Debraye #23 – Confesiones de un patriota

Hace unos años yo era el nacionalista más ferviente que cualquiera de ustedes hubiera conocido.

Sí, siempre estuve conciente de que México tenía grandes problemas (aunque cada año que pasaba le encontraba más y peores) pero en el fondo algo me decía que existiría un destino imaginario que haría que saliéramos de ellos. Robándome una frase de Bill Clinton, no había nada malo en México que no se pudiera curar con lo que había bueno en México. Digo, contamos con una gran población, un territorio con enormes recursos naturales y una cultura que muy pocos países no envidiarían. Estaba ese pequeño problema de un gobierno inepto y corrupto pero tarde o temprano la historia cambiaría. Si tan solo se aprobara el TLC. Si tan solo pudiéramos derrocar al PRI. En fin, trabas menores que nos tenían sujetos a una realidad muy por debajo de la que merecemos. Tristemente, ahora me doy cuenta que esa persona que solía pensar de esa manera ya murió. No sé precisamente cuando, ya estaba herido mortalmente desde hace años pero creo que en este presente año que está por concluir finalmente dijo adiós a ese viejo yo.

La terrible realidad es que he perdido la fe en que este país se supere del estado deplorable en que se encuentra. Dirán ustedes, no exageres, no estamos tan mal. Pues sí, tal vez no estaremos tan mal como Irak o Somalia o incluso muchos países latinos como Bolivia, Haití o Colombia. Pero eso no quite que tenga fe en que esos países sí se superen y nosotros no. Más bien pienso que existe un umbral tras el cual un país se condena irremediablemente a un estado de retraso perpetuo en que a lo mucho que podrá aspirar es no ser el más jodido del planeta. Definitivamente no creo que México lo haya cruzado todavía. Pero viviendo día tras día en este país me doy cuenta que no solo estamos muy cerca por llegar sino que no estamos haciendo absolutamente nada para evitarlo. Peor aún, creo que a veces tenemos ese impulso innato de acelerar el proceso. Francamente me imagino al país despertando en unos 50 años y diciendo “hay que cambiar”. Too late. Ya para entonces seremos un país de viejos, nuestro petróleo se habrá acabado y toda la inversión extranjera se habrá ido a China o a la India o hasta Botswana.

Para empezar, he perdido totalmente la fe en nuestro gobierno, o más bien nuestra clase política, por hacer un esfuerzo genuino por mejorar el bienestar de todos los mexicanos. Sean de cualquier lado del espectro político y hayan votado por quien se les haya dado gana, la verdad es que todos nuestros partidos principales son un asco. No existen acuerdos (mucho menos consensos) porque no existe la voluntad de tener una visión de estado en vez de una visión de partido con todos los vicios que esto conlleva. Nuestro ámbito político es de perpetuar el poder y nada más, cualquier beneficio nacional es meramente consecuencial y no intencional. Me repugna la clase de gente que conforma nuestro gobierno actual, gente que tiene nula conciencia social y que esconde sus verdaderas intenciones detrás de cifras y eufemismos pomposos para ignorar la realidad de que la corrupción, la pobreza y la desigualdad son los problemas que arrastran este país en la mediocridad y no la falta de recursos para el rescate bancario (que aparentemente tiene la máxima prioridad en nuestro presupuesto año tras año) ni las cartitas de reproche al muro fronterizo (si realmente nos importaran los migrantes nos preocuparíamos por darles empleos e ingresos dignos aquí mismo, no después de que cruzan la frontera).

He perdido también la fe en que existe una oposición responsable y coherente. Nuestra oposición es simplemente eso: oposición. Sin sentido, sin propósito, sin agenda. Sin proyecto de nación viable porque lo más importante es hacer manifestaciones, bloquear calles y grafitear edificios históricos. Liderados por un hombre que parece ser más interesado en perpetuar su culto de personalidad que reformar su partido para volverla una fuerza política inteligente, preparada y sensata. Si bien simpatizo con la injusta y desigual manera en que los intereses político-económicos le robaron la elección (aunque también con mucha culpa propia), no puedo mas que sentir que ha estado tomando una muy buena causa por un muy mal camino. Yo soy izquierdista, socialdemócrata, y muy orgulloso de no ser uno de los muchos desalmados derechistas que no dan un peso por un pobre (y que inventan mil excusas técnicas de por qué es mejor no darlo). Pero veo a la izquierda mexicana muy lejos de ese ideal y demasiado cerca a aquel izquierdismo reaccionario que no funcionó durante la Guerra Fría y mucho menos funcionará ahora.

