Debraye #25 - Lógica femenina

En más de un año he escrito debrayes sobre política, sobre ideologías, sobre religión, incluso sobre arquitectura y hasta una carta al presidente Bush que aún no ha contestado. Sin embargo, no he hablado del tema tal vez más interesante, controversial, desconocido y enigmático para el hombre: las mujeres. De hecho unos cuantos párrafos jamás le harán justicia al tema ya que se podrían escribir enciclopedias enteras y aún así no llegar a poder descifrar la naturaleza femenina (tal vez es porque en el fondo si lo descifráramos perdería su encanto). Así pues, es hora de entrar a la mente de un hombre común y ver desde sus ojos el comportamiento de las mujeres. Quien quite y después de esto las podamos entender un poquito más.
Para empezar, tengo que admitir que en el fondo, sí creo haber podido descifrar el comportamiento femenino hasta cierto punto. Vaya, eso no quita que nos llevemos numerosas sorpresas – se trata no tanto de adivinar lo que van a hacer sino comprender por qué lo hicieron. Por supuesto, tampoco espero que admitan estar de acuerdo con lo que a continuación voy a decir pero puedo afirmar al menos que la gran mayoría de los hombres estarán de acuerdo y al fin de cuentas para descubrir una verdad suele ser más importante la percepción que la afirmación (especialmente cuando se trata de cuestiones tan subjetivas como la personalidad). En fin, suficientes preludios. La hipótesis de este argumento resta en dos supuestos: 1) las mujeres no son tan impredecibles como presumen ser, más bien somos los hombres que no nos molestamos en atar los cabos de la razón y 2) el secreto para entender las mujeres es entender sus necesidades de seguridad. Con esto basta para entender el gran enigma del sexo opuesto.
En pocas palabras, la lógica para entender a las mujeres es la no-lógica porque sus objetivos en las relaciones no son compatibles con las de nosotros. Para esto comencemos con pensar en las cosas que uno espera de una mujer en una relación (al menos en mi caso). Para empezar, tiene que haber atracción física, es un requisito casi universal para la masculinidad. Como corolario a la atracción física también sería la consumación física de la relación, es decir, sexo. El tercer aspecto es tolerancia pasiva. Esto significa que si bien la mujer no se tiene que adecuar a nuestros gustos, al menos no debe rechazarlos (ejemplo: no esperamos que se siente a ver el fútbol con uno pero que al menos no haga panchos cuando uno lo vea). Finalmente esta aquello que yo le llamo el “síndrome de pensar lo peor”. Esta terrible enfermedad, causa de infinitos rompimientos es que cuando haya una omisión menor, no se tome como una falta mayor (ejemplo: si no le contestaste una llamada no es porque ya no la quieres). Todo lo demás, ya depende de cada quien.
Mi primera observación empírica sobre las infinitas relaciones que he observado durante mi aún vida (tanto mías pero principalmente ajenas) es que las mujeres no quieren nada de eso. Para empezar, la atracción física suele ser hasta cierto punto superflua (piensen en cuantas chicas guapérrimas andan con tipos horribles y sin embargo la minúscula cantidad de galanes con chicas feas) y el sexo ni se diga con algunas de las más puritanas (creo que debería de escribir otro debraye sobre sexo un día). Por otro lado tenemos una tolerancia activa. No solo no podemos rechazar sus gustos sino nos tenemos que adecuar a ellos. Y finalmente, el síndrome de pensar lo peor es una constante llamada para recibir atención. Ahora bien, aclaro que no todas las mujeres se comportan así (afortunadamente) pero ningún hombre negará que no sean aunque sea una leve mayoría. Pero el caso es que las hay. Muchas. Todos conocemos más de una. La pregunta es ¿por qué se comportan así? ¿Qué ganan con los hombres feos, sin vida sexual, demandando atenciones a veces injustificadas y dramas ante las más mínimas ofensas en la relación?
La respuesta (a mi juicio) es que mientras que los hombres cometen el error de idealizar una relación en base a la mujer, las mujeres idealizan la relación misma. En pocas palabras, la relación se vuelve la razón de ser de sí misma y se pierde la idea de la pareja; se vuelve más importante estar con alguien que pensar si ese alguien vale la pena y es por eso que se rechazan las consideraciones físicas. ¿Para qué necesita ser guapo si “mi gordito” me quiere de todas formas? ¿Cuántos casos no hay de mujeres engañadas una y otra vez pero siguen con el mismo gañán porque más vale estar mal acompañada que sola? La otra parte de la respuesta involucra la inseguridad. Tristemente todavía vivimos en una sociedad y en una estructura familiar donde no se le enseña a la mujer ser una persona independiente. Y para estas personas, la idea de estar sola es inconcebible aún cuando las alternativas en el momento sean deplorables. Las mujeres se terminan engañando a sí mismas: “que ya no me va a poner el cuerno otra vez”, “que va a cambiar”, “que realmente sí me quiere”, etc. Pero el hombre no cambia porque sabe que aún así la va a tener a su lado pase lo que pase.
