Super Bowl XLI: CAMPEÓN AL FIN
Después de tantos años, el sueño de Manning se volvió realidad
Mucha gente llegó a pensar que el legado de Peyton Manning sería similar al de Dan Marino, el legendario quarterback de los Delfines de Miami que aún rompiendo casi todos los records existentes en su tiempo, nunca logró ganar un Super Bowl. Irónicamente fue Dan Marino el que lanzó la moneda al principio del partido de hoy. Primera ominosa señal del destino. Luego, en la primerita jugada del partido, el wunderkind Devin Hester regresó la patada de Indianápolis 92 yardas para un touchdown espectacular, el más rápido en toda la historia. El partido llevaba 14 segundos y los Colts ya iban abajo 7-0. Segunda ominosa señal del destino. Por primera vez en su vida, Manning pisa el césped en el escenario mayor y menos de dos minutos después lanza una intercepción. Tercera ominosa señal del destino. ¿Caería en llamas como predecían sus detractores? ¿Desaprovecharía tal vez su única oportunidad de ganar un campeonato y quedaría su reputación ensombrecida para siempre?
¡Por supuesto que no!
El resto del partido tuvo una sola cara: Indianápolis. Doble mérito por hacerlo en un partido donde la torrencial lluvia nunca dejó de caer y que en teoría afectaría al equipo acostumbrado a jugar en la comodidad de su domo (la última vez en que Indianápolis jugó un partido de postemporada bajo condiciones climáticas adversas -una tormenta de nieve- perdieron 20-3 contra Nueva Inglaterra). De hecho, fue la lluvia más que la feroz defensa de Chicago la que causó estragos aunque los nativos del Windy City también sufrieron bastante: hubo cinco fumbles perdidos entre ambos tan solo en la primera mitad y en dos ocasiones ocurrieron en jugadas consecutivas, cosa que bordó en lo cómico. La lluvia también causó que el primer touchdown de Manning (un bombazo de 53 yardas a Reggie Wayne que además lo aventó con un defensor de Chicago casi encima de él) terminara mal: el balón se le resbaló al detenedor durante la patada de punto extra. 7-6.
En la siguiente serie, tal parecía que la ofensiva de Chicago haría sentir su presencia. El corredor Thomas Jones se le escapó a la defensiva rival para quemarlos con 52 yardas y así dejar las piezas para un touchdown de Chicago tres jugadas después. 14-6. Pero hasta allí terminó el sueño de los Osos. En el segundo periodo, Adam Vinatieri anotó un gol de campo para acercar a los Colts 14-9. Luego, Dominic Rhodes anotaría el segundo touchdown para los blanquiazules y tomarían la ventaja por primera vez, 16-14. Faltando varios segundos para que terminara la mitad, los Colts se acercaron lo suficiente para intentar otro gol de campo. Pero inexplicablemente, Adam Vinatieri falló la patada (¿Cuarta señal ominosa del destino?) y tuvieron que irse a los vestidores con una precaria ventaja de solo 2 puntos aunque ya era bastante obvio que el ritmo y el momento estaban de su lado.
Medio tiempo, Prince nos deleita con cuatro canciones incluyendo “Purple Rain” bajo una lluvia iluminada por las luces púrpuras. Conmovedor…
En la segunda mitad vimos otra lluvia, esta vez azul. Chicago, ni al ataque ni a la defensiva pudo contener a Indianápolis y salió a la luz la terrible desigualdad de talento que existe entre ambos equipos. Adam Vinatieri aumentó la ventaja con otros dos goles de campo en el tercer cuarto para dejar el partido 22-14 favor Colts y los Osos respondieron con uno propio para acortar la distancia a 22-17. No obstante, el marcador no reflejaba el absoluto dominio de Indianápolis en la cancha: la ofensiva encontraba todos los huecos gracias a la precisión biónica de Manning y la habilidad de sus dos corredores, Dominic Rhodes y el novato Joseph Addai, que en conjunto lograron 191 yardas por tierra. Justo cuando las cosas se veían grises para Chicago, en un instante se volvieron negras: Rex Grossman hace un pase largo y es interceptado por Kelvin Heyden quien la regresa para un touchdown. 29-17.
Chicago nunca se pudo recuperar. En la siguiente serie la historia se repitió: Bob Sanders, el explosivo safety de los Colts, volvió a robarle el balón a Grossman aunque misericordiosamente no hubo touchdown. El resto del partido se limitó a los Colts tratando de derrochar todos los segundos del reloj y Chicago haciendo un esfuerzo en vano para detenerlos y de paso anotar unos cuantos puntos, cosa que nunca sucedió. En la última serie de Indianápolis, Rhodes por sí solo avanzó 40 yardas robándole más de 4 minutos al partido y sellando el partido a favor de los pupilos de Tony Dungy. Marcador final, 29-17. Peyton Manning, aparte de su primer anillo de campeón, fue seleccionado como el jugador más valioso del encuentro si bien estadísticamente no fue nada sobresaliente (249 yardas, 1 touchdown, 1 intercepción) pero lideró una ofensiva implacable ante la cual Chicago no pudo encontrar respuesta.