He perdido la fe en la sociedad en ofrecer un contrapeso para nuestro gobierno inepto y corrupto porque nuestra sociedad es igual de inepta y corrupta. Siempre he negado la idea de que todos nuestros problemas provienen de un mal gobierno. No es cierto. Si bien nuestra clase política tiene la principal culpa, detrás de un mal gobierno hay una mala sociedad que permite que ese gobierno siga. Pero veo nuestra sociedad y la veo muda, apática, más preocupada por sus propios intereses individualistas que en el beneficio común. Lo veo todos los días y esta mentalidad no respeta barreras sociales. Los ricos hacen de la suya, los pobres también, nada les interesa más que ellos mismos y los demás que se jodan. Nuestra sociedad se comporta con una soberbia colectiva que jamás haya visto en ningún otro país, una pedantería que excluye cualquier consideración salvo la propia. Somos un país en que el respeto al derecho ajeno es inexistente porque desde el naco que estaciona su carcacha frente a tu cochera hasta la ricachona que se indigna por la multa que se ganó por dejar cagar a su poodle en una calle de Polanco, nadie asume responsabilidades, nadie siente que la ley se aplique a ellos.

Ah pero bien que se quejan cuando la ley no se aplica a los demás. Como nos encanta indignarnos por el crimen en las calles, por la corrupción de nuestros funcionarios, por la ineficiencia de nuestro gobierno y nuestros servicios. Pero a la hora de la hora nadie pone su granito de arena para hacer de este un mejor país. Edmund Burke alguna vez dijo que para que el mal prevaleciera solo bastaría que los hombres buenos no hicieran nada. Somos una tragedia Burkeana con la desgracia adicional de cubrirnos de cinismo e hipocresía. No es ni siquiera necesario trabajar día y noche para hacer un mejor país, con que no lo empeoremos bastaría pero aún así eso es demasiado pedir. Y es por eso que llego a la conclusión de que en el fondo no nos interesa a acabar con la corrupción y no nos interesa vivir en un estado de derecho. Porque si lo hiciéramos, perderíamos todas esa ventajitas como poder tirar la basura en la calle, estacionarnos donde sea, darle un tostón al policía si nos pasamos el alto en vez de pagar la multa, etc.

Tampoco nos interesa ser un país meritocrático. Es mejor así, con palancas, con compadres, con padrinos que nos coloquen en buenos puestos (a los afortunados por supuesto, aparentemente la queja a nuestra sociedad nepotista solo es válida cuando no tenemos ningún valedor en las altas cúpulas). Es mejor así porque entonces cualquier idiota puede llegar alto sin importar sus cualidades y aptitudes. Y si es así entonces no es necesario ser una persona preparada, con el apellido extranjero pomposo es más que suficiente. ¿A quién le conviene entonces que esto cambie? A nuestros políticos por supuesto que no. Nuestros empresarios tampoco. Ya se que los lectores de Expansión y América Económica se indignarán cuando escuchen que tengo la osadía de criticar a nuestros ilustres empresarios que son los que nos darán empleo en este nuevo sexenio corporativista. Pero con una sola estadistica pongo demuestro esta teoría: en Estados Unidos 9 de los 10 hombres más ricos crearon su riqueza. En México, 9 de los 10 la heredaron (ya sea de papi o de papi gobierno que al fin de cuentas es lo mismo). No se vale.

Si mencionara cada detallito que me ha llegado a esta conclusión tan pesimista sobre el estado de nuestra nación y sociedad no acabaría de escribir. Tal vez algunas son superficiales y banales como por ejemplo la gente que trata de entrar al metro como animales en vez de esperar a que todos los de adentro salgan. O como los peregrinos guadalupanos que bloqueaban las calles (tengo la mala suerte de vivir cerca de la Basílica) y le mentaban la madre al taxista solo por pitarles para que lo dejaran pasar. O como el niñito fresita que solo porque trae un Jaguar y cuatro guaruras lo exenta de comportarse como ser humano. Si fueran casos aislados no me perturbaría, total, hasta en el paraíso hay malas hierbas. Pero en México, esta gente parece ser la regla y no la excepción. Un país conformado por una sociedad desconsiderada y mal educada (y hablo de educación en función de sus valores sociales, no en su conocimiento académico) no llegará a ningún lado no importa cuantos tratados de libre comercio apruebe, cuantos convenios de derechos humanos firme y cuantos segundos pisos construya.