Es aquí donde entramos al gran error de los hombres: ver a la mujer como una pertenencia. Hace unos días escuchaba en la radio a una de tantas expertas sobre relaciones y sexualidad hablando bastante cándidamente sobre lo que un hombre debe esperar de su mujer y viceversa. Entre la audiencia recibió comentarios como “me repugna lo que me dices pero tienes razón” y “jamás andaría con una mujer como tú”. ¿Perdón? A mi me encantaría conocer a una mujer así, con pantalones, en vez de la típica sumisa y dejada. Me imagino a esta gente indignada justo como el gañán que menciono: quiere tener una mujer como posesión, no como una compañera. Es el típico idiota que nomás habla bonito pero hace poco, el que engaña, insulta y abusa pero luego regresa con un bouquet de flores, una cara de perrito regañado y mil promesas de que no va a volver a suceder (al menos hasta la próxima semana). He tenido más de una amiga que ha tenido novios como este hipotético personaje. Para mí la solución es simple: mándalo a la chingada. ¿Sus respuestas? “Es que no me imagino estar sin él”. Bueno pues, que te siga engañando, es tu vida no la mía (afortunadamente).
Así pues queda claro que las mujeres no se irán por el más inteligente, por el más guapo, por el más carismático, sino por el que las haga sentir seguras. Este simple hecho compensa todas las demás deficiencias físicas y de personalidad. Será seguridad emocional con el gañán que habla bonito, seguridad económica con el gañan del BMW, o seguridad social con el gañan popular. Y para colmo tienen un sensor que lo detecta a la primera, desde el primer flechazo de ojos en el antro. Creo que hay una razón evolutiva detrás de todo esto: hace miles de años si no había hombres llegaban los tigres dientes de sable y las mataban a todas (ok, tal vez no exactamente así pero cerca). Es difícil pelear contra la evolución. Pero no tengo otra explicación para entender el comportamiento a veces irracional de las mujeres en su selección de pareja. Es irracional porque nosotros no pensamos igual. A nosotros no nos importa estar solos porque así podemos andar con muchas mujeres y cuando conocemos a una que vale la pena, andamos con ella por ella, no por el hecho de andar con cualquiera. Se preguntarán entonces ¿por qué los gañanes andan con mujeres que no quieren? Pues porque nadie más los aguanta.
Para terminar, no se sorprendan la próxima vez que vean a una chica guapérrima que anda con un asco de tipo, generalmente gordo (o al menos medio llenito), usa gel para cabello, trae siempre la camisa desabrochada en sus primeros dos botones tiene, los ojos pequeños y siempre le dice a su novia/esposa “mi amor”, “mi cielo” (tanto uso de “mi” debe ser una obvia muestra inconsciente de intenciones posesivas). No importa qué tan bien empiece la relación y qué tan enamorados parezcan, verán que no va a durar el asunto o vivirán eternamente en una relación torcida y odiada. Tampoco quisiera soñar machista pero en el fondo creo que las mujeres seguirán siendo el sexo débil hasta que aprendan a ser un poco más como los hombres: dejar al lado esa inseguridad y volverse emocionalmente independientes. No deben necesitar que un hombre les repita cada media hora que están bonitas y que no están gordas. No deben seguir creyendo las palabras que lleva el viento en vez de los hechos que realmente valen. Y lo más importante, deben valorar una relación no solo por el hecho de estar en una sino también por la persona con que eligieron compartirla.
No será perfecta –ninguna es- pero les garantizo que será mejor que tolerar gañanes durante toda la vida. ¿Están de acuerdo o están de acuerdo?
Este artículo no aparecerá en revistas para decerebradas como Cosmopolitan (pobre del que se cree tonterías sobre hombres escritas por mujeres) ni en revistas para machos como Maxim (pobre de la que se cree tonterías sobre mujeres escritas por hombres).









March 6th, 2007 at 8:56 pm
Por cierto, si se preguntan por qué de la nada escribí un debraye sobre un tema que jamás había tocado es porque hice un experimento para ver qué tan rápido tardaría en escribir algo sobre un tema aleatorio. Haplo fue el que dio el tema.
