Master Zen responde a Fox

¿What would Benito do?

Érase una vez en un país llamado México, una figura llamada Presidente de la República que cada año rendía un informe de su gestión. Dicho informe generalmente consistía en horas y horas de datos irrelevantes para dar una imagen ficticia de que el país progresaba (aún cuando era obvio que no) y una que otra reflexión que parecía más como propaganda política para echarle más crema a sus tacos presidenciales. Posteriormente, los que no se habían dormido de aburrimiento o que se habían mantenido despierto gracias a los chiflidos y los abucheos de los simio-legisladores de oposición (hago la aclaración de que todos los legisladores caen bajo la categoría de simios, no solo los de oposición) podrían gozar de la respuesta al informe que caía entre una de dos categorías 1) una blanda aprobación a las políticas del presidente o 2) una soberbia rematada que ponía en evidencia su completa ineptitud.

Éste año no tuvimos ese placer. Los legisladores del PRD tomaron la tribuna del Deshonorable Congreso de la Unión y lograron evitar que el Presidente Fox diera la versión oral de su informe. Como táctica política, personalmente pienso que fue un completo fracaso ya que de todas formas Fox terminó dando el informe desde la comodidad de Los Pinos, sin interrupciones ni abucheos y los que terminaron viendose como grilleros irrespetuosos fueron los del PRD. También tuvo la fortuna de evitar una respuesta desfavorable ya que los únicos que opinaron al respecto fueron nuestros ilustres medios que se pasaron más tiempo mostrando a los porros que estaban tratando de tumbar el cerco policial en San Lázaro que hacer una reflexión sobre el absoluto fracaso que ha sido el actual sexenio (y la mayoría ni tenían que ver con AMLO pero de todas formas estos días ya todos los revoltosos del país son perredistas de acuerdo a la derecha).

Así pues, he decidido dar mi propia respuesta al Informe Presidencial. Línea por línea. Lamento decirles a mis fieles lectores que no habrá abucheos, ni pancartas de protesta, ni un recinto legislativo que suene como el mercado de La Merced. En fin, es algo largo así que pónganse cómodos y disfruten…

Honorable Congreso de la Unión:

En cumplimiento del artículo 69 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, comparezco ante esta Soberanía, para entregar el informe escrito sobre el estado general que guarda la administración pública del país. En él se detallan las actividades del Poder Ejecutivo Federal durante el último año. Se presenta, además, un registro de lo realizado por el gobierno federal a lo largo de estos seis años.

Un registro de los últimos seis años… con razón el informe solo iba a durar 30 minutos.

Hoy, agradezco la oportunidad de reflexionar, junto con ustedes y con la nación entera, sobre el significado que ha tenido este periodo histórico en la vida democrática de México.

Sip, terminó acabando con ella.

La fuerza de nuestra democracia radica en la fuerza de la ciudadanía.

Y como la ciudadanía no tiene fuerza, por eso no hay democracia.

México es hoy una nación de ciudadanos; una nación de mujeres y hombres libres.

Libres de no pagar impuestos, libres de no respetar las leyes, libres de morirse de hambre, etc.

La sociedad ahora es la protagonista de las grandes transformaciones de México. Su voz es expresión de la democracia que hemos construido.

¿Cuáles grandes transformaciones se dieron en tu sexenio?

Durante estos seis años, las y los mexicanos tomamos en nuestras manos la tarea de fortalecer y dar vigencia plena a la República.

Durante 200 años lo hemos hecho, pero ciertos políticos se encargan de evitarlo.

La división de poderes se ha consolidado como el pilar de la nueva gobernabilidad democrática; como el principio para seguir avanzando por el camino de la unidad, la paz social, el bien común y la democracia.

Por supuesto, nuestros legisladores son el epítome de la responsabilidad, madurez, inteligencia y amor a la patria.

Los tres Poderes de la Unión asumimos el compromiso de trabajar, con un amplio sentido de corresponsabilidad, en la defensa de los intereses nacionales.

Entiéndase por intereses nacionales: los intereses partidistas.

Como nunca antes, Legislativo, Judicial y Ejecutivo hemos acatado y respetado las decisiones que surgen en el seno de otro poder.

Siempre y cuando te convenga.

La plena vigencia de este equilibrio republicano ha sido un elemento fundamental para el fortalecimiento de nuestras instituciones.