En resumen, he perdido mi fe en México. Suena pesimista y lo es. Pero dejemos el patriotismo barato a un lado, lo digo porque la mayoría de los supuestos “patriotas” en este país son patriotas por todas las razones equivocadas, o se creen patriotas solo porque piensan que el patriotismo equivale a negar o minimizar todas nuestras carencias. Es más, ya anticipo el primero que dejará su comentario de cómo soy un traidor, que si odio tanto a México que me largue. De hecho he pensado en hacerlo y si dentro de 10 o 20 años la cosa no cambia, júrenlo que jamás permitiré que mis hijos crezcan en una nación fracasada. Pero a esa gente de antemano les pregunto que me digan lo que hay rescatable en este país y por qué eso compensa todas sus fallas. Y no me salgan con una vaga y abstracta noción de “patria” o de un espíritu innato en nuestro ser mexicano. No nos hagamos ilusos, no existe. Si existiera ya se hubiera manifestado en más de una forma concreta y seríamos algo más de los que somos.

Tal vez recupere esta fe un día. Tal vez no. No me gustaría pensar que todo lo que han hecho los grandes mexicanos a través de la historia ha sido en vano gracias a los malos mexicanos. En vía de mientras, feliz año nuevo.

-Master Zen
Ex-patriota Mexicano.

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17 Responses to “Debraye #23 – Confesiones de un patriota”

  1. Haplo Says:

    El único patriotismo que hay en México es salir a emborracharse cada que la selección mexicana anota uno o dos goles. Que triste ¿no?

    Somos una sociedad de clases en la que cada una se la pasa humillando a la de mas abajo y quejándose de la inmediata superior. Nadie movemos un dedo por nuestros prójimos y bien dices que nos ponemos primero que a los demás.

    ¿Solución? A mi no se me ocurre alguna viable, y por supuesto que cada quién poniendo nuestro granito de arena no vamos a salir de esta, por el sencillo hecho de que nadie es capaz de poner su granito de arena sin que lo estén vigilando, nos gusta la figura paternal, el capataz que nos este diciendo como hacer las cosas… tal vez por ahí vaya la solución…

    Por otro lado creo que tu visión se encuentra muy influenciada por la mierda que es el DF, me reuso a creer que tooodos los demás estados sufren el mismo caso. Las grandes ciudades seguro que si, pero ¿los demás también?

    Que triste.

  2. Boris Says:

    Lamentablemente veo que estás perdiendo tus ideales, yo si sigo pensando que este país tiene esperanza, coincido que cada vez nos alejamos más de ese camino correcto con nuestra corrupción y mal gobierno, pero se que algún día podremos hacerlo.
    Mientras haya personas como nosotros que tenemos firmes estas convicciones, siempre se podrá. No te creas, no eres el único que procura hacer de su país algo mejor y siempre se topa con compadrazgos, amiguismos e influencias nefastas, pero seque algún día tomaremos el poder y haremos mierda a todos aquellos que se han enriquecido a costas de la nación y los perseguiremos hasta Alpha Centauri si es necesario para hacerlos pagar sus fechorías.
    Comparto tu indignación, pero te insto a que no decaiga tu fe por México.
    P.D. si no te parece, pues LÁRGATE!!! (jajajajajajaja)

  3. Roberto Says:

    Feliz Año Nuevo
    ya vendrán tiempos mejores
    solo hay que hacerlos

  4. Pojo Says:

    Ya suicidate.

  5. BeeGee Says:

    Hola Master Zen,
    Primero que nada, te diré que no te suicides como alguno de tus amigos aconseja…

    Y después, tengo que confesar me siento igual que tú, pero desde hace mas tiempo. Y creo que para variar, todo está en la educación. Justo como lo describes: No en la educación académica (que vaya que también hace falta!), pero en la educación moral y cívica. Eso es lo que nos da en la torre todos los días… poco a poco.

    Lo malo va cubriendo lo bueno hasta ahogarlo. Y aunque esto todavía no se perciba en los estados, lamentablemente, llegará si no se detiene.

    Quizá por eso es que yo defendía tanto los intentos “de cambio” de algún partido. Aunque ya veo que es lo mismo por todos lados.
    Yo no pienso que pertenecer a una oposición eternamente sea lo correcto, yo pienso que el trabajo conjunto y honesto es el que vale. Sin embargo para eso, tendrían que dejar a un lado las mordidas, los bonos, los puestos “aviadores”, la fayuca, la piratería, el ambulantaje, los taxis piratas… puf!
    Ni que decir! Yo tampoco tengo esperanza en que este país salga adelante… porque a nadie, o a muy pocos, les interesa lo suficiente.

