienen estos límites y carecen de regulación bajo la premisa de que juegan con dinero de gente capaz de absorber las pérdidas.

Venciendo al mercado

A cambio de su genialidad, los gerentes de los hedge funds reciben compensaciones astronómicas, generalmente bajo un sistema de “2 y 20”, es decir, 2% de los activos netos del fondo, y 20% de las ganancias. Así que si le das $100 millones a un gerente y logra convertirlo en $150 millones para final de año, se habrá embolsado $12 millones para sí solito. Obvio que se lo tendrá que repartir entre sus chalanes pero los hedge funds son pequeños ya que muchas de sus operaciones son automatizadas por modelos computarizados diseñados por doctores en astrofísica e ingeniería aeronáutica (en serio). Cualquier movimiento de mercado que coincida con la estrategia de inversión del fondo, y automáticamente se efectúa en milésimas de segundo. Estos movimientos, a veces mínimos, se magnifican por la capacidad del fondo de apalancarse (endeudarse) muy por encima de su capital, frecuentemente hasta 20 veces o más (ejemplo: un aumento de 5% de una inversión se convierte en una ganancia de 100% si tu razón de deuda-a-capital es 20:1).

Las estrategias de LTCM se aprovechaban de estos movimientos infinitesimales en la convergencia de bonos y acciones; en pocas palabras, arbitraje. Por ejemplo, LTCM se dio cuenta que las diferencias de bonos de tesorería de 30 años y de 29 años eran mayores a lo que se esperaría, por lo tanto, si compraban el de 29 años y vendieran corto los de 30, harían una ganancia cuando esta diferencia se redujera a la hora de que el gobierno emitiera nuevos bonos. Lo mismo con acciones de ciertas compañías casi idénticas, en el caso de LTCM eran Royal Dutch y Shell (que en la práctica son una misma compañía pero se cotizan por separado en las bolas inglesas y holandesas). Sus estrategias rindieron frutos: para 1998 tenían casi $130 mil millones en activos aunque se habían endeudado 25:1 (nada raro para un hedge fund). Más impresionante, habían invertido en derivados con un valor nocional de $1.25 billones de dólares, más del tamaño de la economía mexicana. Con sus sofisticados modelos, LTCM había logrado con la matemática lo que la intución nunca pudo: vencer al mercado.

Colapso

Pero la crisis rusa de 1998 terminó tumbándolos de su pedestal. Cuando el gobierno ruso anunció una moratoria en sus bonos, los mercados financieros mundiales entraron en pánico: se deshicieron de sus bonos (no solo rusos sino japoneses y europeos) y se refugiaron en masa hacia el activo más seguro del mundo: bonos de la tesorería estadounidense. Ergo, el valor de estos bonos se disparó y las diferencias que antes habían sido la fuente del arbitraje de LTCM se transformaron en pérdidas millonarias casi instantáneas. Así como el apalancamiento magnificó las ganancias de LTCM, hizo lo mismo con sus pérdidas que fueron todo menos infinitesimales (la lógica inversa del ejemplo anterior es que una pérdida de solo 5% bajo un apalancamiento de 20:1 te dejaría en ceros).

Las inversiones de LTCM estaban tan extendidas por los mercados financieros que su colapso potencial se vio como el primer paso en una tragedia mayor, cuyas consecuencias arrastrarían al mercado entero. Al necesitar capital para cubrir sus deudas inminentes, LTCM estaría forzado a vender sus activos lo cual haría que cayeran de precio, creando un ciclo vicioso de ventas y depreciaciones que nadie podría detener. La Reserva Federal de Nueva York tuvo que entrar en acción y organizar un rescate por parte de los principales bancos mundiales. Pero aunque LTCM se salvó por el momento, fue finalmente liquidado en el año 2000. John Meriwether eventualmente empezaría otro hedge fund (JWM Partners) donde permanece hoy día.

Las lecciones

¿Qué aprendimos de esta lección de capitalismo desenfrenado? Absolutamente nada. Si acaso, la siguiente década fue aún más eufórica y desmedida. Los hedge funds se multiplicaron como plaga y nadie movió un dedo para regularlos aún siendo evidente que sus efectos sobre los mercados financieros eran enormes, y su capacidad para desestabilizarlos estaba muy por encima del riesgo que representaban para sus ya de por sí ricos inversionistas. Peor aún, si un solo hedge fund pudiera tener inversiones billonarias a través de todo tipo de mercados (bursátiles, bonos, derivados, divisas), ¿qué pasaría cuando instituciones aún más grandes – como los bancos de inversión – se volvieran igual de irresponsables? Total, en 1998 la palabra “sub-prime” no había entrado en uso cotidiano y los famosos derivados “exóticos” como los Credit Default Swaps y Collateralized Debt Obligations apenas empezaban a popularizarse (es más, los CDS apenas se habían inventado un año antes). ¿Qué pasaría cuando la tragedia de LTCM se magnificara al mismo ritmo que su voraz apalancamiento?

El resto es historia, y la estamos viviendo.

Posdata

En el 2008, 1,471 hedge funds fueron liquidados debido a la crisis.

(Desafortunadamente, aún quedan más de 9 mil)

Para otra perspectiva, léanse este excelente artículo de BusinessWeek sobre LTCM

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Star Trek (2009)

May 26th, 2009

No hay que ser Trekkie para disfrutar esta obra maestra

Director: J.J. Abrams

Elenco: Chris Pine (James T. Kirk), Zachary Quinto (Spock), Leonard Nimoy (Spock Prime), Eric Bana (Nero), Zoe Saldana (Uhura), Karl Urban (McCoy), Simon Pegg (Scotty), John Cho (Sulu), Bruce Greenwood (Capitán Pike)

País: Estados Unidos / Alemania

Hay duelos que adquieren un estatus mítico dentro de la historia y la cultura popular. Napoleón contra Wellington. Beatles contra Rolling Stones. Real Madrid contra Barcelona. Star Trek contra Star Wars. Admito que no soy la persona más imparcial para juzgar éste último: la trilogía original de la saga de Lucas se mantiene a mis casi tres décadas de vida como mis películas favoritas de todas y veo muy difícil que esta opinión impregnada ya en mi código genético llegue a cambiar. Y nunca rehuí de una contienda verbal contra cualquier que tuviera la osadía de pensar lo contrario. Total, ¿quién en su sano juicio pensaría que un phaser era más espectacular que un sable de luz? ¿O los Klingons más temibles que el Imperio Galáctico?

Sin embargo, la nueva trilogía de Lucas dejó un mal sabor de boca – y eso que Episodio III logró recuperar parte de la gloria perdida de sus antecesores (olvidemos por un rato la mediocre actuación de Anakin, las piruetas irreales de Yoda versión CGI, y la historia de amor que hizo que el guión de Pearl Harbor pareciera un poema de Gustavo Adolfo Becquer). Afortunadamente, llegó J.J. Abrams (el cerebro detrás de Lost y Cloverfield) con una fresca reimaginación de las los viajes del USS Enterprise y su legendaria tripulación. No pudo llegar en mejor momento en vista que las películas de ciencia ficción decentes parecen ser una especie en extinción. Ok, estuvo Sunshine hace un par de años, pero fue dirigida a una audiencia pensante. Lo que ya urgía era una película que pateara trasero. Mucho trasero. De aquí hasta el cuadrante Beta de la Vía Lactea.

