Debraye #21 - Sin alternativas

Se dice que la esencia de la democracia es el derecho de elección. No me refiero al derecho de meter un papelito en una urna sino el derecho de elegir entre alternativas. Alternativas sobre los problemas de índole nacional, alternativas sobre los problemas de nuestras comunidades, etcétera. En teoría no suena difícil: simplemente hay que pensar en cual de estas alternativas se ajusta mejor al concepto de progreso que tenemos en mente para nuestra sociedad. Sin embargo, solemos creer que el gran problema de México es que no tenemos alternativas, que estamos atrapados en la absurdidad de un sistema político que no deja márgenes para ideas y esquemas nuevos y que seguimos perpetuamente hundidos en la herencia de un partido que nos gobernó durante casi un siglo. Ese no es el problema. El problema es que sí tenemos alternativas, pero apestan.

Bueno, si todas las alternativas apestan es como si no tuviéramos ¿verdad? En teoría sí, pero para entender la causa ulterior del problema hay que aceptar el hecho de que nuestro destino está virtualmente pavimentado por caminos que nos llevan al infierno; la única diferencia es la ruta. Evidencia número uno: Oaxaca. Dudo que haya un solo mexicano que considere que la situación actual en este turbulento estado es aceptable. Pero he aquí donde entran nuestras alternativas: APPO o Ulises Ruiz. Analicemos esto. Estar a favor de Ulises Ruiz es estar en contra de casi todos los principios democráticos que un ser humano pensante pueda tener: es un déspota mentiroso, hipócrita y ratero cuyo cinismo es superado solo por el de otro gobernador desprestigiado: el Precioso (sigo incrédulo ante el hecho de nadie mueve un dedo por destituirlo). Solo un priísta de hueso colorado exigiría la permanencia de tal escoria y me pregunto como los panistas puedan ver con esperanza la alianza estratégica con este partido si van a terminar cayendo en chantajes políticos a favor de gente como él.

Así pues, llegamos a la conclusión de que apoyar a Ulises Ruiz está fuera de cuestión. ¿Pero qué tal la APPO? Si creen que la APPO representa los verdaderos intereses del pueblo Oaxaqueño están completamente deludidos. La APPO representa los intereses de su principal grupo promotor: los maestros, y si no fuera por la “traición” de Ulises jamás se hubieran molestado en tomar el zócalo y defender las barricadas. No se ustedes pero no se me hace particularmente honesto hablar de los intereses populares cuando estos les valieron pito antes de que no les aumentaran los sueldos. ¿Se vale esperar a que tus intereses personales se vean afectados para que te pongas el estandarte de los intereses de otros? Esa no es conciencia, es hipocresía. Su verdadero amor por Oaxaca también queda evidente al ver como dejaron una ciudad Patrimonio de la Humanidad pintarrajeada y graffiteada. Y eso que son los maestros, la vanguardia de la educación y cultura en uno de los estados más pobres e ignorantes de la república. Piensen en qué sería de la ciudad si cualquier otro grupo la hubiera tomado.

Como pueden ver, hay dos alternativas y ambas apestan. No porque uno desee que Ulises Ruiz permanezca en el poder ni quedar en manos de grilleros revoltosos. ¿Por qué no pudimos tener a un gran estadista como gobernador que hubiera resuelto los problemas de su entidad con responsabilidad y virtud? Demasiado pedir para el PRI. ¿Por qué no pudimos contar con una organización civil que reflejara su inconformidad con decisión y respeto? Mucho pedir para maestros que ni saben escribir español (queda evidente en el graffiti). Ejemplo numero dos: la marcha contra la violencia en el DF de hace un par de años. Pero, ¿qué se le puede criticar a una causa tan noble como marchar en contra de la violencia que azota nuestro país? Simple: el hecho de esa marcha originó con el secuestro de varios ricachones en el estacionamiento de Perisur. ¿Por qué los organizadores no se preocuparon por la inseguridad tras los miles de secuestros que ocurrieron antes en zonas menos lujosas? Aparaentemente el umbral de tolerancia social hacia el crimen sólo se rompe cuando la “gente bien” es la víctima.

Pero por supuesto, estar en contra de la marcha sería estar a favor de las delusiones paranoicas de López Obrador que minimizó el evento como parte del “compló” en su contra orquestado por el gobierno federal. Deplorable esa reacción del jefe de gobierno, que solo sirvió para alimentar las fauces de la oposición cosa que tendría consecuencias para su campaña dos años después. En fin, eso nos lleva al ejemplo numero tres: las elecciones presidenciales. En un lado del ring tenemos a un izquierdista populachero con complejo mesiánico. Del otro lado tenemos a un derechista que se coludió para orquestar el peor fraude financiero en la historia de México, que representa los intereses de grupos oligárquicos y que hereda las riendas de una de las administraciones más ineptas de la historia. Claro, usando excusas como el “voto útil” tenemos que estas son nuestras dos alternativas porque votar a favor de una propuesta inteligente y sensata como la de Patricia Mercado no tenía caso porque todos sabíamos que no iba a ganar (esto en economía lo llamamos expectativas auto-cumplidas).

Este tercer ejemplo no solo es una exclusividad mexicana, es la triste historia de la actualidad latinoamericana. Vean las elecciones de casi cualquier país latino en los últimos años y es exactamente lo mismo: izquierdista demagogo contra multimillonario empresario. Unos creyendo que la retórica nacionalista vale más que la planificación inteligente, otros sólo pensando en cómo enriquecerse más de lo que ya están y que se joda el pueblo. Ahora me pregunto, ¿por qué? ¿Por qué estamos condenados a las alternativas que apestan? ¿Cuándo tendremos alternativas coherentes e inteligentes? ¿Cuándo vamos a tener candidatos izquierdistas socialdemócratas preparados o candidatos derechistas con conciencia (creo que estos últimos murieron cuando el querido Papa Juan Pablo II erradicó la teoría de liberación)? Hasta que eso no suceda seguiremos con la lamentable fortuna de saber que la democracia nos seguirá fallando siempre y cuando nuestras alternativas equivalgan a nada.

