NFL Playoffs: La Venganza

Manning le da a los Patriotas una probadita de su propia medicina

No podía ser de otra manera.

Durante gran parte de su carrera, los Patriotas de Nueva Inglaterra fueron los cocos de Peyton Manning y los Colts de Indianápolis. En el 2003 y en el 2004, en los campos frígidos de Foxborough, Massachussets, Tom Brady y compañía les infligieron un par de terribles derrotas en los playoffs. En la primera de estas Manning fue interceptado cuatro veces por los locales. La segunda fue aún más dolorosa: en el 2004 Manning había roto casi todos los records habidos y por haber de quarterback en una temporada (particularmente notable fueron sus 49 touchdowns, uno más que la marca legendaria de Dan Marino). No obstante cayeron ante los Patriotas por el humillante marcador de 20-3. El hombre que rompió el record de touchdowns no pudo anotar uno solo y parecía que siempre se quedarían a un pelito de la gloria.

Pero en el 2005 cayó el primer rayito de esperanza. En un memorable partido de Monday Night, Indianápolis vapuleó a Nueva Inglaterra en su propio estadio por el marcador de 40-21. Aunque solo fue un partido de temporada regular en el que la defensiva de los Patriotas estaba diezmada por lesiones, parecía pensar que por primera vez los Colts habían encontrado la fórmula para vencer a su acérrimo rival. No obstante, ambos equipos perdieron en los playoffs antes de tener la oportunidad de medirse de nuevo. Este año se volvieron a encontrar durante la temporada, otra vez en Nueva Inglaterra, y otra vez los Colts saldrían ganadores, esta vez 27-20 cortesía de cuatro intercepciones a Tom Brady, cosa que no sucede frecuentemente.

Sin embargo, todos sabemos que los Patriotas de la temporada regular no son los mismos que los de los playoffs. La experiencia les ha dado callo al equipo que dirige el genio Bill Bellichick: tres Super Bowls ganados en los últimos 5 años, un record de 12 ganados y una sola derrota en playoffs. Mejor aún, parecía que esa “mística” Patriota había salido a flote la semana pasada con una impresionante victoria de último minuto contra los Cargadores de San Diego, el equipo número uno de la temporada. La genialidad de Brady evidente como nunca gracias a dos series milagrosas que les dieron triunfo a los bostonianos. ¿Alguien remotamente sano de su mente pensaría que los Colts podrían vencer a este equipo dos veces en la misma temporada?

Yo sí.

Eso sí, admito que llegó un punto que parecería que este partido sería la peor masacre imaginable, la peor humillación para un Manning acostumbrado a ser humillado en partidos claves (¿recuerdan la derrota contra Pittsburg hace un año?). Nueva Inglaterra ganaba 21-3 en el segundo periodo y se veían tan dominantes que solo un lunático pensaría que perderían. El primer touchdown fue un fumble de ellos mismos que milagrosamente se escurrió entre las piernas de tres defensivos para luego entrar a la zona de anotación y ser recuperada por un Patriota (solo el diablo mismo pudo hacer que ese balón se les escapara). El segundo fue resultado de una jugada en cuarta y 6 en que Bellichick decidió arriesgarse y Brady concretó con una precisión casi quirúrgica. El tercer touchdown: un regreso de intercepción minutos después.

¿Dejá Vu? No, era algo peor.

En un momento como ese hay solo dos cosas que un jugador como Peyton Manning puede hacer. La primera es rendirse. La segunda es pensar que el destino no te pudo dar una mejor oportunidad como esta: ir abajo por 18 puntos casi a medio tiempo, enfrentándote a tu peor enemigo de toda tu vida que está jugando como una aplanadora de titanio y con el peso de cuatro años de derrotas humillantes en playoffs opacando lo que ha sido tal vez la carrera más ilustre de un quarterback en todos los tiempos. Es en ese momento en que Manning despertó y nos demostró por qué merece más que nadie cargar el trofeo Vince Lombardi debajo de una lluvia de confeti y aplausos. Faltando 3 minutos para acabar la primera mitad y perdiendo 21-3, Manning inició el regreso más espectacular de todos los campeonatos de conferencia.