Star Trek es, en pocas palabras, las dos mejores horas de acción en el espacio desde que una banda de rebeldes trataron de apagar un generador de escudos en un planeta lleno de ositos de peluche mientras dos flotas espaciales libraron un Trafalgar galáctico (si no saben a lo que me refiero, no han vivido). Le atina en todos los rubros que hacen a una película de sci-fi no solo buena sino grandiosa: un trama perfectamente creíble que hace plausible la reinvención de la historia de origen de Kirk y compañía (les advierto que involucra viajes a través del tiempo, pero aún así funciona), un enemigo maniático y despiadado (Eric Bana, irreconocible bajo maquillaje de Romulano) con todo y una nave espectacularmente terrorífica que parece salida de una pesallida Lovecraftiana, y finalmente, un elenco joven pero vivaz que si bien se podrían confundir con el elenco de The OC, dejan la grata impresión de que no pudo haber nadie mejor para sus respectivos roles.

Eso si, no hacen mucho esfuerzo por esconder sus fuentes de inspiración, al menos no Kirk (el otrora desconocido para mí, Chris Pine). Desde la escena inicial en que de niño toma el volante y pisa el acelerador (no del Enterprise, sino del carro viejo de su presunto padrastro al son de “Sabotage” de los Beastie Boys) hasta su confiada arrogancia como cadete y luego tripulante, queda claro que ha estado tomando todos los consejos del libro de Maverick (Top Gun) al pie de la letra. No, no será Han Solo (nadie nunca lo será), pero mucho mejor que el insípido Anakin, ni duden. Del otro lado está Spock (otro sin-nombre, Zachary Quinto) que hace tan fiel clon de Leonard Nimoy (que también sale, ¿recuerdan eso de viajar por el tiempo?) que asusta. Bien se podría decir que se roba el show, logrando transmitir más conflictos internos dentro de su caparazón emocional de Vulcano que muchos de los humanos.

El resto se los dejo de sorpresa pero esperen muchas batallas espaciales, un holocausto planetario que opaca al de Alderaan en Star Wars, excelentes efectos que nunca pecan de excesivos, una genial caracterización de los Romulanos y en particular de su nave (¿no puede haber un Oscar para mejor nave espacial?), y por supuesto, el rejuvenecimiento del Enterprise que hay que ver para creer. No señores, este no es el Enterprise que fascinaron a sus padres cuando la vieron comandada por William Shatner en los años sesenta. Con su nueva silueta curvilínea y puente de mando modernizado para la generación iPhone, es una verdadera joya de ingeniería espacial de fantasía que hasta duele ver cuando recibe un rasguño.

Las críticas no mienten: Star Trek es la mejor razón para ir al cine este verano, no solo una sino varias veces. Si se le puede levantar una sola queja es que, en comparación, todas las demás secuelas de la temporada veraniega (Transformers, Terminator) parecerán una pérdida de tiempo y dinero. Y así como Christopher Nolan logró resucitar la franquicia de Batman de una muerte segura, J.J. Abrams ha repetido la magia para la serie de ciencia ficción más vieja del cine, llevándose de calle al fútil intento reciente de Lucas por igualar su incomparable trilogía original.

Película del año, señores. Y eso que todavía ni llegamos a la mitad…

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Pensamiento XXXVI

April 22nd, 2009

Culpables de las últimas 3 recesiones mundiales: banqueros (1929), Hitler (1945), banqueros (2008).

¿Algo más queda por decir?

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

¿El fin de Master Zen?

April 14th, 2009

He estado reflexionando sobre esto durante un tiempo ya y he tomado una decisión monumental para el futuro de este blog: Master Zen va a morir. La verdad es que esto de tener un alter-ego en el ciberespacio tuvo su propósito durante un tiempo pero poco a poco creo que he superado la necesidad de escribir bajo otro nombre (vaya, ni que mi nombre verdadero fuera un secreto de estado). Pero la razón va un poco más allá de un simple nombre: he querido darle un giro a este blog desde hace tiempo porque ya no siento las mismas ganas de antes de escribir siguiendo el mismo estilo y hablando de las mismas cosas de antes, o al menos no de la misma manera.

La intención original era hacer un blog de crítica política con toques de humor sarcástico y negro (mi influencia original fue el cómico Dennis Miller). Pero estando afuera de México me siento cada vez más desconectado de la situación política. Mientras tanto la crisis económica revitalizó mi pasión por la economía, pero como está el blog ahorita se me hace un pésimo vehículo para tener alguna legitimidad en este tema. He querido de alguna manera que el blog sea más profesional: ya no tanto las diatribas de un inconformista sino un espacio para comentario más serio, claro, sin perder aquellos toques de humor y frecuentes referencias a la cultura popular (digo, ¡algunos de esos posts – como el de los emos – han sido mis mejores!).

No sé pués cuál será el futuro del blog ni cuando cambiará: es posible que en tan solo unas semanas, es posible que en unos meses. No sé si implica un borrón y cuenta nueva (no creo, hay mucho que quiero conservar aunque tambien hay mucho de lo que me quiero deshacer), una purga de lo que sale sobrando y dejar solo lo bueno, o de plano dejar todo como está y simplemente seguir construyendo encima. Lo que me queda claro es que el blog que surga de las cenizas será diferente, aunque tal vez no radicalmente. Definitivamente el nombre de Ministerio de la Verdad seguirá, total, sigue siendo el más apropiado para la intención ulterior de este sitio: encontrar la verdad detrás de las mentiras de la vida.

En vía de mientras, los dejaré pensando y (espero) opinando sobre lo que esperan de este espacio en los meses – y ojalá años – que están por venir.

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

¿Y la crisis?

April 11th, 2009

¿En serio notarían la diferencia si hay 10% menos gente?

Es la época del año en que las hordas de vacacionistas inundan las playas del país, su merecido escape del smog y el tráfico urbano. Acapulco, Veracruz, Puerto Vallarta, todas abarrotadas, repletas de turistas nacionales y extranjeros disfrutando – como diría una cierta canción – del sol, la arena y el mar. Pero este año es un poco diferente y tanto los periódicos como los noticieros no se cansan en recordarnos:

¿Y la crisis?

Así es, ¿y la crisis? Como delirio colectivo, tal parece que cometen un grave pecado los cientos de miles (por no decir millones) que deciden tomar una rebanada de sus magros ahorros para una semana de placer. O si bien no es un pecado, al menos es un acto de irresponsabilidad financiera gastar tan desconsideradamente cuando los peores días de esta tragedia económica mundial aún están por llegar (escuchen mis proféticas palabras de economista). Misma historia el año pasado durante las fiestas navideñas. Esta vez no eran las playas sino los centros comerciales donde las familias derrochaban sus aguinaldos en gastos frívolos como una nueva televisión de plasma y el juguete de moda para los chamacos.

Pero seamos honestos: esta lógica no solo es absurda, es idiota. Para empezar, no tiene nada de irresponsable ni mucho menos irracional gastar en tiempos difíciles. Pero lo más importante es que esa idea de que durante una crisis debemos ver centros comerciales y playas casi vacías es ridícula. Veámoslo así: digamos que el consumo durante la crisis ha caído en un 10% lo cual corresponde más o menos a la caída del indicador global de actividad económica del INEGI (para darles una idea, el PIB se pronostica que caerá 2.8% según Hacienda, y hasta 4% o más según algunos cálculos menos optimistas). ¿Cómo se vería una caída de esta magnitud? Simple: 10% menos gente comprando. O la misma gente gastando 10% menos. O una TV de plasma de unas cuantas pulgadas menos.