De hecho, el partido en sí no fue nada del otro mundo aunque muy superior al del año pasado. Sin duda la lluvia tuvo mucho que ver: es imposible esperar el máximo rendimiento cuando mitad del tiempo estás preocupado si el balón se te va a resbalar. Pero realmente sólo hubo competencia en el primer cuarto, el resto del partido fue dominado y controlado por Indianápolis. Devin Hester, fuera de esa increíble primera jugada del partido, no fue factor porque los Colts inteligentemente nunca patearon hacia él otra vez (honestamente, nunca en mi vida había visto un equipo tan completamente aterrorizado por un solo jugador como fueron hoy los Colts con Hester; considerando ese primer touchdown no era para menos). La famosa defensiva de Chicago no pudo detener a Manning ni a Rhodes ni a Addai. Pero la de Indianápolis sí mostró que si pudieron frenar a Tom Brady hace dos semanas, Chicago sería sólo el postre.
Pensamientos finales:
Me alegra que haya ganado finalmente el Super Bowl Peyton Manning. Tanto él como el coach Tony Dungy y el resto de esta talentosa escuadra llevaban mucho rato mereciéndola tras un par de derrotas humillantes en la postemporada contra los Patriotas y luego contra los Steelers el año pasado (la que muchos consideraron su mejor oportunidad y que desperdiciaron). Tal vez pocos se imaginarían que llegarían tan lejos particularmente debido a su porosa defensa que vio un renacimiento en la postemporada y menos cuando iban perdiendo 21-3 contra sus acérrimos rivales de Nueva Inglaterra hace dos semanas. La voltereta que dieron los Colts aquel domingo entrará a la historia como uno de los grandes momentos de todos los tiempos, infinitamente más dramática que lo que vimos hoy. De hecho, ese fue el veradero Super Bowl en el sentido de que fue el pardido donde realmente se enfrentaron los dos mejores equipos de la NFL. Hoy fue un mero trámite (aunque con un par de sustillos) para recibir el tan anhelado trofeo.
También quisiera mencionar que si bien todo mundo estará hablando de Peyton Manning, hay que darle un especial reconocimiento a la defensiva de Indianápolis como conjunto. Creo que el mayor logro de este equipo es haber conviertido a su defensa de una de las más ridiculizadas durante la temporada regular (parecía tener más huecos que una rebanada de queso suizo) a un imponente y sofocante muro que sin exagerar, fue la principal razón por la cual los Colts llegaron al Super Bowl y lo ganaron. Más que Manning. Gran parte de su éxito se lo deben al regreso de Bob Sanders, sin duda una pieza fundamental en el esquema (hoy lo demostró con un fumble forzado y una intercepción) pero más aún por un cambio de mentalidad que nadie se esperaba. La defensa que vimos estos últimos cuatro partidos pegaba duro, tackleaba fuerte, tapaba huecos. Sanders, Freeney, Bethea, McFarland, Mathis, Harper, Heyden, June y los demás fueron los héroes.
Así pues, se despide esta temporada. Felicidades a Chicago por haber llegado tan lejos y haber peleado con todo el corazón. Pero fue la noche de Peyton Manning y los Colts. La NFL, hoy, tiene a un nuevo rey. ¡VIVA!









February 5th, 2007 at 12:12 am
El viernes por la noche no tenía nada que hacer y decidí escribir un post sobre mis predicciones del Super Bowl. Después de terminarlo en las altas horas de la madrugada (generalmente los escribo en Word por aquello de la ortografía) me di cuenta que casi nadie de mis lectores le interesa el fútbol americano y siendo fin de semana nadie más lo leería. Más aún, siendo predicciónes de amateur pensé que de no cumplirse aparentaría ser un sabelotodo arrogante que a la mera hora no sabe ni jota de lo que habla. Así que en su lugar simplemente publiqué el Pensamiento VIII donde aludí que los Colts ganarían.
Irónicamente, se terminó cumpliendo casi hasta mi predicción del marcador final: había dicho 34-20 Colts, me equivoqué por solo 8 puntos agregados (4 si hubieran logrado el punto extra después del primer touchdown y si Vinatieri no hubiera fallado gol de campo). Había también dicho que la primera mitad estaría reñida pero que en la segunda Indianápolis estaría imparable. Poco antes de empezar la segunda mitad pensé en publicarlo pero me volví a arrepentir: si Chicago ganaba, me vería el doble de ridículo habiéndolo publicado a medio partido y ni siquiera así atinándole (y por supuesto nadie me creería que lo escribí más de 24 horas antes).
A continuación, el post que nunca fue publicado:
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Aquí está mi oportunidad de demostrar mi infinita sabiduría sobre este deporte o sino hacer el ridículo frente al mundo entero (o al menos esa minúscula proporción que lee mi blog). Lo dije en el post anterior de los playoffs: los Colts van a ganar mañana el Super Bowl XLI. ¿Cómo lo sé? Pues no sé pero sigan leyendo.