La manera en que terminaron convirtiendo al IFE en un nido de ratas es el mejor ejemplo.

Hemos ingresado plenamente a la era de la deliberación.

Si, cada vez deliberamos más el por qué diablos algunos de nosotros votamos por ti.

Hoy, las grandes decisiones son producto del debate democrático y de la corresponsabilidad.

Por eso la Ley Televisa fue debatida ampliamente por la sociedad y los medios.

El establecimiento de una presidencia constitucional exigió un difícil ajuste en las prácticas de gobierno, no exento de momentos de tensión.

Nos dimos cuenta el viernes.

El Estado mexicano funciona cada vez más bajo un sistema de pesos y contrapesos, que se ha convertido en base sólida para la construcción de acuerdos.

Seguro te refieres a todas tus reformas que pensaste pasar. ¿Cuántas lograste? Cero.

En esta nueva etapa, hemos pasado del federalismo en el discurso al federalismo en los hechos.

Por eso se le permite la existencia de escoria como el Gober Precioso y que el conflicto en Oaxaca no tenga fin.

Hemos puesto fin a un centralismo que degradaba la autoridad de los poderes locales.

Todos los presidentes municipales que ganan 6 dígitos al mes te lo agradecen.

Hoy, federalismo significa responsabilidad compartida en la solución de los problemas locales, con una visión nacional.

Lástima que esa visión nunca se usa para revisar las cuentas financieras de nuestras entidades.

La concurrencia eficaz y constructiva de los diferentes órdenes de gobierno fortalece y engrandece a la República.

Y por eso te has quedado chiquito con todo y tus botas.

Democracia es sinónimo de libertad, y hoy México vive un auténtico régimen de libertades.

Pero la libertad sin orden es anarquía.

Gracias a la lucha ardua y prolongada de la sociedad, ahora podemos participar, disentir y decidir, con la dignidad de mujeres y hombres libres.

Lydia Cacho estaría totalmente de acuerdo.

Las libertades de expresión y de prensa, de asociación y reunión son ya reflejo de una sociedad abierta y plural. Ahora deben ser también factores de unidad nacional.

Así es, tanto Televisa como TV Azteca quieren unirnos bajo el estandarte blanquiazul.

Las y los mexicanos creemos en la fuerza del derecho, no en el derecho de la fuerza.

Los de San Mateo Atenco también lo creen.

Hemos convertido a la ley en el primer instrumento de gobierno y la mayor garantía de las libertades y derechos ciudadanos.

Entonces explica por qué caímos unos cuantos lugares en el ranking de Transparency International sobre corrupción durante tu sexenio.

El respeto a la legalidad no es ni podrá ser nunca discrecional; es la condición básica del contrato social.

Ahora resulta que lees Rousseau. ¡No ma…!

Hoy, democracia es el verbo y el sustantivo de la vida nacional.

Creo que “desmadre” es la palabra que buscas.

La democracia se consolida en el estricto apego a la legalidad; en el respeto a las instituciones; en el diálogo abierto entre todas las fuerzas políticas y en la toma de decisiones a través del acuerdo.

Repíteme cuántas de estas cosas hiciste en tus seis años de gestión.

Aun siendo perfectibles, las instituciones son el más sólido fundamento de la gobernabilidad.

Pero para perfeccionarlas, primero tienes que crearlas.

Ellas son parte esencial de nuestra historia.

Algo me dice que reprobaste historia.

Sin instituciones, la acción ciudadana se diluye.

Durante tu sexenio no solo se diluyó, se convirtió en gas.

Sin leyes y sin instituciones, la democracia se aniquila.

Mira que ya la empiezo a extrañar…

Como nunca antes, hoy la gestión pública es verdaderamente pública, de cara a la ciudadanía.

Gracias a eso ahora todos podemos ver la magnitud de escoria que de todos modos nos gobierna y nos seguirá gobernando.

La transparencia y la rendición de cuentas son hoy puntales de nuestra vida democrática y preciados bienes públicos.

Sigo esperando ver las cuentas del Fobaproa.

Gracias a la acción corresponsable de los poderes Ejecutivo y Legislativo, hoy contamos con una ley y un instituto que promueven la transparencia.

Te recuerdo, don Vicente, que hiciste todo lo posible para que ese instituto no existiera y luego te hiciste pasar como su gran impulsor.

