Bloc Party - A Weekend In The City (2007)
“You should have asked me for it
I would have been brave
You should have asked me for it
How could I say no?
And our love could have soared
Over playgrounds and rooftops”

Por segunda vez, me enorgullece reseñarles un disco que aún no sale en tiendas y que sólo puede conseguirse en el bajo mundo del internet (por favor no pregunten cómo ni donde, ya saben). Aunque llevo más de dos semanas escuchándolo, he querido esperarme hasta su fecha de lanzamiento (5 de febrero) debido a un rumor de que se van a incluir dos canciones adicionales a la versión disponible actualmente. Pero lo siento, no puedo esperar más para plasmar en palabras lo fantásticamente maravilloso que es este nuevo disco de la mejor banda indie británica del momento, total, dos canciones adicionales solo harán que un disco ya de por si perfecto sea aún mejor. A Weekend in the City no solo es el primer gran disco del 2007, es un conmovedor homenaje a la vida londinense del Siglo XXI desde sus pequeñeces, tragedias y romances. Más aún, es una prueba de que Silent Alarm no fue un golpe de suerte: estos cuatro chicos tienen talento. Mucho.
A Weekend in the City es lo más cercano a un álbum conceptual que se permite bajo las reglas no escritas del indie. En sus 11 geniales canciones se retrata el “ruido viviente de una metrópolis” (las propias palabras del cantante Kele Okereke) desde el punto de vista de una juventud confundida, cansada, pero al final, enamorada. El disco empieza con “Song For Clay (Disappear Here)”, inspirada en el libro (y película) Less Than Zero de Bret Easton Ellis, autor de American Psycho y aparentemente un intento de mostrar las similitudes entre el Los Ángeles de los ochenta y el Londres de hoy con monstruoso riffs y efectos de guitarra. De hecho esto es tanto la gran diferencia como la gran similitud con Silent Alarm: sigue siendo un sonido dominado por la guitarra de Russell Lissack (mejor conocido como el clon de Johnny Greenwood) que a ratos es atronadora, a ratos lloriqueante, a veces conmovedora, pero mucho más pegajosa y refinada que antes. Lo más cercano a canciones como “Helicopter” es “Hunting For Witches”, una excelente canción sobre la paranoia racial tras los bombazos del 2005 y el 11/S ( “The newscaster says the enemy’s among us / As bombs explode on the 30 bus / Kill your middle-class indecision / Now is not the time for liberal thought” ). Drama politico al lado, el resto del disco se dedica a la vida ordinaria en la gran ciudad. La monotonía laboral en “Waiting For The 7:18”, la juventud confundida en “Uniform” (estas dos últimas sin duda entre lo mejor de su repertorio), drogadicción en “On” y el dilema de ser un inmigrante en una sociedad que aún no es del todo receptiva en “Where Is Home”. El tema sexual, tan ausente en Silent Alarm, hace su aparición con “Kreuzberg”, lo más cercano a una balada que hay en el disco y tratando sobre la búsqueda de sexo casual en la capital germana. Pero lo mejor del disco sigue con “I Still Remember”, una majestuosamente intensa (y pegajosa) rola que sí la música no te llega, la letra repleta de anhelo seguramente sí. Hace años que no escucho una canción tan sincera e inocentemente romántica y es sin duda el clímax del disco en todos sus sentidos. La última canción que vale mencionar es “Sunday”, un final perfectamente adecuado que evoca imágenes de una mágica cruda que no detiene un romance perfecto (y una guitarra tan U2-esca que haría orgulloso a The Edge). Curiosamente es la única canción alegre en todos sus sentidos y lejos de la obscuridad y tristeza generalizada que impregna al resto del disco. Su clímax: una de tantas explosiones de intensidad tan característica del post-punk.
Hace media década, Maldita Vecindad capturó la vida chilanga en El Circo, con sus ambulantes, su romance, su tragedia, y en su estela dejaron uno de los mejores discos de rock en español de todos los tiempos. A Weekend in the City logra el mismo resultado y será difícil de superar tanto musical como conceptualmente en los meses que vienen con todo y que los amantes de Silent Alarm tal vez extrañen un poco la crudeza y minimalismo que caracterizó a aquel debut (y no, no voy a entrar en el debate si es mejor que el anterior, creo que ambos son geniales por razones completamente distintas). Aún así, los conflictos de una juventud insegura lidiando con confusión sexual (las connotaciones homosexuales en “Kreuzberg” y “I Still Remember” son más que obvias), monotonía, drogadicción y terrorismo convierten este disco en materia obligada para cualquier fan del indie rock actual. Mientras tanto, le entrego a Bloc Party su merecida corona como el mejor grupo británico del momento (por mucho). Van para largo. Muy muy largo.
Escuchen: “Song for Clay (Disappear Here)”, “Hunting for Witches”, “Waiting for the 7:18″, “The Prayer”, “Uniform”, “On”, “Kreuzberg”, “I Still Remember”, “Sunday”.









March 12th, 2007 at 4:15 pm
Me gustaría informarle a la gente que ya ha escuchado este fabuloso disco (y también a los que no) que Bloc Party ha sacado una multitud de canciones extra en varias de sus ediciones. La lista completa es:
- “We Were Lovers” (Japanese edition)
- “England” (Japanese edition)
- “Cain Said to Abel” (iTunes US)
- “Atonement” (iTunes US pre-order)
- “Version 2.0″ (Best Buy version)
- “Emma Kate’s Accident” (Best Buy version)
- “Secrets” (Canadian version & Target version)
- “The Once and Future King” (Canadian version & Target version)
- “Rhododendron” (eMusic US)
- “Selfish Son” (Napster and Rhapsody)
Al momento de escribir esto he escuchado ya sies de ellas: “England”, “We Were Lovers”, “Version 2.0″, “Secrets”, “The Once and Future King” y “Selfish Son” y todas son verdaderamente fenomenales. Realmente me sorprende por qué decidieron dejarlas fuera del álbum, o se sienten muy cabrones que se pueden dar el lujo; o se apendejaron y al rato veremos una “edición expandida” con algunas de estas incluidas. Sea cual sea el caso, ojalá las escuchen.