    Vaya que encontrar este artículo el segundo día del anio me sorprendió. Pero ahí vamos!!! Todos los mexicanitos, peleándonos por estupideces. Cuando lo importante se nos escapa de las manos.

    Espero que tengas feliz anio 2007… y espero que un milagro cambie también, nuestra percepción y decepción.

    Mientras, hay que ir haciendo las maletas! jajaja (snif!).

  6. BeeGee Says:

    Querido Ex-Patriota Mexicano:
    Leer tu post, y leer mi respuesta, me ha preocupado… Qué quedaría si todos se sintieran igual???

    Se podrá cambiar algo?
    Cómo?

  7. Master Zen Says:

    @Haplo

    Sí, definitivamente vivir en el DF te expone a lo peorcito de nuestra sociedad y sin duda eso tiene un efecto considerable en la percepción global del país. Pero por otro pensar que existen lugares mejores es relativo: sí, hay ciudades más pequeñas con menos crimen con menos problemas etc. pero al fin de cuentas tienen muchas otras carencias que no deberían de existir si existiera una decentralización económica. Digo, por algo trabajas en el DF ¿o no?

    @Boris

    Repito, dime qué encuentras rescatable en este país. Gente ha pensado así en cada generación de 1810 hasta hoy día y no se ha podido hacer nada. ¿Qué te hace pensar que esta vez sí?

    @Pojo

    Después de tí

    @BeeGee

    He llegado a la conclusión de que solo existen dos esperanzas para este país:

    1) Que desapareciera nuestra actual clase política (por medios violentos si es necesarios) y sea remplazada por una clase estadista cuya primera acción fuera establecer un sistema judicial efectivo de preferencia con constitución nueva y todo.

    2) Que llegara un presidente respaldado por un partido progresista que igualmente tuviera como prioridad reformar el sistema judicial sin consideración alguna por los peces gordos que tales cambios podrían generar.

    Tristemente se me hace muy poco viable la opción dos que sería de manera democratica. Es poco viable porque existen demasiados intereses atrincherados para que se diera de manera pacífica (sería acabar con la corrupción política y empresarial cosa que tendría como oposición a estas dos clases dominantes).

    De lo que sí estoy seguro es que esos pasitos de tortuga que damos y que llamamos “progreso” son una burla a nuestra inteligencia. Se me retuerze el estómago cuando veo al típico funcionario neoliberal idiota que con su voz suave y su discurso técnico nos explica como según esto estamos avanzando. Es una completa y absoluta farsa que no entiendo cómo es que hay gente que se la cree (o quiere creer).

  8. Roberto Says:

    Estimado Master, se te extraña
    a mi no me importa si eres o no patriota
    solo acuerdate que si llaman a tu reserva
    esa de la cartilla
    y no vas
    te fusilan

  9. Master Zen Says:

    Jajaja

    Irónicamente soy de los pocos mexicanos de nuestra edad que tiene adiestramiento militar…

    (larga historia)

  10. Pojo Says:

    Despues de mi? yo no soy el que sufre de depresion interna Mexicana. Y no creo que se te haga que me suicide primero hehehe.

  11. Roberto Says:

    tambien me todo un poco de instruccion militar
    bueno, decir poco es minimizar la experiencia
    nunca esta de mas aprender un truco o dos
    aunque se me quedo la maña de traducir baño como “head”

  12. Master Zen Says:

    Qué onda con tus respuestas haiku-escas :P

  13. Haplo Says:

    Dejalo que conteste, hay a quienes se les tiene que repetir la pregunta y ni así…

  14. Boris Says:

    La verdad simplemente creo que si se puede, si no ve a Juárez

  15. Master Zen Says:

    Todo lo que hizo Juarez fue deshecho por Porfirio Díaz menos de una década después.

    Y eso de “simplemente creo” es a lo que me refiero en el artículo. Es pura fe ciega basada en ideas sin fundamento. He llegado al punto en que eso no basta para mi.

  16. amateur fem dom Says:

    amateur fem dom…

    Fresh information about amateur fem dom….

  17. El Ministerio de la Verdad » Blog Archive » Debraye #32 - Sentimientos de la nación Says:

    [...] mes de la patria. A finales del año pasado escribí sobre cómo había perdido mi fe en México y en los mexicanos y dicho sentimiento persiste hasta la fecha y no hay mejor época [...]

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