La nueva y creciente participación de la sociedad civil ha sido clave para vigilar la gestión y el buen uso de los recursos públicos federales.

Por eso el pueblo tiene la última palabra en todos los miles y millones que sigue asumiendo el IPAB.

En la consolidación del Estado de derecho, el Poder Judicial ha sido factor decisivo para que nuestra democracia ciña su actuar a reglas claras y justas.

Supongo que si te apellidas Slim, Azcárraga o Salinas las reglas no podrían ser más justas.

El poder judicial ha sido también garante de apego a la legalidad. Sus resoluciones han dado certidumbre al avance político nacional.

Por ejemplo, exonerar a Oscar Espinosa Villareal después de que tranzó millones en el DF.

La vitalidad del Congreso refleja la dimensión de nuestra democracia.

Así es, es un reflejo perfecto de la Central de Abastos en lunes por la mañana.

El Poder Legislativo ha dado pasos sustanciales para construir un nuevo marco legal propicio al desarrollo de una sociedad más próspera, justa, equitativa e incluyente.

Ninguna de esas cuatro palabras ni remotamente se podrían usar para describir a México.

Las leyes aprobadas en estos seis años son el fundamento de una nación que condena y castiga la violencia contra las mujeres; que combate la discriminación; de un México que afirma la dignidad de los indígenas, los niños, las personas con capacidades diferentes y los adultos mayores; de un país que garantiza a todos el derecho a la salud y la educación.

Por eso el Gober Precioso sigue gobernando libremente; los indígenas siguen viviendo en la miseria; las familias Kuri y Nacif nunca duermen solas; el desempleo entre discapacitados es exorbitante; la educación es entre las peores de Latinoamérica; y las filas en el IMSS parecen las de Macy’s antes de navidad.

Nuestra democracia se ha fortalecido también con leyes que aseguran la transparencia y el derecho a la información; con leyes que nos conducen hacia una economía centrada en el bienestar de las personas y promueven el desarrollo en el campo, y con reformas económicas que nos dan certidumbre y estabilidad.

Ahora resulta que la certidumbre y la estabilidad económica es un “logro”.

Donde imperan la pobreza y la desigualdad, no puede echar raíces firmes la democracia.

Y como en México imperan ambas…

La democracia efectiva sólo se da entre iguales; su consolidación exige la superación de la pobreza.

Ya me estoy aburriendo de repetir lo mismo.

La pobreza atenta contra la dignidad de las personas e impide la construcción de una ciudadanía plena.

O sea, te conviene.

Hemos promovido la convergencia de las políticas económica y social, como la base para construir una sociedad más justa y humana; una sociedad orgullosa de su identidad pluriétnica y multicultural; una sociedad comprometida a saldar su deuda histórica con las y los indígenas.

Y tu primer paso fue minimizar la educación pre-colonial en nuestras escuelas.

Éstos han sido años de trabajo intenso, para que millones de niños y jóvenes, de mujeres y hombres hicieran valer su derecho a la alimentación, a la salud, la educación de calidad y la vivienda; para que pudieran ampliar sus capacidades y oportunidades.

Si, el trabajo intenso fue para ellos al enfrentarse a un gobierno indiferente a las carencias sociales.

Ellos son el presente y el porvenir. Su futuro es el futuro de México.

Lo que nos espera…

Sin crecimiento económico, no hay desarrollo humano.

O sea que como humanos ya también estamos jodidos.

El mandato que recibimos de la ciudadanía fue conjugar democracia con crecimiento económico y equidad social.

Y no hubo ninguno de los tres.

Hoy la democracia y la estabilidad económica van de la mano; son el piso firme del desarrollo nacional.

Un piso firme hecho de papel maché.

Gracias a un manejo responsable de la política económica, las y los mexicanos hemos aumentado el ingreso nacional, reducido la pobreza y mejorado la calidad de vida de las familias.

Algo me dice que el aumento del ingreso nacional durante tu sexenio terminó en los bolsillos de Slim y compañía.

También hemos logrado disminuir a niveles históricos las tasas de inflación y de interés.

¿Y el empleo?

No hemos endeudado a las futuras generaciones. Por el contrario, hemos reducido de manera sustancial la deuda pública externa.

Pero el Fobaproa se ha encargado de elevar nuestra deuda pública interna hasta la estratosfera.

Establecimos como meta el equilibrio en las finanzas públicas y, con la valiosa colaboración del Congreso, lo hemos alcanzado.