Así que esas fotos “alarmantes” de las hordas de vacacionistas o compradores navideños desafiando la crisis son irrelevantes. ¿Acaso van a ver la diferencia si hay 900 personas en la playa en vez de 1,000? ¿O la familia que gastó $900 en regalos en vez de $1,000? Por supuesto que no. Sin embargo, para las empresas, una caída en ingresos sostenida de 10% bien podría ser devastadora considerando que muchas (particularmente las pequeñas y medianas) operan con márgenes de ganancias reducidos debido a estar altamente endeudadas. Es por eso que miles de comercios pequeños han cerrado: esa caída en el consumo aunque parece mínima desde la perspectiva de una la economía del hogar, se magnifica exponencialmente para una empresa. Y he ahí la raíz de la catastrofe que no se puede capturar en una imagen burda como las que nos presentan.

Así pues, la próxima vez que vean una foto en el periódico o un segmento en el noticiero que haga mofa de que con todo y crisis, los Mexicanos se largan a la playa o hacen su shopping navideño espléndido, mejor cambien la página o el canal: es obvio que no saben de lo que hablan. Y en tiempos de crisis, esos gastos extra – tan irracionales para la mentalidad de tabloide de nuestros reporteros – hacen una contribución enorme para que el golpe de la crisis sea un poquitito más suave.

P.D. Ese cálculo de 10% es meramente aleatorio, ni idea cuanto ha caído el consumo en México en los últimos meses

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

La tortuga bailadora

April 8th, 2009

Under the mottled shell of the old tortoise
beats the heart of a young dancer.

She dreams of twirling on tabletops,
turning cartwheels,
kicking up her heels at the Carnival ball.

“Oh, who will kiss my cold and wrinkled lips,
and set my dreaming spirit free?”

- Judith Chernaik

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

El valor del amor

March 31st, 2009

Porque todo tiene una lógica… económica

La gente no me creé cuando digo que la economía explica (casi) todo. En vista de que ya he dado varios ejemplos de esto en posts pasados, es hora de demostrar de nuevo cómo la ciencia funesta tiene uno que otro aspecto reivindicativo. Básicamente ocurrió así: estando en la cocina un día, mi compañera de departamento me estaba contando de que su novio la había cortado apenas. Cabe mencionar que llevaban ya un par de meses y la chica estaba bastante enamorada de él. Pero, ahora en abril tenía que regresarse a Sudáfrica y aunque tiene planes de regresar, no es seguro. Así que el novio la cortó no por otra razón sino por el hecho de que se va y no tiene caso seguir una relación cuando no sabe si se van a volver a ver. La ingenua chica me afirmó que ella no tenía inconveniente alguno en seguir la relación.

Gran error.

Le pregunté si desde hace tiempo ya le había contado al novio de que se iba y me dijo que sí. Le pregunté también si las probabilidades de que regresara eran altas y me dijo que no sabía, estaba en el aire. El economista en mí inmediatamente encontró una analogía perfecta: bienes raíces. Digamos que tienes una casa con un cierto valor. Ahora resulta que el gobierno piensa construir un ferrocarril sobre el terreno en el futuro por lo que expropiará la casa dentro de 10 años. Inmediatamente la casa pierde su valor. ¿Por qué, si la casa sigue intacta y seguirá así dentro de 10 años? Porque el valor de las cosas no solo refleja su valor presente sino su valor futuro y esa casa ya no valdrá nada en 10 años. Otro caso claro, las acciones. Las acciones pierden súbitamente su valor no porque la gente piensa que un banco está quebrado sino que va a quebrar (y al vender las acciones en masa efectivamente logran quebrar al banco, lo que se vuelve una profecía auto-cumplida).

Así pues, el valor de la relación se desplomó como las acciones de Lehman Brothers el momento en que el novio se enteró que la chica se iba y que no existía garantía de que regresara. Cuando le dije eso, me contestó que efectivamente tenía razón: el novio cuando la cortó le dijo que después de que supo que ella se iba, “bloqueó su corazón” y a partir de ese momento la relación perdió su chispa. La chica estaba sorprendida de que la cortó porque pensó que la relación seguía igual de intensa que antes cuando en realidad el novio ya se había des-enamorado. Por lo que no se le hizo difícil hacer algo que tan solo unos meses antes hubiera sido inconcebible.

En conclusión, las relaciones terminan no cuando terminan sino cuando se sabe que se van a terminar. Esto tiene una contradicción muy interesante: en teoría esto significa que nadie piensa que su relación actual va a terminar pero tampoco nadie piensa que va a ser para siempre (bueno, después de cierta edad sí). Lo que significa que solo las relaciones donde existe un horizonte temporal infinito son las que maximizan su valor. Entrar a una relación cuando existe la idea de que solo será temporal, automáticamente la hace valer menos. Moraleja: solo las relaciones donde estás enamorado valen la pena. Las demás… mejor déjenlas para un free.

En un post futuro explicaré la lógica económica de las relaciones de lejos…

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Porqué el capitalismo ganó

March 19th, 2009

Por el simple hecho de que en la URSS esto no hubiera sido posible

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Frase del Día XLX

March 15th, 2009

“Wall Street doesn’t do things because it’s good for the country, Wall Street does things because it’s good for Wall Street”

- Jim Ellis (BusinessWeek)

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Pensamiento XXXV

March 11th, 2009

Estuve leyendo que en China, más de 600,000 pequeñas fábricas de juguetes (seguramente chafas y que exportan por tonelada al resto del mundo) han cerrado debido a la crisis.

Ya ven, tal vez no todas son malas noticias…

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

La justicia de un almuerzo gratis

March 8th, 2009

Milton Friedman no estaría de acuerdo

Hace rato estaba escuchando un debate de Milton Friedman con tres economistas islandeses en 1984. En general creo que el Chicago Boy era muy bueno para debatir aunque con la tendencia de simplificar demasiado (o sea, simplificar un argumento complejo y refutable en una analogía simple e irrefutable). Además creo que algunas de las preguntas que le hicieron no estuvieron bien planteadas. En fin, se me hizo muy interesante el último tema de discusión, ya para concluir el debate: uno de los islandeses le comentó que le hubiera gustado ir a escuchar su plática en la Universidad, sin embargo y rompiendo con la tradición histórica de pláticas gratuitas, la plática tendría un precio sumamente alto y por ende, no podría atender. Friedman primero se lavó las manos diciendo que él no estaba ganando nada de ese dinero, pero justifico el precio de la manera típicamente neoliberal: que no había ninguna injusticia en que la plática fuera cobrada ya que eso aseguraba que los que estaban interesados en ir, pagarían por atender mientras que si fuera “gratis”, estaría siendo pagada por gente que no iría (porque al fin de cuentas, son los impuestos de la gente los que pagan por una universidad pública y todos los gastos que incurre). Es una lástima que el debate concluyó sin que los islandeses pudieran refutar ese punto, pero se me hizo interesante reflexionar sobre ese argumento ya que es la esencia de su famosa frase de que “no existe tal cosa como un almuerzo gratis”.

Efectivamente no existen los almuerzos gratis. Todo servicio público gratuito no es realmente gratuito ya que proviene de los bolsillos de los contribuyentes. En el caso de la plática, podemos observar que existen dos tipos de justicia. La primera involucra la distribución del bien o servicio, por lo cual el sistema más justo es el que garantiza que la mayoría de la gente pueda tener acceso a ello (“justicia distributiva” para usar el término de Rawls). En este sentido, es obvio que la plática gratuita, financiada por los impuestos, es el sistema más justo ya que todo aquel que quisiera escuchar la plática, podría. Pero por otro lado, está la justicia de quién paga por el servicio. Al ser “gratuita”, los costos de la plática son financiados por los contribuyentes, por lo que termina siendo pagada por gente que nunca ha puesto un pie en la universidad, que tal vez ni siquiera viven en la ciudad. ¿Es justo que ellos paguen por un servicio fuera de su alcance? Podremos llamar esta justicia, justicia de mercado.