En esos tres minutos restantes, Manning por primera vez se vio imparable. Empezando desde su yarda 12, avanzó implacablemente hasta estar en la 8 de Nueva Inglaterra pero allí volvieron a surgir sus demonios: la defensa Patriota lo detuvo y los Colts tuvieron que conformarse con un gol de campo que los dejó 21-6 a la hora de ir a los vestidores. La misión aún parecía imposible. Pero regresando del descanso, Manning volvió a conjurar su magia: lideró una serie ofensiva de 76 yardas que terminó en un touchdown de sneak en la yarda 1 acabando así con una sequía de 6 cuartos sin anotación para los Colts (recuerden que contra Baltimore la semana pasada solo pudieron anotar goles de campo). Segundo acto, la defensa. Detuvieron a Brady en solo tres jugadas y en un parpadeo Indianápolis ya tenía de nuevo el balón.

21-13, de nuevo en la yarda 24 de Indianápolis. Manning, de nuevo imparable. Un fantástico pase de 25 yardas a Dallas Clark y ya están a medio campo. Dominic Rhodes con un acarreo de 19 y ya están en posición de gol de campo. Una interferencia defensiva y ya están a una yarda de anotar. Tony Dungy, coach de los Colts, saca una jugada super-engañosa (de las cuales normalmente caracterizan a Bellichick) y Manning hace el pase a uno de sus tackles defensivos. Touchdown. Ahora a lograr la conversión de 2 puntos: otro pase soberbio a Reggie Wayne que tenía a dos defensivos encima pero hace una recepción inmaculada. De pronto, lo imposible parecía posible, el juego se había empatado 21-21 y el momento parecía pertenecer exclusivamente a los locales apoyados por el ruido ensordecedor de sus fans.

Como la gran dinastía que son, los Patriotas no iban a caer luchando. En el siguiente regreso de patada, Ellis Hobbs se echó una corrida de 71 yardas, quedando en la yarda 21 de Indianápolis. Errores como esos no los desaprovecha Brady y varias jugadas después puso a los Patriotas encima 28-21 con un pase a Jabbar Gaffney justo al final del tercer periodo. Comenzaba el último cuarto e Indianápolis tenía que hacer el milagro frente a un equipo que se hizo famoso haciendo milagros justamente en los minutos finales. Si hay un equipo que nadie quisiera tener enfrente en los últimos momentos de un partido reñido, es Nueva Inglaterra. Menos cuando tienen a Tom Brady cuya marca de cinco partidos de playoffs ganados en el último cuarto solo es igualado por el mismísimo “comeback kid”, Joe Montana.

Pero Manning seguía imparable. Esta vez se ingenió una serie desde su yarda 33 que volvió a terminar en touchdown. En una cruel ironía para los Patriotas, ese touchtown fue virtualmente idéntico a su propia anotación inicial: Dominic Rhodes hace fumble pero es recuperado por Jeff Saturday en la zona de anotación. ¡Segundo liniero ofensivo que anota en el mismo partido! 28-28. En la siguiente serie, la defensiva de Indianápolis vuelve a mostrar su poderío y vuelve a frenar a Brady en tres jugadas. La afición está histérica, los Colts les están jugado al tú por tú a su odiado enemigo que no encuentra la receta para detener a Manning. Pero esta vez, su magia no funciona: tres pases incompletos y son forzados a despejar pero hay una falta en contra de los locales y se les penaliza 15 yardas. Empezarán en la yarda 43.

28-28. Faltan 7:50. Los Patriotas están en la yarda 10 de Indianápolis. Tercera y 6 por avanzar. Pase de Brady a Reche Caldwell, héroe la semana pasada por su espectacular recepción de 49 yardas que fulminó a San Diego al final. Está solo a la hora del pase pero, ¡se le cae el balón! Ni modo, a conformarse con un gol de campo. 31-28 e Indianápolis ahora tiene posesión. Primera jugada: ¡un mega-bombazo de 51 yardas a las manos de Dallas Clark! La defensiva Patriota detiene a Manning en las siguientes jugadas pero ya es demasiado tarde, Adam Vinatieri logra su tercer gol de campo del día y el partido está empatado de nuevo 31-31. ¿Se van a rendir los Patriotas? Por supuesto que no. Hobbs regresa la patada hasta su yarda 41 y Brady responde con un pase de 25 yardas. Es detenido después pero otro gol de campo los deja 34-31.