Repito, ¿no colapsar la economía es un logro?

Este hecho, inédito en la historia, permitirá que el próximo gobierno inicie con finanzas públicas sanas.

Tú también iniciaste igual gracias a Zedillo y aún así no hiciste nada.

A través de novedosos esquemas de inversión, juntos, los sectores público y privado hemos contribuido decididamente a la ampliación y modernización de la infraestructura nacional.

Por eso ya no hay un solo mexicano que carezca de agua potable, luz y vivienda digna.

México cuenta ya con instalaciones que garantizan el abasto energético de la próxima década. Atendiendo a las demandas de estados y municipios, también hemos puesto al día la infraestructura de comunicaciones y transportes del país.

¡Pues cómo no, si en infraestructura es donde los políticos se llevan sus mayores mochadas! Pagamos por carreteras de primer mundo y terminamos con estas abominaciones de chapopote que en medio año ya tienen más cráteres que la luna. Por cierto, ¿qué pasó con el aeropuerto que tanto nos prometiste?

Nuestro compromiso ha sido que la política económica esté al servicio de las personas.

Corrección: “ciertas” personas.

La estabilidad económica ha permitido proteger el ingreso de las familias. Con mayor poder adquisitivo y créditos a tasas fijas y a largo plazo, más mexicanos cuentan ahora con una casa digna y con bienes que mejoran su calidad de vida.

Si llamas esos huevitos del Infonavit que enriquecieron a los hijitos de Martita “dignos” pues me gustaría que terminando el sexenio te mudaras a uno de ellos.

Estos logros, si bien insuficientes, son un poderoso aliciente para continuar nuestra lucha en favor de un México más justo y más próspero.

Más bien, fueron tan míseros que ahora nos dan más ganas de recuperar estos seis años que tiraste por la ventana.

La democracia es una conquista de la conciencia y de la razón.

Y tú de ninguno puedes presumir.

Es un patrimonio de todos los mexicanos; un patrimonio que se ha alcanzado con la lucha de generaciones.

Y las que siguen seguirán luchando ad infinitum.

Vivir en democracia es nuestra decisión. Es responsabilidad de todos fortalecerla y hacerla más eficaz.

Debimos haber empezado sacándote a patadas de Los Pinos.

La gobernabilidad democrática avanza por la vía institucional. Hoy los conflictos políticos y sociales se procesan en las instituciones.

Tú sabes de institucionalismo lo que yo sé de física termonuclear: nada.

La democracia no es un fin en sí mismo; es un medio para consolidar a la nación y alcanzar el desarrollo que todos queremos.

Ya chale con la democracia, ¿no?

Los verdaderos demócratas piensan, hablan y actúan con apego a los valores y las normas de la democracia.

Así que eres un cleptócrata.

Para ser demócrata no basta proclamarlo.

Te acabas de echar al agua…

La convicción democrática se demuestra en los hechos.

Y los hechos muestran cleptocracia.

Este año ha sido especialmente sensible en nuestra vida política. Es preciso evaluarlo a la luz de las libertades que nos ha dado la democracia.

¿Entre esas libertades estaría por casualidad tener elecciones libres y limpias?

El pasado 2 de julio, fuimos partícipes del proceso electoral más concurrido y competido de nuestra historia.

Por no decir fraudulento.

Con entera libertad, las y los mexicanos hemos decidido el rumbo de la nación.

Creo que fue el trío Calderón-Ugalde-La Chucky quien se encargó de eso.

En todo este proceso ha prevalecido un ánimo cívico ejemplar, que da muestra de la solidez de las instituciones.

Más bien las instituciones electorales se encargaron de arruinar un trabajo cívico ejemplar.

El Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación demuestran, una vez más, que son baluartes de nuestra democracia.

Porque en todas las democracias, los líderes de los institutos electorales son amigos personales del candidato oficialista y la composición de sus dirigentes excluye a los partidos con ideología opuesta.

Con la participación ciudadana, la democracia se ha fortalecido. Desconocerlo es negar la voluntad colectiva.

Desconocerlo es tener sentido común y no dejarse llevar por el discurso hipócrita y mentiroso de la derecha de que fue una jornada electoral ejemplar.

Los ciudadanos son los mejores testigos de este proceso histórico.