Para el caso de la plática (y para casi todo), ambas justicias son mutuamente excluyentes: no se puede tener justicia redistributiva ni justicia de mercado al mismo tiempo. ¿Cuál es más importante? Pues esto depende del fin ulterior del bien o servicio en cuestión. Es evidente que un sistema de salud enteramente privado excluiría a una proporción significativa de la población. Por otro lado, no me imagino justificado que mis impuestos paguen por el iPod de alguien más si es que algún gobierno decidiera necesario que toda la población tuviera iPods. No voy a entrar más en detalle porque los argumentos de justicia merecen libros enteros, no un post simplificado en un blog (para los interesados, lean a Rawls y a su contraparte libertariano, Nozick quien no obstante proporciona muchos argumentos interesantes). Pero es imposible escapar el asunto de la justicia a la hora de la toma de decisiones y no es tan fácil como aplicar un principio de manera universal.

En fin, queda claro que no existe tal cosa como un almuerzo gratis. ¿Pero sería justo que la gente se quedara sin comer?

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

U2 – No Line On The Horizon (2009)

March 2nd, 2009

Every day I die again, and again I’m reborn
Every day I have to find the courage
To walk out into the street
With arms out
Got a love you can’t defeat

Es difícil pensar que han pasado ya 5 años desde que U2 sacó un disco nuevo. Será la vejez que ha causado estragos en la otrora proliferación de la banda más grande del mundo de nuestros tiempos pero 5 años es toda una vida en cuanto al rock se refiere. En esos 5 años, el indie se volvió el género dominante en el repertorio de todo aquel con buen gusto y cuantiosos grupos nos robaron el corazón con la inspiración o refinación de lo que estos irlandeses le han obsequiado al mundo. Sea descarada imitación (Coldplay, Editors), respetuosa adopción (Bloc Party, The Killers) o sutil influencia (Kings of Leon), U2 ha dejado su huella en estos años aún sin haber tocado una nota. Pero eso no basta para recuperar el título de banda más grande del mundo que estos lapsos prolongados de inactividad les arrebata, claro, no sin terminar recuperándola con aparentemente el más mínimo de esfuerzos (personalmente, casi derramé lágrimas por la manera en que How To Dismantle an Atomic Bomb rescató al rock de su total estupor en el 2004).

Pero los tiempos han cambiado y con un buen disco no basta recuperar una corona perdida. Y No Line On The Horizon es indiscutiblemente un buen disco, pero no es un gran disco, ni mucho menos es un clásico a la altura de The Joshua Tree o Achtung Baby. Incluso me duele admitir que es el primer disco de U2 que me deja un tanto defraudado, si bien queda reivindicado en aquellos escasos momentos en que suenan tan grande como los estadios donde seguramente estarán tocando en unos meses. Pero salvo la mega-rola que es “Breathe”, y una que otra chispa de exceso sonoro (“Get On Your Boots”, el primer sencillo, que no es otra cosa que un nuevo “Vertigo” pero que en concierto será una orgía para los oidos), el resto del disco suena bastante sutil y restringido para una banda que nos tiene acostumbrados a no escatimar un acorde. El resultado es un disco que a ratos no parece tener dirección salvo tratar de demostrar que este cuarteto irlandés no se iba a molestar en componer otro disco para “regresar a sus raíces”. La última vez que hicieron eso fue en 1991 y el resultado fue Achtung Baby, el mejor disco de todos los tiempos (digo yo) que dio lugar a la mejor gira de todos los tiempos (también lo digo yo, y en esta tienen menos bases para refutarme, total, nada puede compararse a Bono vestido de diablo llamando a George Bush todas las noches con acento de aristócrata inglés decadente). Afortunadamente hay suficiente para mantener el interés: “I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight” es tan refrescante como su título, y “Fez – Being Born” es entre lo más radical que han hecho – pero que funciona a la perfección sin perder ese indiscutible toque U2-esco. El resto del disco oscila entre entretenido y olvidable y si bien no hay una canción realmente mala, el problema más bien es que no hay tampoco ningún sencillo identificable salvo “Magnificent” y “No Line On The Horizon” (cuya evocación de Rattle & Hum no deja de agradarme). Afortundamente la habilidad verbal de Bono no ha perdido su chispa, vacilando entre parodia y seriedad aunque la parodia parece ganar al final. En sus propias palabras, “the right to be ridiculous is something I hold dear” y vaya que cumple: nunca han sonado más divertidos estos abuelos que hasta parecen haber olvidado que salvar al mundo es su segunda chamba. Pero como canta Bono, “I don’t want to talk about wars between nations / Not right now”. Hace bien, de vez en cuando hay que poner la música primero.

Me consuela saber que si algo sabe hacer U2 es transformar hasta sus más blandas canciones en himnos conmovedores en concierto. En este sentido, tal vez No Line On The Horizon cobre vida nueva en los estadios de futbol del mundo, junto el espectáculo que ya nos tienen acostumbrados. Pero siento que por primera vez desde que dejaron un lapso artístico significativo (1988-1991), no se merecen recobrar su corona. Sí, siguen siendo la banda más grande del mundo y tal vez lo seguirán siendo durante mucho más tiempo. Pero tras las obras maestras que hemos escuchado en estos últimos años cortesía de The Killers, Bloc Party y el resto de la legión indie, se necesita un esfuerzo extra-humano incluso para los reyes del post-punk. Repito, No Line On The Horizon es un disco bueno. Muy bueno. Que después de esuchar canciones como “Breathe” tal parece que llegará a gustar más de lo que las primeras escuchadas sugieren. Pero quedé con las ganas de un clásico. Solo espero que no tarden otros 5 años para intentar de nuevo.

Esuchen: “No Line On The Horizon”, “Magnificent”, Moment of Surrender”, “I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight”, “Get On Your Boots”, “Fez – Born Again”, “Breathe”

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

¿Por qué existen los gañanes?

March 1st, 2009

Porque las mujeres los permiten existir

No sigo la farándula pero quedé un tanto impactado cuando me enteré que la cantante Rihanna había sido golpeada por su dizque novio, Chris Brown. Vaya, no me sorprende: estos raperos/r&b-eros no me los imagino como las personas más cariñosas y respetuosas del mundo y después de saber las historias de otras famosas parejas turbulentes de ese medio -Ike y Tina, Whitney y Bobby por ejemplo- menos aún. Pero también pensaría que precisamente gracias a estas parejas, las mujeres de hoy tendrían un poco más de buen gusto, por no decir cerebro, para escoger a sus noviesuchos, especialmente si eres Rihanna quien no solo tiene sus millones sino que no está nada mal tampoco y dudo que tenga mucho problema en conseguir pretendientes dentro y fuera del medio.

Así pues, la sorpresa no es tanto que haya recibido tremenda golpiza. La sorpresa, por no decir el horror, es que pocos días después lo perdona y regresan juntos. Así es. Veamos algunos de los comentarios al respecto hechos por sus respectivos publicistas:

“They’re together again. They care for each other,”

Uy si, por eso le plantas un madrazo a tu novia. Cuánto amor…

“While Chris is reflective and saddened about what happened, he is really happy to be with the woman he loves”

The woman he loves… to punch? Qué asco de tipo.