La batalla entre Indianápolis y Chicago representa esa clásica batalla entre gran ofensiva (Indianápolis) y gran defensiva (Chicago). Hay un dicho que, ceteris paribus (mírenme, usando terminología económica para describir un partido de fútbol americano), dice que la defensa siempre prevalece. No obstante, tal afirmación se basa en muchos supuestos que posiblemente el domingo no se aplicarían. Pero veamos la historia: desde el 2000 hasta entonces, el equipo con mejor defensiva ha ganado todos los partidos (particularmente notables fueron las tremendas vapuleadas de Baltimore y Tampa Bay en el 2000 y el 2002 respectivamente). En dos de estas ocasiones también, una defensiva poco reconocida (Nueva Inglaterra en el 2001 y Tampa en el 2002) hizo trizas a las ofensivas de alto calibre que se enfrentaron (¿se acuerdan de aquel San Luis de Kurt Warner en su apogeo, o la de Oakland con Rich Gannon?). Así pues, la historia indica que la defensa de Chicago, con esos monstruos como Brian Urlacher, Tank Johnson y Lance Briggs resistirá el embate de Peyton Manning y su ofensiva superestrella.
Sin embargo, hay tres pequeños problemas. El primero es que todas esas grandes defensivas que ganaron Super Bowls lo hicieron con ofensivas perfectamente capaces de superar las (pobres) defensivas rivales. Eso no es el caso este año: la defensiva de los Colts, tan criticada durante la temporada regular, se convirtió en un auténtica cortina de acero en los playoffs. Basada en su rapidez, lograron dejar a Kansas City (con todo y Larry Johnson) con solo 8 puntos, luego a Baltimore con 9, y frenaron a los Patriotas de Tom Brady en varias series cruciales. Gran parte se debe al regreso triunfal de Bob Sanders, el safety estrella que aún con su diminuta estatura logra tapar cualquier hueco que se abra. Pero la principal razón es el cambio de mentalidad que ha transformado la manera de jugar de estos once jugadores. Esta defensiva pega duro, juega con intensidad y está en todas partes del campo. ¿Honestamente creen que Chicago tiene suficiente ofensiva como para meterle más de 20 puntos a Indianápolis? Yo no.
Esto nos lleva al segundo problema: la irregularidad de Chicago. Sí, tuvieron un buen partido contra Nueva Orleáns pero más de la mitad de los puntos los anotaron en un solo cuarto. Frente a Seattle, que apenas tuvo un récord de 9-7 en la temporada regular, estuvieron perdiendo durante un rato al final y de no haber desperdiciado dos oportunidades para acercarse a un gol de campo, Seattle muy posiblemente se hubiera llevado el partido. Rex Grossman, quarterback de Chicago, ha sido injustamente criticado a ratos, pero la realidad es que ha tenido una campaña muy irregular. ¿Veremos al Grossman que lanza balones con precisión de un bombardero o veremos al Grossman que es capturado e interceptado a cada rato? Nadie sabe. Por otro lado no es secreto que la defensa de Chicago, cuan buena es, ha perdido vitalidad desde noviembre gracias a la pérdida de dos titulares claves: Mike Brown y Tommy Harris. Han promediado más de 20 puntos en contra por partido desde entonces. ¿Podrán entonces detener a Manning? Lo dudo.
Finalmente, el último problema: Peyton Manning. Posiblemente el mejor quarterback de temporada regular de todos los tiempos tiene ahora su oportunidad de oro para levantar el Trofeo Lombardi y entrar al Partenón de los grandes. Nadie está más inspirado, más motivado para este partido que él. Y ya vimos contra Nueva Inglaterra hace dos semanas lo que puede hacer cuando está calibrado: es simplemente imparable. Es de los pocos quarterbacks que puede despedazar cualquier defensiva si se le da la oportunidad (y su línea ofensiva es tan buena que lo más probable es que la tenga). De hecho ya se enfrentó a dos defensivas posiblemente más intimidantes que Chicago: Baltimore y Nueva Inglaterra. Ambas cayeron y eso que salvo la segunda mitad del último partido no estuvo jugando su mejor. En esa segunda mitad, Manning le metió ¡32 puntos! a Nueva Inglaterra (y 38 en total). Nadie les ha metido tantos este año, lo máximo había sido 27 y ¿adivinen quién fue? Sip, Indianápolis también.
(Adivinen cuantos les metió Chicago cuando se enfrentaron: apenas 13)
En pocas palabras mi razonamiento para predecir la victoria de Indianápolis es sencilla: si bien la defensa de Chicago es mejor que la de Indianápolis, no creo que sea lo suficientemente buena para detener a Peyton Manning. Y por otro lado, la defensa de Indianápolis, si bien inferior a la de su rival, es perfectamente capaz de hacerle la vida imposible a Rex Grossman y compañía. En la bolita de cristal veo un partido reñido durante la primera mitad pero en la segunda, Indianápolis será imposible de detener.
Marcador final: 34-20. Colts win.
February 5th, 2007 at 9:58 am
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