Claro, por eso todos tenemos acceso a los sistemas de cómputo y procesamiento de datos del IFE, al escrutinio de las boletas y las actas y a las deliberación de nuestras autoridades.

México es una nación plural. El mandato de las urnas ha sido por el diálogo y el acuerdo. El diálogo es fundamento de la democracia.

Con razón no te callaste el hocico durante la campaña para apoyar a tu querido Felipe y sigues sin callarte dos meses después.

En el México democrático, el motor de la transformación es el voto de la ciudadanía, no el veto a las instituciones.

El México democrático existe solo en tu imaginación.

No se debe someter a la democracia bajo el argumento de la democracia.

¿What?

No se debe pretender acorralarla por la vía de la intransigencia y la violencia.

Ni tampoco por la vía de la desinstitucionalización y la perpetuidad del poder. Oops, demasiado tarde.

Quien atenta contra nuestras leyes e instituciones, atenta contra nuestra historia, atenta contra México.

¡Traidor!

Nadie puede decirse a favor del pueblo cuando atenta contra él.

¡Traidor!

Una sociedad dividida es una sociedad débil; una sociedad incapaz de alcanzar sus fines; incapaz de atender a los más necesitados.

Una sociedad perfecta para que gente como tú (y tu sucesor) la gobierne.

Todos tenemos la obligación de promover el entendimiento que nos lleve a encontrar coincidencias, conciliar divergencias, visiones e intereses contrapuestos.

Por eso usaste todos los trucos bajo la manga, tanto legales como ilegales, para descarrilar la campaña de tu principal opositor.

México reclama prudencia, no estridencia.

México reclama justicia.

México necesita que prevalezca la razón, no la cerrazón.

La razón es un don completamente ajeno a tu naturaleza.

México exige armonía, no anarquía.

México exige orden y un estado de derecho.

Es momento de unidad.

¿Bajo la tutela del PAN? No gracias.

Es momento de unidad en torno a los valores e instituciones de la nación; de unidad para alcanzar los anhelos de democracia, justicia y bienestar social del pueblo mexicano.

Los únicos que no están unidos bajo esa noble causa eres tú y esa mafia política-empresarial que nos gobierna.

Por encima de filiaciones y diferencias, tenemos una historia y un futuro comunes.

¡Oh qué desgracia!

México es una patria generosa en la que cabemos todos.

Hay uno que otro que sale sobrando. Pista: están entre las listas de los plurinominales.

En este Sexto Informe de Gobierno, quiero hacer un reconocimiento a las y los ciudadanos por su voluntad y determinación de vivir en paz y en armonía.

Ya nos estamos cansando. Y cuando nos cansamos nos enojamos. No nos quieres ver enojados.

La historia habrá de valorar el compromiso de quienes participaron en la construcción de la democracia mexicana.

Por lo tanto no me queda la menor duda que pasarás a la historia como una perversión a la democracia, un traidor que tuvo la oportunidad de encaminar nuestro país hacia el progreso pero que prefirió encaminarlo en la dirección de los intereses de su partido y de su persona.

Agradezco a todos los actores políticos y sociales su trabajo comprometido con los más altos propósitos de la nación.

Pierdes el tiempo agradeciendo a gente que no se encuentra en el recinto (ni en tu partido).

Cada ciudadano, desde su ámbito de competencia, ha puesto toda su voluntad para hacer de México la democracia que hoy nos enorgullece.

A mi no me enorgullece.

Hago un reconocimiento a nuestras heroicas Fuerzas Armadas, por su desempeño eficaz, su lealtad, su estricto apego a la ley y su respeto a las instituciones.

Los altos mandos están muy ocupados recibiendo mordidas del narco para hacerte caso hoy.

En democracia, nuestras Fuerzas Armadas han servido a las mejores causas de la patria.

Nos hubieran servido mejor si te hubieran corrido de Los Pinos después de un año.

Honorable Congreso de la Unión:

Esta ceremonia republicana merece una reflexión sobre los retos que le esperan al país. Los cambios y logros que hemos alcanzado como sociedad son valiosos, pero incompletos.

Si, faltó ese pequeño detalle llamado “progreso”.

Hemos creado instituciones y nuevas leyes. Sin embargo, no hemos concluido aún las transformaciones históricas que los tiempos demandan.

Ni siquiera las hemos empezado.

La pobreza y la desigualdad siguen siendo los principales enemigos de México.

No, nuestros principales enemigos son los gobiernos ineptos.