“He called to wish her happy birthday, they’ve reached out to each other. It’s been mutual.”

Es el modo operandi del gañán pedir perdón para así limpiarse las manos de todo ocurrido y volver a hacer lo mismo, o hasta peor. Pendeja la que se lo cree.

“Words cannot begin to express how sorry and saddened I am over what transpired. I am seeking the counseling of my pastor, my mother and other loved ones and I am committed, with God’s help, to emerging a better person.”

Ay, qué divino, seguramente va a ser una mejor persona acercándose a dios. La única manera en que va a mejorar es si le amputan los brazos y se los meten por el trasero (lo cual sería una justa pena para todos los que golpean a sus parejas).

Ah pero esto no es lo peor. El siguiente comentario viene del papá de Rihanna:

“I love my daughter with whatever road she takes. I’m behind her win or lose. I will be supportive. If that’s the road she wants to choose, I’m behind her”

¡Pueden creer esto! ¿Qué clase de padre no le importa que le acaban de desfigurar la cara de su hija? Es el colmo de colmos. Me pregunto si esa sería la misma reacción si se enterara que su hija le entra al crack.

En fin, con noticias como esta queda claro que hay solo una razón por la cual los gañanes no se han extinguido ni se extinguirán: porque las mujeres pendejas los siguen atrayendo y los siguen perdonando por todas las barbaridades que cometen. Y no hay nadie que tenga la culpa en esto que las mujeres mismas. Que no me salgan con que los hombres somos lo peor, somos un asco, etc. Ustedes las mujeres son las que permiten que hombres como Chris Brown existan y a la larga puedan procrear y asi diseminar sus genes gañanezcos a través de la especie.

Usen su cerebro, para eso está.

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Preguntas y respuestas sobre la Crisis Financiera

February 24th, 2009

Todo lo que quisiste saber pero nadie te pudo explicar

“The world has enough for everyone’s needs, but not for everyone’s greed”

- Mahatma Gandhi

Desde que la crisis financiera se desató el año pasado, muchos me han preguntando que les explicara las causas y las consecuencias de este desastre (ya ven, siempre es bueno tener un economista en sus vidas). Me he dado cuenta que la mayoría de la gente, si bien han seguido las noticias, no comprenden fácilmente la manera en que el sistema financiero internacional casi colapsó por culpa de unas hipotecas. Esto lo atribuyo al hecho de que el lenguaje de las finanzas es simplemente inentendible: tan solo los nombres de algunos de los nuevos y exóticos instrumentos que inflaron los bolsillos de tantos bancos bastan para dar un dolor de cabeza (ya ni siquiera explicar en detalle cómo funcionan). Así que me propuse escribir las principales preguntas que se podrían tener sobre la crisis y ofrecer una respuesta simplificada, que cualquiera pueda entender aunque no se tenga un título en economía o actuaría. No sé si lo haya logrado (si queda alguna duda sobre lo que sea, para eso están los comentarios) pero espero que después de leer esto, tengan una idea más clara sobre cómo se originó la crisis y qué nos espera.

Todo empezó con una burbuja…

¿Qué es una burbuja económica?

Una burbuja económica es un fenómeno donde hay un alza de precios en algún mercado (digamos, el mercado inmobiliario o en la bolsa de valores) a niveles considerablemente por encima de su valor intrínseco. Las burbujas pueden ser causadas por especulación (es decir, el aprovechamiento de un beneficio inmediato) o por factores socio-psicológicos y por lo tanto, es uno de los fenómenos económicos menos entendidos (porque la mayoría de los economistas siguen pensando ingenuamente que no hay nada que la teoría económica no pueda explicar). Las burbujas inevitablemente estallan (violentamente) cuando dicho mercado se vuelve insostenible y han sido la causa de algunas de las más notables crisis económicas de la historia incluyendo la Gran Depresión (burbuja bursátil), la recesión Japonesa de los años 90 (bursátil e inmobiliaria), el colapso de los dot-coms en el 2000 (burbuja bursátil) y la crisis financiera actual (burbuja inmobiliaria).

¿Qué creó la burbuja actual?

La raíz de la burbuja inmobiliaria tuvo su origen internacional por un desequilibrio global en los gastos y ahorros mundiales. Tras las crisis de los años noventa (Latinoamérica en 1994, 1999 y 2001, Rusia en 1998 y Asia en 1997), los países emergentes comenzaron a registrar superávits considerables. Esto se sumó a los ahorros de los países productores de petróleo gracias al aumento del precio del crudo para crear algo que Ben Bernanke (actual jefe de la Reserva Federal) llamó el global savings glut. Debido a que las tasas de interés en los Estados Unidos se encontraban en niveles bajos después de la recesión del 2001 y el 11 de Septiembre, los inversionistas de estos ahorros buscaron mercados más lucrativos aunque más riesgosos. Encontraron su paraíso en el mercado inmobiliario que comenzó a registrar alzas significativas desde 1997 y luego fue impulsado aún más por el aumento en las hipotecas sub-prime durante la presente década.

¿Qué son las hipotecas sub-prime?

Las hipotecas sub-prime son hipotecas ofrecidas a individuos que no reúnen las garantías para hipotecas normales, generalmente debido a un historial crediticio poco favorable. Debido al riesgo adicional de incurrir en una suspensión de pagos (default), las hipotecas sub-prime poseen tasas de interés mayores que las hipotecas normales y por lo tanto, rinden más para aquellos que invierten en ellas. El mercado de hipotecas sub-prime creció extraordinariamente durante la década actual: entre el 2004 y 2006, por ejemplo, representaron más de 20% de todas las hipotecas nuevas. Esto fue en parte gracias a un impulso consciente del gobierno de los Estados Unidos para fomentar la compra de vivienda para todo aquello que de otra forma no hubiera podido financiar una casa propia (el famoso “sueño Americano” que tantos anhelan) pero también por la aparente eliminación del riesgo como factor de consideración en las operaciones financieras.

¿Cómo se eliminó el riesgo?

El mundo ha visto un proceso de “financialización” desde los años setenta gracias a la desregulación de muchos sectores financieros mundiales y la eliminación de controles de capital que limitaban el flujo de inversiones entre países. Las operaciones financieras se volvieron cada vez más sofisticadas con la creación de nuevos instrumentos -como los derivados- cuyo propósito era reducir el riesgo para los inversionistas y así permitirlos llevar a cabo inversiones más riesgosas pero como mayores rendimientos. Por otro lado, los procesos de “securitización” permitían que las hipotecas fueran comercializadas como si fueran acciones o bonos. Para darles una idea de la magnitud de dinero que se maneja en el mundo financiero, tan solo el mercado de derivados intercambiados over-the-counter (es decir, entre instituciones directamente y no mediante una bolsa) a mediados del 2008 era de casi $700 billones de dólares, ¡más de 12 veces mayor al PIB mundial! Otro ejemplo: el mercado de divisas internacionales era de 3.2 billones de dólares diarios, o sea que cada día se intercambiaban divisas a un volumen similar al tamaño de la economía alemana. Era una fiesta que parecía no tener fin y las voces disidentes -como la de Warren Buffet que advirtió desde el 2003 que los derivados eran “armas financieras de destrucción masiva”- pasaban desapercibidas entre los que se hacían ricos.

¿Cómo funcionan los derivados?