Hora de inicio: 6:32 pm. Terminado: 8:02 pm. Posteado 8:34 pm.
March 6th, 2007 at 9:27 pm
Yo quería teoría de las supercuerdas pero fue rechazada por incomprensible…
March 6th, 2007 at 10:36 pm
Pero en su lugar tienes la teoría de las superingenuas y los supergañanes. :P
March 6th, 2007 at 11:42 pm
De acuerdo contigo: ALGUNAS son así. Otras simplemente buscamos alguien con quien compartir, sin que necesite todos esos adornos que utilizan para pescar niñas que están acostumbradas a que les resuelvan la vida…
Hay que ser un poco más independientes. Se siente mas lindo DECIDIR mandar al carajo a un tipo que no tiene una pizca de cerebro pero quiere contolar tu vida, a ASENTIR porque quizás te dejen vestida y alborotada.
Bendita independencia norteña.. quezque somos más entronas… =)
un beso.
March 7th, 2007 at 9:34 am
Yo tenía entendido que los norteños eran los mas machistas de toda la república. Que ni siquiera podías voltear a ver a la prima de la novia, por que el novio ya estaba echando pleito.
Las norteñas, según esta teoría (que es compartida por el resto de la república) serán malhabladas, pero si soportan a sus galanes machistas, son las mas sumisas de todas.
March 7th, 2007 at 12:20 pm
Rebeca:
Eso ni tu te la crees. Las mujeres “independientes” buscan todas las seguridades posibles.
Master Zen:
Como siempre, preciso.
Amen.
March 7th, 2007 at 1:42 pm
NOBEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEL de Debrayes
March 7th, 2007 at 1:43 pm
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOBEL de Debrayes
March 7th, 2007 at 1:44 pm
NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBEEEEEEEEELLLLLLLLLLLLLLLLL
March 7th, 2007 at 2:56 pm
Seria Pulitzer Piranha.
March 7th, 2007 at 2:59 pm
Alguien ha estado tomando :P
March 8th, 2007 at 10:34 am
ahora valdria la lpena uno de como nos vemos a nosotros mismo, a ver si muy chingon M.Z. …jejeje
March 11th, 2007 at 1:14 pm
Las mujeres son dominadas por su instinto maternal (Chesterton dixit). Entre dos tipos igual de guapos, igual de ricos, igual de amables e igual de cabrones, elegirán al que tenga más necesidad de una mamá.
July 6th, 2007 at 4:05 am
¿Instinto maternal? Qué mamada, eso no existe.
Orale, me identifiqué :/
He leído en mil partes artículos que intenta descifrar “la naturaleza femenina” como lo llaman pendejamente, y siempre salen con estupideces como el sentimentalismo, supuestamente característico de las mujeres, y cosas por el estilo, pero nunca llegan a conclusiones tan simples y llanas como a las que llegaste con este post.
Creo que deberías de escribir, por otro lado, porqué necesitamos que nos estén diciendo cosas positivas de nosotras mismas para sentirnos bien, la chinga que es ser mujer, siempre verte bien, estar buena porque si no nadie te va a querer, etc.
P.D. Espero en el corazón que Bush conteste la misiva jajaja.
July 6th, 2007 at 9:31 am
Vera, te recomiendo Los Dragones del Edén, de Carl Sagan, es una especie de estudio sobre la evolución del cerebro humano, y de su inteligencia. Esta un poco pesado, pero es un librazo, te darás cuenta que el “instinto maternal” no solo existe, sino que esta “hard wired” en nuestros genes. Estoy seguro que lo disfrutarás, por las preguntas que haces, y también creo que te llevarás algunas sorpresas.
July 6th, 2007 at 11:05 am
Hay un libro que me quiero leer, se llama “Why Is Sex Fun?” de Jared Diamond (el autor de dos libros que ya he reseñado aquí). Basicamente habla sobre los aspectos evolutivos de la sexualidad humana tal como por qué los humanos no entran “en celo” (aunque conozco a más de una que sí jajaja), por qué existe la menopausia, por qué la ovulación no presenta cambios físicos en la mujer, por qué los humanos requieren tanto tiempo de crianza, por qué el sexo lo hacemos en privado, etc.
En cuanto a lo de necesitar halagos constamente, creo que eso es parte del complejo de inferioridad que ha creado la cultura machista en que vivimos, donde quiera que veas, revistas, televisión, sociedad, queda claro que el principal medidor de éxito de una mujer es su belleza y no su inteligencia por ejemplo.