A Gamer’s Life VI
Así se vería el DF si me hubieran dejado a mi construirlo
Lo que comenzó como una idea aleatoria para un post se ha convertido en una mini-serie que es lo más cercano a algo escrito sobre mi vida personal en los 15 meses que lleva de existencia este blog. Ah pero ha valido la pena hacer este viaje por los callejones del recuerdo. Poco queda de ese mocoso de 7 años que puso sus manos por primera vez en un Atari 2600 hace dos decadas o que babeaba de emoción con el Nintendo. Pero hay cosas que nunca cambiarán: Street Fighter II sigue pateando trasero…
Parte VI: Epílogo
En retrospectiva se podría decir que el tiempo en que estuve involucrado en los Democracy Games fue el punto alto en cuanto a dedicación a videojuegos en los últimos años aunque realmente más del 90% del tiempo a esto era en el aspecto social y menos de 10% era realmente el acto de jugar. Al involucrarme en la comunidad de Civilization también se me abrieron las puertas para otra experiencia interesante: fui invitado a mediados del 2003 para participar como beta tester (es decir, la gente que prueba los juegos antes de que salgan al mercado) para la segunda expansión de Civilization III llamada Conquests. Mi principal contribución fueron varios reportes de bugs y un poco de ayuda en la traducción para la versión en castellano, mi recompensa fue aparecer en la lista de créditos (si tienen el juego, abran el archivo ‘credits.txt’ y allí al final me econtrarán) además de recibir el juego gratis y autografeado. Algunos de los que fueron testers incluso trabajan para Firaxis ahora.
No obstante esa experiencia dejó un amargo sabor de boca ya que el producto final no fue lo esperado: los diseñadores decidieron hacer cambios sustanciales al final que no fueron consultados con nadie y que a mi juicio fueron una detracción notoria en lo que había esperado. Nunca pues fui fan de Conquests y con ello también terminó mi participación en los Democracy Games (salvo los que seguían en juego). De hecho, mi pasión por las serie de Civilization se puede decir que terminó allí ya que muchos años después, en el 2005, salió Civilization IV y fue una terrible decepción que resumí en uno de los primeros posts de este blog (aunque por lo visto la gran mayoría de la humanidad no opinó igual y fue tremendamente exitoso). En 2005 también terminaron los dos Democracy Games en que estuve involucrado por lo que no solo perdí interés en el juego sino en la comunidad también (gran parte de la “vieja guardia” también se ha ido desapareciendo poco a poco).
Así pues se puede decir que ya solo juegos muy esporádicamente. Tal vez el único que ha mantenido mi interés constantemente en los últimos años ha sido SimCity 4, el más grande y mejor de la serie y que aunque ya tiene varios años de vejez no deja de tener una comunidad enorme y activa que constantemente saca cosas nuevas. A finales del 2005 decidí también comprar una computadora nueva, una Athlon 64 que armé yo solito con componentes seleccionados por mi mismo y en lo que destacaba una tarjeta de video bastante poderosa (y bastante cara). ¿Para qué? Pues para jugar los shooters que hoy representan la vanguardia tecnológica como Doom 3, Half-Life 2 y Quake 4. Todos ellos los disfruté enormemente y fue un divertido retroceso a juegos de acción desenfrenados y hiper-violentos. El mejor de estos fue F.E.A.R. que combinaba elementos de shooter con un tema de terror estilo japonés, creo que no he jugado un shooter tan increíble desde el Doom original.
También en los últimos años he recobrado la apreciación por los clásicos de consola de la era del Nintendo y Super Nintendo gracias a la popularidad de los emuladores: pequeños programas que emulan una consola y te permiten jugar los juegos como imágenes de ROM individuales. Tienen también la ventaja de permitirte salvar partidas aún cuando el juego no tenga esa opción y ha sido la única manera en que he podido ganar juegos que nunca pude antes. Los emuladores fueron particularmente populares entre mis compañeros de dormitorio y solíamos divertirnos bastante jugando clásicos como Double Dragon y Street Fighter II. Fue notable la manera en que un amigo y yo finalmente ganamos Battletoads (tal vez el juego de Nintendo más difícil de todos los tiempos) como también las rondas de Armor Ambush de Atari que nos echábamos mi compañero de cuarto y yo. Otro RPG excelente que nunca tuve en su tiempo y que ahora si pude jugar fue Final Fantasy II.
Se puede decir pues que más que un lapso de nostalgia, el hecho de que juegos tan rudimentarios como los de Atari y Nintendo aún se me hagan divertidos refleja dos cosas. Uno, que estos clásicos eran tan entretenidos que han superado la prueba del tiempo. Dos, que los juegos de ahora se enfocan demasiado en gráficos rimbombantes y realmente poco en diversión. Es por eso que he perdido la prerrogativa de jugar videojuegos a esta altura de mi vida aunque sigo pendiente de vez en cuando de lo que haya nuevo. Tal vez Civilization V haga recobrar mi interés por conquistar el mundo. Tal vez SimCity 5 haga que quiera rehacer el DF calle por calle. Tal vez Doom 4 haga que vuelva a intentar acabar con las fuerzas del infierno. Es por eso que concluyo esta serie con una sonrisa por todos esos grandes momentos que tuve de niño, de adolescente y de adulto y con la esperanza de que por muchos años más seguiré disfrutando de estos juegos de vez en cuando.
Al fin de cuentas los videojuegos fueron, sin duda alguna, el mejor juguete que mi generación tuvo.









February 25th, 2007 at 11:38 am
!Vaya que te has divertido! Cuánto habre invertido, tienes una idea? Lo curioso es que no me importo el gasto en esa época y después de leer tus artículos mucho menos.
February 25th, 2007 at 1:50 pm
OMFG mi mamá ha comentado en mi blog!
February 25th, 2007 at 1:51 pm
y yo sigo jugando solitario
con cartas de vdd
quiero una pc!!!!
February 26th, 2007 at 9:24 pm
shes t3h w1n!!1!