Los derivados son instrumentos financieros cuyo valor se deriva del valor de otro activo, llamado el activo subyacente. Hay tres tipos fundamentales de derivados: futuros/forwards, opciones y swaps. Para explicar uno de estos, un futuro es un contrato para comprar o vender un activo en una fecha futura a un precio determinado hoy, así reduciendo el riesgo de algún efecto inesperado sobre los precios durante la duración del contrato (ejemplo: un productor de trigo podría establecer un contrato de futuros con un panadero antes de la cosecha y así asegurar su venta). En los últimos años, también se han popularizado una serie de “derivados exóticos”, tal como los collateralized debt obligations (CDO) y los credit default swaps (CDS), cuyo objetivo es transferir el riesgo de sus activos subyacentes (como digamos, una hipoteca sub-prime). Gracias a la existencia de derivados, los inversionistas se han vuelto más propensos en hacer inversiones riesgosas ya que estos instrumentos ayudan a que se “cubran” de pérdidas potenciales ya que la pérdida en una inversión se cubre con la ganancia en otra. Esto en inglés se le llama hedging. Como ejemplo, un CDS es un tipo de seguro que te paga un monto pre-establecido (a cambio de una prima) en caso de que otro instrumento entre en default. Por lo tanto, puedes invertir en un bono riesgoso si lo cubres con un CDS: si el bono entra en default, cobras el CDS y minimizas tu pérdida.

¿Cómo se comercializan las hipotecas?

Una hipoteca no es un activo fácil de comercializar. Digamos, por ejemplo, que existe un riesgo de que 10% de las hipotecas sub-prime entren en default. Un banco podría comercializar 100 de sus hipotecas pero eso significa que 10 de ellas hipotecas “malas” no le redituarán nada al inversionista aún si el mercado hipotecario sigue a la alza. Ningún inversionista quiere ser uno de esos 10, así que el banco decide juntar esas 100 hipotecas en un activo nuevo el cual luego se divide en varias partes que se comercializan como si fueran bonos y se respaldan con el valor del total de dichas hipotecas (este proceso se llama securitization), su rendimiento siendo un poco mayor a la tasa de interés de la hipoteca inicial (porque la compañía que “securitiza” tiene que ganarle algo, ¿no?). El resultado es que el riesgo de 10% ahora se transfiere equitativamente entre estos activos nuevos, que ahora se llaman mortgage-backed securities (MBS). Como inversionista, ya no corres el riesgo de que la hipoteca que compraste entre en default, en el peor de los casos solo perdiste 10% (pero como el mercado hipotecario estaba a la alza, es muy probable que aún saldrías con alguna ganancia). Mejor aún, puedes “colateralizar” muchos MBS en un instrumento nuevo -el ya mencionado CDO- que funciona como otro bono pero con diferentes tramos de riesgo. Y para jugártela seguro, cubres esos CDOs con CDSs. ¡Magia!

¿Quién hace todo esto?

Principalmente, los bancos de inversión. Los bancos de inversión no son como los bancos normales: no se dedican a recibir depósitos sino a la generación de capital y otras operaciones financieras especializadas para instituciones y gobiernos. Una de sus principales funciones es de emitir o comercializar valores (tal como acciones, bonos y derivados) algo que se llama underwriting. Los bancos de inversión -más que los bancos comerciales- recurren al apalancamiento (o sea a endeudarse) para financiarse y esto puede llegar a niveles estratosféricos: Lehman Brothers, por ejemplo, se había apalancado más de 30 veces de su valor de mercado antes de colapsar (lo cual significa que si sus activos perdieran más de 1/30 de su valor, se volvería insolvente). Otras instituciones encargadas de estas complejas operaciones financieras incluyen los bancos comerciales, hedge funds, los fondos de inversión, y las agencias especializadas en “securitizar” hipotecas, como Fannie Mae y Freddie Mac en Estados Unidos. Finalmente, cabe mencionar el rol de las agencias calificadoras de riesgo como Moody’s y Standard & Poor’s, que han sido criticadas por no evaluar correctamente el riesgo de estos nuevos instrumentos financieros, frecuentemente otorgando las calificaciones más altas a activos respaldados por las hipotecas más riesgosas.

¿Qué salió mal?

El problema que generó la crisis fue la repentina caída en el precio de la vivienda en Estados Unidos en el 2006 dada la insostenibilidad de los precios creados por la burbuja. La caída de precios de pronto hacía que el valor de las hipotecas fueran mayores al activo que las respalda (la vivienda) por lo que si un hipotecario entraba en default, la agencia o banco asumiría una pérdida al recuperar una casa cuyo valor era menor que la hipoteca. Al mismo tiempo, una cantidad excesiva de hipotecas sub-prime entraron en default (me extraña que esto haya sido una sorpresa considerando que muchas de estas hipotecas se otorgaban ¡sin que el comprador tuviera que presentar un comprobante de ingresos!), particularmente aquellas que se cotizaban con tasas variables ya que las tasas de interés aumentaron también (o sea, los compradores de vivienda se enfrentaban a hipotecas más caras para financiar viviendas depreciadas). A principios del 2007 comenzaron los primeros colapsos en el mercado sub-prime, llegando a su clímax en abril con la declaración de bancarrota de New Century Financial, el más grande prestamista de hipotecas sub-prime en los Estados Unidos. Alrededor de 25 compañías dedicadas al mercado sub-prime colapsaron en esos primeros meses del año.

¿Cómo se contagió el resto de la economía?

El resultado de esto fue una reacción de cadena que terminó con el casi colapso del sistema financiero mundial en cuestión de año y medio. Ya vimos como el mercado sub-prime colapsó. De pronto, todas las instituciones financieras que tenían activos respaldados por hipotecas (principalmente los MBS, su derivado ligado, los CDOs, y el derivado ligado al derivado ligado, los CDSs) se enfrentaron con la posibilidad de pérdidas masivas por el simple hecho que el “colateral” (o sea, el valor de la hipoteca) ya no podía respaldar el valor de esos activos que a su vez respaldaban las enormes deudas que incurrieron. Poco a poco, los bancos empezaron a reportar perdidas que ascendían a los miles de millones de dólares. El 9 de agosto del 2007, el banco francés BNP Paribas anunció que suspendería la operación de dos de sus hedge funds que estaban altamente expuestos a activos sub-prime. Los bancos, al darse cuenta de que enfrentaban serios problemas de liquidez (o sea, no tener activos para cubrir sus deudas) comienzan a dejar de prestarse entre ellos ya que no querían partir con la poca liquidez que les quedaba. A partir de este punto, la crisis del mercados sub-prime se transformó en el credit crunch.

¿Qué es el credit crunch?

El credit crunch se refiere a la fase de la crisis tras la cual los bancos se volvieron altamente renuentes a prestarse entre ellos y, por consecuencia, a terceros. En tiempos normales, los bancos recurren a préstamos para cubrir desequilibrios temporales de liquidez (por ejemplo, si sus activos no cubren una cierta reserva para garantizar sus deudas). La noticia de BNP Paribas hizo que los bancos centrales del mundo comenzaran a inyectar liquidez a sus sectores bancarios. Aún así, el aumento de las tasas de interés interbancarias (principalmente el LIBOR que es usado como referencia y que en septiembre del 2007 subió a su tasa más alta en casi una década) “amarró el cinturón” de los mercados crediticios. Mientras tanto, los bancos siguieron reportando pérdidas cada vez mayores arrastrando a la baja las bolsas de valores del mundo. En Marzo, el primer gran banco de inversiones cayó: Bear Stearns que tuvo que ser rescatado por JPMorgan Chase y el gobierno federal. Esta ola de desastres financieros repercutiría en las bolsas de valores que para ese mismo mes habían perdido el 20% de su valor con respecto al año anterior.

