La Marche de l’Empereur (2005)

Solo les falta hablar…

Para lograr que un documental de la vida silvestre tenga estrenos millonarios en las pantallas de cine alrededor del mundo debe ser muy buena. Tan bueno que haga que chicos y grandas sacrifiquen ver a una película de un mono gigante o de un león que habla para sentarse a ver un año en la vida de uno de los animales más adorados pero menos conocidos del mundo. La Marcha de los Pingüinos es tan bueno que decir que es solo un documental es como decir que Vicente Fox es solo un idiota: es un filme que desafía las convenciones de hacer documentales y se vuelve una celebración de la vida en todos sus aspectos visto desde los ojos de esas curiosas criaturas polares.

La Marcha de los Pingüinos documenta la vida de una colonia de pingüinos emperador en la Antártica. A menos de que sean expertos en estos animales, la vida de esta especie los agarrará completamente por sorpresa. Viajan por meses entre la costa y su lugar de apareo y esta peregrinación anual le da nombre al documental. De allí el proceso para cuidar a su cría se convierte en una tarea épica en donde los pingüinos deben enfrentar las heladas, los depredadores y el hambre. Las hembras deben hacer el viaje a la costa después de aparear para conseguir comida mientras que los machos se quedan cuidando a los huevos, no por días, sino meses enteros en temperaturas que haría que cualquiera de nosotros termináramos hechos un cubo de hielo (doble mérito para Luc Jacques y el equipo de filmación que según leí grabaron 170 horas de filme) y sin comer. Después de que regresan es el turno de marchar a los machos, casi moribundos de hambre mientras que las hembras crían a los recién nacidos. Finalmente las parejas se reúnen y marchan de nuevo por su cuenta haciendo repetir el ciclo de vida año tras año. Como ven, si pensaban que la vida de un pingüino era pura diversión en la nieve, se van a llevar un rudo (y a ratos triste) shock.

Hasta ahora no hay nada que el Discovery Channel o la BBC no pudo habernos mostrados en una hora. Lo que pone a la Marcha de Pingüinos por encima de cualquier otro documental que hayan visto es la manera en que se lleva a cabo esta historia, contada en primera persona desde el punto de vista de un pingüino macho, una hembra y al final del filme, la cría. Olvídense de una simple caracterización de estas criaturas, La Marcha es una total humanización de ellas (y no lo digo por su graciosa habilidad de caminar parados). Nos muestran su vida a través de un collage de emociones que van desde el enamoramiento de la pareja cuando se juntan por primera vez, la resiliencia de ambos para cuidar a sus huevos en el frío, su agonía en las tormentas de nieve y durante el hambre, y el cariño que le proporcionan a sus recientes nacidos. Los pingüinos se acarician como amantes, vemos su tristeza y desesperación al ver que pierden a un huevo o a una cría ante el frío, su espíritu inquebrantable al marchar día y noche a lo más que dan sus pequeñas piernas y vemos ante todo su sacrifico para sacar adelante a una nueva generación. No es un cuento feliz, particularmente al ver estos adorables pajaritos sucumbir ante los estragos de la naturaleza pero esta crudeza es inajenable al realismo que transmite la película.

Hay películas que nos llegan por transmitirnos sentimientos de manera directa y realista, sea suspenso, cariño, tristeza, terror, pasión o esperanza. Pero no recuerdo una en que logre transmitir todas estas en el espacio de dos horas. Podría pasar párrafos enteros hablando de la calidad de producción de este documental, sea por sus espectaculares características visuales y auditivas o su tierna narración pero la verdad es que compararla con los demás de su género simplemente es imposible. Como documental es único, como película serán dos de las horas más inolvidables que jamás pasarán en una sala de cine. La Marcha de los Pingüinos es una presentación magistral del ciclo de vida: su belleza y su crueldad, su pasión y su lucha, contada por unos animales que sin hablar una sola palabra comparten con nosotros lo más íntimo de su naturaleza. Nunca de ver tantos pingüinos se podrá sentir uno más humano.

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2 Responses to “La Marche de l’Empereur (2005)”

  1. Pojo Says:

    AH!! Hermoso hermoso documental, vayan a verlo ¡YA!

  2. Mexxbj Says:

    test

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