NFL Playoffs: El Héroe
Nueva Inglaterra necesitaba un milagro. Obtuvieron a Tom Brady
Increíble.
Alguna vez refiriéndose a Joe Montana se dijo que los grandes hombres no son siempre grandes; sólo son grandes cuando tienen que serlo. Hoy, Tom Brady lo demostró con una actuación que fue a lo mucho mediocre durante tres cuartos pero un último cuarto que hizo recordar a ese Joe, “Cool Joe”, y sus legendarias victorias después de ir perdiendo.
Ahora bien, aunque no sean fans del fútbol americano les recomiendo seguir leyendo porque lo que ocurrió hoy es algo que no pasa cada semana, ni cada mes o año. Primero tenemos al gran oponente, los Cargadores de San Diego, que con un récord de 14-2 fueron el mejor equipo de la NFL durante la temporada regular y gracias a eso, el privilegio de jugar los playoffs en casa. Para muchos expertos eran los favoritos para ganar el Super Bowl gracias a sus principales armas: un joven pero explosivo quarterback llamado Phillip Rivers, una defensiva imponente liderada por el linebacker Shawne Merriman y la más potente de todas: LaDainian Tomlinson, el jugador más valioso de la temporada y el mejor corredor de la liga que además rompió el record de touchdowns en una temporada, 31 (casi dos por partido).
Pero lo que no tenían era a Tom Brady.
Con la implacable soberbia que los caracteriza, los Patriotas llegaron a San Diego con un solo objetivo: ganar. Durante tres cuartos, pareció que no lo lograrían: la defensiva de San Diego nulificaba cualquier intento de Brady por acumular yardas y no ayudaba en nada que el triple-ganador del Super Bowl se veía desconcentrado y nervioso. No conectaba pasos largos, no conectaba pases cortos. Sus corredores se enfrentaban a ese muro defensivo de Merriman y compañía que no cedía. En tres ocasiones Brady fue interceptado, un récord personal para alguien que en doce partidos de playoff anteriores solo había sido despojado en cinco ocasiones. La otra gran arma de los Patriotas, su elegante defensa, parecía contener a los explosivos Cargadores a ratos pero también rendir jugadas grandes como una de Tomlinson de 58 yardas.
A tal grado era el dominio de los Cargadores que de no ser por un touchdown Patriota de último momento en la primera mitad, los locales se hubieran ido a los vestidores con una ventaja tremenda de 14-3. Pero los Patriotas acortaron aún más la distancia con un gol de campo para quedar 14-13 en el tercer cuarto que fue una brutal batalla defensiva en que ambos equipos intercambiaron intercepciones. Al principio del último cuarto la ventaja se amplió gracias al segundo touchdown de Tomlinson: 21-13 a favor de los Cargadores y solo ocho minutos faltantes. Nueva Inglaterra necesitaba una anotación y una conversión de dos puntos solo para poder empatar el partido (ganarlo sería otra historia). Brady hasta ese momento había tenido una actuación abismal y aún de llegar a anotar habría que esperar que la defensa detuviera a la ofensiva número uno de la NFL. Misión imposible…
… para cualquier otro equipo que no fuera Nueva Inglaterra. Desde su yarda 37, Brady lidero una serie que terminó con un pase de anotación a Reche Caldwell faltando menos de cinco minutos. Pero fue cardiaca: Brady se salvó de una intercepción que hubiera sellado el partido gracias a que Troy Brown forzó un fumble del defensor que interceptó y el balón fue recuperado por los Patriotas. Aunque el fumble fue obvio, el coach de San Diego retó la jugada sin éxito perdiendo así un tiempo fuera que le sería crucial después. Pero ahora había otro obstáculo: la conversión de dos puntos para empatar. En una genial jugada cortesía de la mente perversa de Bill Bellichick (coach de los Patriotas), el snap fue lanzado directamente a Kevin Faulk, confundiendo a la defensa y dejando un hueco por el medio por el cual anotó. 21-21.
Lo que sucedió después fue un destello de genialidad sin precedentes. La defensiva que Nueva Inglaterra paró en seco a San Diego en la siguiente serie, forzándolos a despejar con solo tres minutos y medio restantes. De nuevo con el balón, Tom Brady se convirtió en Joe Montana. Empezando en su yarda 15, conectó con Daniel Graham para 19 yardas. Dos pases incompletos y estaban en tercera y 10. En eso, el pase del día: un bombazo para Reche Caldwell de 49 yardas y en una sola jugada ¡ya están en la yarda 17 de San Diego! Ahora a correr el reloj y esperar el gol de campo: tres acarreos de Corey Dillon y desde la yarda 13, la patada de 31 yardas del novato Steve Gostkowski que entra sin ningún problema y le da la ventaja a los Patriotas 24-21.