¿Colapsó el sistema financiero mundial?

No, pero estuvo a unas semanas de hacerlo. El punto crítico de la crisis llegó en septiembre del 2008. A principios de mes, Fannie Mae y Freddie Mac fueron parcialmente nacionalizados por el gobierno estadounidense. Esto generó un pánico sistemático en el sistema financiero debido a que gran parte del volumen de hipotecas estaban garantizados por estas dos instituciones. Mientras tanto, las noticias de la posible insolvencia de Lehman Brothers comenzaron a estremecer a los mercados. El primero en caer fue Merryl Lynch, comprado por Bank of America el 14 de septiembre y al día siguiente finalmente se declaró en bancarrota Lehman Brothers desatando una caída libre en el sistema financiero mundial que desde 1929 no se veía. Dos días después, el gobierno rescató a AIG, la aseguradora más grande del mundo. En Octubre tocó el turno a las bolas de valores: Entre el 7 y el 11 del mes, el Dow Jones se desplomó más de 20%, su peor picada desde el “Martes Negro” de 1929 que inició la Gran Depresión. Solo la intervención coordinada de los gobiernos mundiales logró salvar al sistema financiero del colapso total. Para este entonces, las pérdidas acumulados de los principales bancos del mundo habían ascendido a $500 mil millones, con varias estimaciones de que hasta $2 billones estaba en riesgo de desaparecer.

¿Cómo desapareció todo ese dinero?

El dinero de estos bancos desapareció de dos formas. La primera es con relación al volumen de “activos tóxicos” que poseían. Estos activos tóxicos se referían a todos los instrumentos financieros respaldados por hipotecas sub-prime que habían perdido valor, es decir los MBSs y los derivados que los cubrían (los CDOs y CDSs principalmente). Esto resultaría en préstamos que ya no podrían cobrar, flujos de ingreso que quedarían suspendidos, o activos que perderían su valor y que ya serían inútiles para cubrir las deudas de estos bancos. El proceso de eliminar estos activos tóxicos de sus registros se conoce como write-down y representa una pérdida porque ahora con menos activos “sanos”, el banco tiene que solventar sus deudas existentes (además, mantener estos activos tóxicos en los registros daba la idea de que el banco estaba más sano de lo que estaba en realidad -¡nadie quiere saber que una tercera parte de los activos de su banco no valen nada!). Por otro lado, los bancos perdieron valor bursátil ya que los inversionistas comenzaron a dudar de su solidez y el valor de sus acciones cayó. Estas caídas fueron estrepitosas: en Noviembre del 2008, Citigroup -previamente el banco más grande del mundo- perdió el 60% de su valor de mercado en una semana.

¿Por qué el pueblo ahora tiene que pagar la cuenta?

He aquí una de las grandes ironías e injusticias del mundo. Queda claro que ningún país puede sobrevivir sin un sistema financiero sano (¿qué empresa sobreviviría sin financiamiento?, ¿qué individuo podría comprar una casa sin una hipoteca?). Pero precisamente esto hace que el comportamiento de los bancos sea más irresponsable: pase lo que pase, saben que al final de cuentas alguien los tiene que rescatar (esto en economía se conoce como “riesgo moral”) y ese alguien es el gobierno que siempre cuenta con los impuestos del pueblo. Lo peor es que ahora las industrias contagiadas por la crisis -como la automotriz- están alegando que también son indispensables para la economía y que requieren rescate. La ironía es que durante décadas los neoliberales estuvieron predicando que en el juego del libre mercado, las empresas o industrias ineficientes merecían desaparecer. Esta receta la impusieron al resto del mundo, alegando que la “terapia de choque” (palabras de Jeffrey Sachs, su principal proponente en los años noventa; si, el mismo Sachs que ahora dice querer salvar África) era necesaria. Pero ahora que los países desarrollados requieren de su terapia de choque, ningún gobierno está dispuesto a aplicarla. Comparado a esto, el Fobaproa fue una limosna.

¿Quién tuvo la culpa de todo esto?

Es imposible asignar la culpa a un solo grupo. Los principales responsables son los bancos, por su imprudente manejo de instrumentos financieros altamente riesgosos, la mayoría de los cuales fueron creados explícitamente para evitar ser regulados: por ejemplo, la gran parte del mercado de derivados se comercializa directamente entre instituciones (over-the-counter), dejando ningún registro que pueda ser consultado por nadie fuera de sus propios contadores. Por otro lado están los gobiernos, que fomentaron esta cultura de desregulación financiera en el nombre del libre mercado (Alan Greenspan, anterior jefe de la Reserva Federal, fue sin duda su principal proponente a tal grado que dijo que “el auto-interés era el mejor regulador”). Los prestamistas de hipotecas tienen la culpa por prestar irresponsablemente a gente que no estaba en posición de financiar una casa propia y ni hablar de las agencias crediticias que ignoraron la realidad de que el riesgo no se transfiere, se distribuye, causando que todo el sistema colapse cuando su cadena más débil se rompe. Finalmente, el consumidor estadounidense en general no puede escaparse de responsabilidad: su insaciable sed de gastar en vez de ahorrar hizo que el país viviera más allá de sus medios y que el sistema financiero mundial se adecuara a dicha necesidad.

¿Porqué nadie pudo predecir el desastre?

En realidad, muchos si lo hicieron, tanto economistas como expertos financieros. Robert Shiller, un famoso economista financiero, habló de la burbuja inmobiliaria en 2005 confirmando los temores de muchos otros desde varios años antes. Otros economistas como Paul Krugman (Premio Nobel del año pasado y eterno enemigo de George W. Bush) vieron con escepticismo las ingenuas declaraciones de sus colegas como Robert Lucas (otro Premio Nobel) al declarar que el problema de prevención de crisis era cuestión del pasado. El mismo Ben Bernanke alguna vez dijo que los ciclos económicos ya habían sido “domados” (¡oh, la ironía!). Como ya se mencionó antes, incluso algunos inversionistas como Warren Buffet auguraron el potencial destructivo del mercado de derivados desde principios de la década. En fin, no es tanto que la crisis le cayó a los banqueros por sorpresa: ya lo sabían, simplemente ignoraron las advertencias como avestruces mientras se repartían bonos millonarios y se intoxicaban con su nueva riqueza.

¿Qué le espera a México?

Tenemos el dudoso honor de ser el país latinoamericano que más será afectado por esta crisis y de hecho ya fuimos el primero en admitir que estamos en recesión. La razón es obvia: nuestra relación particular con los Estados Unidos nos hace dependientes a sus ciclos de demanda (que según nuestros brillantes gobernantes panistas ya no era causa de preocupación) en vista de que más del 80% de nuestro comercio exterior es con el vecino del norte. Además, el credit crunch hace aún más difícil conseguir financiamiento internacional, estos dos efectos harán que las empresas tengan que contraer su producción resultando en despidos masivos, exacerbando aún más el problema de desempleo e informalidad. Esto sufrirá el choque adicional de los miles de paisanos que están regresando porque ya no encuentran trabajo en el norte (muchos de los cuales trabajaban en el paralizado sector de construcción) y los que se quedan allá reducirán su volumen de remesas. Por otro lado, la devaluación del peso (que no fue tanto una devaluación sino una apreciación del dólar debido a que los inversionistas mundiales entraron en pánico y movieron su capital hacia la moneda más segura, el dólar) reduce el poder adquisitivo respecto a los bienes importados y aumenta el costo de las deudas denominadas en dólares. Nada mal para algo que el ilustre Carstens alguna vez predijo que solo sería “un catarro”.