Nuestro país no alcanzará la equidad y la justicia mientras existan comunidades sin suficientes servicios básicos; mientras aún queden pueblos indígenas en condiciones de marginación; mientras miles de personas se vean obligadas a emigrar en busca de mejores horizontes; mientras todavía haya mexicanos discriminados.

A ver, si todavía falta todo esto, ¿por qué estuviste diciendo hace rato que ya había equidad y justicia?

La paz y la concordia nacionales exigen mayor justicia social.

¿Qué no también dijiste que la convicción democrática se demuestra en los hechos?

La inseguridad es otra de las deudas a saldar. La razón primordial del Estado es garantizar ese bien público. Para toda sociedad es esencial la protección de la integridad física, moral y patrimonial de las personas. La aprobación de la ley de seguridad pública y justicia penal contribuiría de manera determinante a la lucha contra la delincuencia.

Por si no te has dado cuenta Vicente, la delincuencia te ganó por goleada.

La estabilidad económica no se ha reflejado suficientemente en la generación de empleos y fuentes de ingreso para atender, sobre todo, las aspiraciones de nuestros jóvenes. Generar trabajo digno y oportunidades de ingreso independientes, para todas las familias y personas, continúa siendo un reto para México.

Un reto que no supiste resolver (como casi todos los demás).

Requerimos también acordar las reformas que nos permitan acelerar el paso, ser más competitivos y contar con más recursos para dar respuestas eficientes a las legítimas demandas de la sociedad.

Para ser más competitivos podrías empezar dejando de privilegiar a ciertos grupos empresariales para que nuestra economía de mercado funcione bajo un marco regulatorio en que exista competencia y que se beneficie al consumidor, no a los magnates.

El futuro está en nuestras manos si privilegiamos la tolerancia por encima de la intransigencia; la búsqueda de acuerdos por encima de la descalificación; la voluntad de entender al otro por encima de las divisiones.

Siempre y cuando se entienda y se acepte la infalibilidad de la derecha.

La consolidación de la democracia pasa por un reconocimiento de nuestra pluralidad; por la construcción de un proyecto incluyente de nación, conformado por todas las propuestas políticas.

Como seguramente has tomado en cuenta todas las propuestas políticas ajenas.

México exige la voluntad y el compromiso de todos.

México exige justicia y un gobierno que llegue a la altura de las exigencias populares.

La voluntad colectiva es el sustento de nuestra vida democrática.

Siempre y cuando los votos hayan tachado el logo azul.

Ha sido para mi un honor servir a México como presidente de la República; es también mi mayor orgullo.

Pues el honor fue todo tuyo, porque nuestro ni madres.

Ésta es, sin duda, la experiencia más importante de mi vida y la que llevaré siempre en mi corazón.

Y en tu bolsillo.

En estos seis años de gobierno, me he conducido invariablemente con rectitud, con respeto a la palabra empeñada y con apego a la verdad.

Si tuviera un peso por cada mentira que has dicho en este informe, ya sería más rico que Slim.

En todo momento, he dado lo mejor de mí.

No fue suficiente.

En estos seis años, México ha cambiado.

Ha empeorado.

Los mexicanos estamos cambiando a México y México nos ha cambiado.

Si realmente pudiéramos cambiarlo, júralo que no sería el mismo México que tu estás entregando.

Después de una larga lucha, hemos convertido a la democracia en nuestro presente.

Y luego nos despertamos y nos dimos cuenta que seguimos con lo mismo de siempre.

Ese será también nuestro futuro.

Cada vez más lejano.

México será una nación cada vez más fuerte, cada vez más libre y cada vez más justa.

Mientras tú no la sigas gobernando, tal vez haya esperanza.

La democracia ha valido la pena.

No lo sabremos hasta que la tengamos.

La democracia vale la pena.

Y el pueblo no dejará de luchar por ella.

¡Viva la democracia!

No hables de lo que no conoces.

¡Viva México!

Pobre México, en lo que lo has convertido…

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One Response to “Master Zen responde a Fox”

  1. Elizabeth Says:

    De hecho no es la primera vez que no lee el informe, el año pasado sólo dió un discurso presidencial al que también fue sumamente criticado por empresarios y medios de comunicación…

    Si de por sí la gente no se enteraba de que había tratado el discurso, ahora, al tener que buscarlo para enterarse aún menos…

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