Pero el partido no se acaba allí, queda un minuto y San Diego tiene el balón en su yarda 25 después del gol de campo. No tienen tiempos fuera. Phillip Rivers decide no rendirse y lidera una ofensiva que incluye un pase de 14 yards y otro de 21 pero el tiempo se les acaba y son forzados a detener el juego faltando 8 segundos en la yarda 36 de Nueva Inglaterra. Entra Nate Kaeding quien tiene que hacer lo imposible: un gol de campo de 54 yardas. ¿Lo logra? No. Queda corta la patada y los Patriotas ganan el juego más increíble que haya visto de la temporada. Brady, el héroe. Los Patriotas eliminan al mejor equipo de la NFL y se ganan un boleto para Indianápolis para enfrentar a Peyton Manning y su rejuvenecida defensa en lo que será el Super Bowl adelantado.
Pero, ¿y qué de los demas partidos? Cada uno fue para morirse de un infarto.
Indianápolis vs Baltimore (15-6)
Después de la brillante actuación de la defensiva tan criticada de los Colts la semana pasada, había que ver si podían repetir el éxito contra Baltimore. Lo hicieron. Dejaron a los locales con solo 6 puntos, interceptando a Steve McNair dos veces y forzando un fumble a Todd Heap y al mismo McNair. No obstante, Peyton Manning no tuvo un gran día y también fue interceptado dos veces pero aún así logró liderar cinco ofensivas que resultaron en goles de campo del pateador fenómeno Adam Vinatieri incluyendo uno de 51 yardas. Aún cuando Indianápolis estuvo adelante todo el partido, su ventaja siempre fue mínima: no más de 6 puntos, poniéndolos a la merced de un touchdown rival que nunca llegó gracias al excelente trabajo defensivo. El último gol de campo de Vinatieri selló la victoria aunque todavía hubo tiempo para un fumble de McNair con el que terminó el partido. Cuidado con Indianápolis. No solo tienen a Manning sino que han exorcizado sus demonios y ahora vienen con la defensiva más impactante de lo que hemos visto en los playoffs (solo 14 puntos permitidos en dos partidos, eso es menos de lo que los otros tres equipos restantes han permitido en uno solo). ¿Serán campeones?
Nuevo Orleáns vs Filadelfia (27-24)
Lo que se pronosticaba como una batalla de ofensivas explosivas cumplió con las expectativas: ninguna defensa pudo detener efectivamente al rival y vivimos tal vez las jugadas más rimbombantes de la jornada cortesía de el brazo biónico de Jeff García (un pase de 75 yardas a Dante’ Stallworth), las piernas imparables de Brian Westbrook (un acarreo de 62 yardas en que se bailó a media defensiva contraria), las acrobacias del wunderkind Reggie Bush y la potencia de Deuce McAllister (impresionante la fuerza que convocó para anotar un touchdown con prácticamente toda la línea defensiva encima suyo). El liderato del partido cambió varias veces, Nueva Orleáns empezando 13-7 pero luego cayendo a 21-13 al principio del tercer cuarto. A mi juicio el final no fue justo: un penalti a un jugador de Filadelfia anuló un pase espectacular de Jeff García (espectacular porque lo lanzó en movimiento) faltando menos de dos minutos y en cuarta y 10. Inexplicablemente el coach Andy Reid no se arriesgó de nuevo, confiando en su defensiva que no había hecho nada en vez de confiar en su brillante quarterback que había tenido un gran partido. La defensa no pudo detener a Nuevo Orleáns y Filadelfia perdió. La cagó.
Chicago vs. Seattle (27-24)
Para terminar el recuento de esta jornada, tenemos el único partido que se fue a tiempo extra. En la temporada regular ambos equipos se habían enfrentado y Chicago hizo trizas a los Seahawks, 34-7. Pero esos Seahawks estaban sin su corredor estrella, Shaun Alexander, y su ala cerrada Jerramy Stevens. Esta vez la historia fue distinta y la alabada defensiva de Chicago no se vio del todo espectacular al punto que en el último cuarto iban perdiendo 24-21. Después de un touchdown anulado al super-novato David Hester (en regreso de patada), los Osos lograron un gol de campo cortesía de Robbie Gould que emparejó el partido con cuatro minutos restantes. Seattle tuvo dos oportunidades para retomar el liderato pero finalmente salió de la cueva la defensa temible de Chicago, llevando el partido a tiempo extra. Seattle tendría aún otra oportunidad pero no lograron nada y en su siguiente posesión, Rex Grossman lanzó un pase espectacular de 30 yardas dejando a Chicago en posición para otro gol de campo, de la nada envidiable distancia de 49 yardas pero que con la paciencia y técnica que lo caracterizó durante la temporada, Robbie Gould volvió a meter. Bears vs Saints para un boleto al Super Bowl.









January 15th, 2007 at 10:29 am
Ooorale suena tan emocionante como una carrera de Nascar…. not. ;)
January 15th, 2007 at 11:50 am
La carrera más emociante de Nascar, F1 lo que sea no es ni la mitad de emocionante que el partido más aburrido de los playoffs de la NFL.
January 15th, 2007 at 5:14 pm
Lo único emocionante de un partido de americano es el medio tiempo.
January 15th, 2007 at 9:17 pm
PD Te RUEGO que te metas a mi blog a leer mi ultimo post de carritos, y no olvides comentar porfa! gracias vales mil!