¿Están de acuerdo o están de acuerdo?

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4 Responses to “Debraye #21 - Sin alternativas”

  1. Haplo Says:

    Vivimos en un país de castas y no lo queremos reconocer, mucho menos lo vamos a solucionar, de ahí que cada quién haga lo que pueda por si mismo y nada por los demás.

    Ejemplos como el oaxaco y el precioso son una muestra lamentable y nos pone en vergüenza ante el mundo “civilizado”

    Que lastima.

  2. darkitekt Says:

    Las buenas opciones a elegir son hojas secas barridas antes de que llegue el elector.
    ¿habrá que buscar al barrendero?… la Democracia es un coche extranjero que llegó al país y que nadie sabe operar. Y al engranaje mexicano sólo lo atora.

  3. HZ Says:

    Saludos! Te felicito nuevamente por tu blog. Parte de una buena comunicación es el desarrollo, retroalimentación de las ideas.
    Quiero felicitarte por tus “debrayes” y por el contenido que has utilizado sobre las alternativas. Con el objetivo de que modifiques tu postura y tengas una opinión quiero decirte que los términos “izquierdista populachero con complejo mesiánico” realmente denotan una falta de conocimiento, información y estudio sobre los acontecimientos que ha tenido AMLO en este periodo. Considero que no debes generalizar vagamente adjetivos como ellos.
    Populachero no lo incluiría jamás, ya que AMLO enfatiza con una unión de todos los mexicanos independientemente de situación económica, ideológica, cultural, etc.
    (créeme que asistir a las asambleas pasadas vivi y senti por primera vez una unidad nacional, habia todo tipo de personas, que tenemos un solo fin y nadie se metia con alguien, incluso hubo gente que conoci que venia desde Japon y Nueva Zelanda).
    Además, si has asistido a alguna asamblea en el Zócalo o incluso cualquier evento de índole se vota en dichas asambleas y puedes o no estar de acuerdo con lo que está organizando AMLO.
    ¿complejo mesiánico? Creo que eso es un término vacío, y no aplicable a AMLO.
    Considero que en México, y me incluyo, existen personas que están hartas de un gobierno extranjerista, elitista, neoliberal, que va dejando atrás a lo que verdaderamente es MÉXICO.
    Creo firmemente que la situación en México no se asemeja a ningún otro país latinoamericano.
    Estamos en contacto y manteniendo intercambio de opiniones.

  4. Master Zen Says:

    Gracias por los comentarios

    Durante mucho tiempo traté de evitar calificativos negativos contra AMLO porque francamente pensé que eran injustificados, parte de una campaña sucia de la derecha para desprestigiarlo cosa que no solo fue cierta sino bastante obvia salvo para los panistas deludidos. No obstante en los últimos meses creo que si hay cierto fundamento en las acusaciones que se pueden confirmar con un simple psicoanálisis de su persona.

    La principal falla de caracter de AMLO es su inhabilidad de aceptar el fracaso. No hablo de fracaso en el sentido de perder una elección por factores ajenos (fraude) sino por factores propios y vaya que los tuvo. Hay que ser honestos, con toda y la suciedad y las mentiras, la campaña de Calderón en los últimos meses fue, por mucho, mejor que la de AMLO. El PRD no supo contrarestar las acusasiones del PAN, AMLO no supo como mejorar su imagen y también cometió uno que otro error garrafal que le costó la elección tal como no haber asistido al primer debate. Si AMLO hubiera llegado con 5-10 puntos de ventaja al 2 de julio, el fraude hubiera sido imposible. ¿Cómo se traduce esto a su comportamiento como político? Simple: sus esfuerzos se dedican a cubrir sus errores asignándole la culpa a factores ajenos.

    Es allí donde confirmo que es un personaje con complejo mesiánico y populachero. Populachero porque no pudo vender su propuesta a todos (los demócratas en EU están a favor de muchas de las mismas cosas y sin embargo sí tienen gran apegue con los sectores empresariales) cuando una propuesta debe ser incluyente. Sí, es cierto que los pobres deben estar primero pero AMLO no supo convencer al país de que era para el beneficio de todos. Complejo mesiánico porque tampoco ha sabido como hacer que sus paranoias fundamentadas sean aceptadas por todos fuera de sus seguidores. El mejor ejemplo es el fraude. ¿Acaso un fraude no debe ser obvio y reprochable?

    En fin, esa es la gran falla de AMLO: no convence. Ha tenido la oportunidad de hacerlo y ha fallado y en vez de aprender de esas fallas, ha creado excusas que si bien muchas son ciertas, no ha convencido tampoco de que lo sean y el resultado es que aparenta ser un mal perdedor berrinchudo en vez de un luchador social.

    La toma de protesta de hoy es el mejor ejemplo. Es una burla, simple y sencilla. Yo sé que las instituciones mexicanas son una basura y que lo más probable es que sí haya merecido ser el presidente. Pero hacerse pasar como presidente imaginario no va a resolver nada. O te dejas de farsas y te conviertes en una oposición INTELIGENTE, o de plano tomas las armas. Y por desgracia, la mayoría del pueblo mexicano no está de acuerdo con lo segundo.

    No hay nada que aborresca más en nuestro país que Calderón y el PAN. Me repugnan hasta el último nervio. Pero AMLO no es lo que México realmente necesita aún siendo la opción “menos peor”.

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