Quedan 3:49. Todo parece que se definirá en los últimos minutos. ¿Podrá Manning liderar una ofensiva de touchdown? ¿Ha llegado su momento finalmente? ¿Se quebrantará ante tal presión y nerviosismo? Sip. La defensa de los Patriotas no le cede una sola yarda y tienen que despejar. Ahora Brady tiene el balón pero por obra de la fortuna en la primera jugada comenten una falta y pierden tres yardas. Primera y 15. Un primer down podría sellar el partido a su favor ya que Indianápolis tendría que consumir sus dos tiempos fuera restantes. Pase a Caldwell, 7 yardas. Segundo y 8. Pase a Watson, 4 yardas. Tercera y 4. Pase a Troy Brown y ¡Bob Sanders hace la jugada de su vida evitando que Brown haga la recepción y se quedan los Patriotas a 4 yardas de la victoria segura! A despejar. Quedan ahora 2 minutos y Manning tendrá otra oportunidad para voltear el marcador.

No la desaprovecha.

Lo que siguió después fue una serie ofensiva ganadora de Manning que opacó cualquiera que haya hecho Brady en su carrera de playoffs y Super Bowls. Peyton Manning, el hombre que (salvo de que sufra alguna lesión terrible) terminará su carrera en posesión de todos lo records de quarterback habidos y por haber, se ingenió un avance de 80 yardas en poco más de un minuto que incluyó un fantástico pase de 32 yardas a Bryan Fletcher que no pudo caer en mejor momento. Joseph Addai, el corredor novato, selló la serie con un acarreo final que puso a los Colts por primera vez a la delantera 38-34. No pudo ser un mejor marcador: los Patriotas ahora tendrían solo un minuto para forzosamente anotar un touchdown (el gol de campo no les serviría). Es algo que Brady, con toda su experiencia, jamás ha hecho. Pero todos sabemos que darle una última oportunidad a este fenómeno es sentencia de muerte.

La defensa, por tercer juego consecutivo, tendría que salvar a los Colts.

Lo hicieron.

Estando ya dentro de territorio de Indianápolis faltando 24 segundos y sin tiempos fuera, Merlin Jackson hizo algo que nadie había podido hacer hoy: interceptar a Tom Brady. Game over. Colts win.

Lo digo de nuevo, no podía ser de otra manera. Una cosa es la satisfacción de llegar a un Super Bowl, pero esta satisfacción se multiplica a la infinitésima potencia cuando se logra dejando en el camino al equipo que te humilló tantas veces antes. Que lo hagas en tu casa, frente a una afición ansiosa ya de coronarse campeón tras tantos fracasos. Que lo hagas cuando todo parecía que ibas a ser masacrado en la cancha. Que lo hagas ganando de la manera en que tu rival ganó dos Super Bowls: de último minuto. Manning, el otrora gran perdedor de partidos clave, ha comprobado lo que todos sus fans (yo incluido) sabíamos: que sí podía ganar bajo presión y que no se iba a dejar vencer por sus fantasmas. Y más aún, creo que la euforia de esta victoria los hará invencibles en el Super Bowl. Ya pasaron la gran prueba. Ya vencieron al equipo que más temían. El resto ya es solo un trámite.

Lo escucharon aquí: en Miami, el 4 de Febrero, Peyton Manning, Tony Dungy, Marvin Harrison, Dwight Freeney, et al, levantarán el trofeo Vince Lombardi. El destino los llama.

Ya me cansé de hablar de fútbol americano así que solo menciono que varias horas antes en los helados pastos de Soldier Field, los Osos de Chicago masacraron 39-14 a los Santos de Nuevo Orleáns. Serán un difícil oponente para Manning y compañía, pero creo que los Colts ganarán. Y como anécdota, ningún coach negro había llevado a su equipo al Super Bowl. Este año, dos de ellos lo hicieron. ¡Qué gane el mejor!

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3 Responses to “NFL Playoffs: La Venganza”

  1. Master Zen Says:

    Mira nomás, hasta ahorita me doy cuenta que también había desaparecido mi super-relato del partido de la década. Afortunadamente lo había guardado en un documento de Word. De haber desaparecido, hubiera ido personalmente a Rusia a cobrar mi venganza…

  2. enrique samuel emmons Says:

    I want to belong to an equipment of nfl I am called Enrique I am of Venezuela likes much nfl

  3. Master Zen Says:

    Ahorita mismo viene Bellichick a ofrecerte un contrato millonario…

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