¿Se repetirá una crisis como la del 1994?

Que quede claro, esta crisis no será como la de 1994 por el hecho de que nuestro sistema financiero no está en riesgo de colapsar: sin embargo, la ya de por sí limitada capacidad del país para sostener la delicada red de protección social se verá comprometida en un entorno en que se necesitan las políticas sociales más que nunca. Por ejemplo, la repentina caída del precio del petróleo tendrá un efecto negativo en las finanzas públicas justo cuando se tendrá que invertir más para estimular la economía (¡hasta nuestros gobernantes neoliberales se volvieron keynesianos!). Ante las decrecientes reservas petroleras, la violencia incontrolable y desempleo estratosférico, no se sorprendan si la presión social se vuelve insostenible (esto, sin embargo, no sería algo malo si lleva a cambios políticos significativos). Tristemente no hay un solo punto a nuestro favor en este debacle (salvo por supuesto, el “amor por México” de Televisa) y si bien se dice que la economía volverá a crecer para el 2010-11, los efectos sociales de la crisis durarán muchos años más – tal vez hasta sean permanentes si no se aprovecha el momento para realizar los cambios estructurales que el país necesita (cosa que veo difícil que un gobierno de derecha se moleste en hacer).

¿Se convertirá esto en una nueva Gran Depresión?

La Gran Depresión fue un evento único en la historia del capitalismo moderno, que difícilmente se repetirá bajo las mismas circunstancias. De hecho, se puede decir que la Gran Depresión fue el origen de la macroeconomía moderna ya que las teorías económicas clásicas no podían explicar el fenómeno, ni mucho menos ofrecer respuestas para cómo superarlo. Fue precisamente John Maynard Keynes (de quien tanto se escucha ahora) que propuso una alternativa basada en una política fiscal activa por parte de los gobiernos y los bancos centrales. Tiempo después, Milton Friedman y sus seguidores propondrían otras herramientas basadas en la política monetaria. Lo bueno, pues, es que la macroeconomía ha evolucionado en los últimos 75 años a tal grado que los gobiernos tienen más herramientas para actuar, a diferencia de 1929. Lo malo, sin embargo, es si la crisis se extiende del sector financiero al sector industrial (como tal parece estar sucediendo) del cual millones de empleos dependen. Esto se podría exacerbar si se propagan las tendencias proteccionistas que algunos gobiernos (incluyendo el de Estados Unidos) están contemplando: no soy ningún fan de la globalización pero en una crisis de esta magnitud, cerrarle las puertas al comercio (particularmente el de los países en desarrollo que precisamente se están hundiendo por el colapso de sus exportaciones) sería un grave error que ningún sentimiento nacionalista justifica.

¿Cuáles son las implicaciones geo-políticas de la crisis?

La crisis acentuará la tendencia que se ha visto durante las últimas dos décadas: el gradual movimiento del poder político y económico del occidente al oriente (particularmente hacia China). Los países occidentales -en especial los Estados Unidos- no solo tendrán que lidiar con la caída colectiva de sus economías, sino con el desprestigio de haber originado una crisis que terminó arrastrando al mundo entero. Veo difícil que los países occidentales puedan recetando sus teorías económicas al resto del mundo con la misma facilidad o autoridad de antes, a su vez de que tendrán que acomodar el creciente poder de las economías emergentes en el nuevo orden económico que surja de la crisis. No por nada el G20 le ha arrebatado el liderazgo del G8 en la toma de decisiones colectivas sobre la criis, mientras que las instituciones tradicionalmente dominadas por el occidente -el Fondo Monetario, el Banco Mundial y la OMC- han tomado un asiento trasero e incluso la ONU ha brillado por su total ausencia, una prueba más de que no sirve para nada. Tristemente, el futuro de los países más empobrecidos no parece bueno. No solo son victimas de una crisis ajena, sino que cuentan con escasos recursos para mitigar sus efectos sociales y humanos. Esas metas de erradicar la pobreza para el 2015 ya parecen un chiste en vista de lo sucedido.

¿Ha muerto el capitalismo?

No, el capitalismo no ha muerto, contrario a lo que afirmen los izquierdistas radicales. Lo que sí ha muerto es el laissez-faire, es decir, el fundamentalismo del libre mercado que desde los años setenta se había convertido en la ortodoxia económica por excelencia. Hasta los más arduos neoliberales han sido forzados a apoyar medidas que tan solo unos años antes habían sido inconcebibles, tal como la inversión masiva del gobierno no solo para rescatar bancos sino para estimular la economía entera (una receta que cualquier keynesiano consideraría lógica, pero que un neoliberal consideraría sacrilegio) o incluso la nacionalización de instituciones financieras. La crisis ha marcado el fin de una era que en retrospectiva no cumplió con sus rimbombantes promesas. El mundo ahora entrará aun una nueva etapa de ordenamiento económico que involucrará gobiernos más fuertes (ni los politólogos y sus advertencias sobre la muerte del estado-nación lo hubieran predicho), mayor regulación de los mercados y nuevas instituciones internacionales capaz de evitar que otra crisis como esta suceda…

… eso es, hasta que los banqueros encuentren nuevas formas de doblar las reglas a su antojo y de buscar una nueva burbuja para hacerse ricos.

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Pensamiento XXXIV

February 7th, 2009

Gandhi dijo que ojo por ojo y el mundo acabará ciego.

Pero yo no veo ciegos asaltando, secuestrando, violando ni matando…

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

Hijueputas del Año – Los banqueros

February 5th, 2009

A veces pensamos que los villanos del mundo son como los de las películas de James Bond. Pero estos no se esconden en guaridas secretas debajo de un volcán con un súper-láser que amenaza con destruir el mundo. Los villanos de este año caminaban las calles en plena luz del día, sea Wall Street o el City of London, vestidos con trajes italianos y ganando sueldos que fácilmente sacarían países enteros de la pobreza. Son los banqueros, cuyo casino virtual en los mercados financieros llevaron a la economía mundial al borde del colapso. En retrospectiva parecía algo salido de un sueño: con una liquidez casi infinita y con una plétora de instrumentos financieros exóticos a su disposición, el cielo era el límite, y la abundancia infinita que entró a sus cofres parecía que nunca se agotaría. Pero todo se vino abajo, y esa intrica telaraña financiera se desenredó, llevando consigo billones de dólares y algunos de los nombres más respetados de los mercados: Lehman Brothers, Bear Stearns, Merrill Lynch entre otros, bancos de inversiones cuyos rascacielos servían como símbolo del poderío de estos nuevos amos del universo. Pero detrás de cada banco colapsado había villanos de carne y hueso. Gente como Dick Fuld de Lehman Brothers que organizó el reparto de millones de dólares en bonos a su vez que informaba a sus empleados que su banco iba a la ruina. Detras de ellos estuvieron sus lacayos en el gobierno, tal como Alan Greenspan o Phil Gramm y sus apoyos incondicionales a la desregulación financiera. Al final, no solo hubo un villano este año aparte de la avaricia pura. ¿Quién no recuerda a Michael Douglas en Wall Street diciendo aquella frase legendaria, “la avaricia, por falta de mejor término, es buena”? Los millones de desempleados que este experimento financiero desastroso dejó no podrían estar más en desacuerdo. Señores banqueros del mundo, el Ministerio de la Verdad tiene el dudoso honor de mandarlos directito, rapidito y de puntitas a la chingada.

Anteriores: 2007 | 2006 | 2005

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido