La Guerra de las Malvinas (1982)

Hace 25 años, el frío antártico se llenó de fuego

Es difícil pensar que una guerra alguna vez se peleó por unas islas inhóspitas cerca de la Antártida donde solo vivían poco más de mil personas y cuyo valor económico es mínimo. Pero durante la primavera de 1982 se llevó a cabo la campaña naval más prologada desde la Segunda Guerra Mundial, enfrentando a dos países en hemisferios distintos y con objetivos completamente disímiles. Uno, una vieja potencia imperial buscando recobrar su antigua gloria bajo el mando de una Primer Ministro a quien se le apodaba “la dama de hierro”. Otro, una nación que llevaba años bajo una cruel Junta dictatorial y que buscaba cualquier excusa para divergir la tensión social hacia una causa nacionalista. La Guerra de las Malvinas, peleada del 2 de Abril hasta el 14 de Junio de 1982 habrá sido técnicamente para controlar estas islas, pero en el fondo fue una guerra donde la supervivencia de dos gobiernos estaba en juego.

Preludio

En medio de una severa crisis económica y tumulto social, el gobierno argentino dirigido por el General Leopoldo Galtieri decidió buscar una manera de recobrar el apoyo popular perdido durante los últimos años. El objetivo se volvió recuperar las Malvinas, un pequeño grupo de islas cerca de Tierra de Fuego que fueron ocupadas (ilegalmente) por el Imperio Británico en el siglo XIX. Galtieri asumió que los británicos -reducidos a ser una potencia media en los años de la Guerra Fría- no se molestarían en recuperarlas. El 19 de Marzo, un pequeño contingente de tropas Argentinas desembarcaron en las Islas Georgias del Sur (inhabitadas) iniciando así la crisis. No obstante, el gobierno británico de Margaret Thatcher no tenía ninguna intención de quedarse con los brazos cruzados especialmente en la víspera de unas elecciones que ponían en duda la permanencia de su partido Tory en el poder.

El 2 de abril, las primeras tropas argentinas desembarcaron en las Malvinas, fácilmente apoderándose de la pequeña guarnición inglesa que la defendía. Los británicos comenzaron una concentración de fuerzas aéreas y navales que incluían bombarderos en la isla de Ascensión en el Atlántico y una flota que tendría que navegar 12,000 millas para recuperar las islas, un enorme reto logístico que pocos países podrían emprender. La flota estaba dominada por 3 portaaviones ligeros, buques de guerra de superficie, buques de asalto anfibio y varios submarinos nucleares encargados de acordonar la isla y prevenir refuerzos enemigos. El 21 de abril, una agrupación de comandos y marinos desembarcó en la Isla Georgia del Sur, la primera operación militar en lo que sería una larga y difícil campaña en un rincón remoto del mundo.

La guerra aérea

Con la flota en posición, comenzó la primera gran campaña aérea contra una fuerza naval desde la Segunda Guerra Mundial. Los británicos tomaron la iniciativa con los bombardeos “Black Buck”, lanzados desde las isla de Ascencion contra las pistas aéreas en Port Stanley, la ciudad más grande de las Malvinas. Voladas por bombarderos Vulcan, la enormidad de la distancia hacía necesario que 11 aviones de combustible se usaran para cada dos bombarderos (en su tiempo fueron los bombardeos más largos de la historia) pero los resultados fueron mínimos e insignificantes. Posteriormente, los portaaviones también comenzaron bombardeos hacia las islas por medio de aviones Harrier, famosos por ser los primeros aviones de combate capaces de despegar verticalmente. Tampoco lograron mucho éxito aunque causaron daños menores y destruyeron algunos aviones en tierra.

La respuesta argentina no tardaría. Equipados con un collage de diferentes modelos de aviones, los primeros ataques se lanzaron el 1 de Mayo sin bajas lo cual fue un enorme logro considerando la sofisticación tecnológica de la flota británica que aún así mostraría dificultades en detectar estos vuelos hechos al ras del nivel del mar donde los radares no eran efectivos. Los argentinos estaban equipados con un potente misil anti-barco francés, el Exocet, que pronto se volvería famoso por su terrible efectividad aunque irónicamente, la gran mayoría de ataques se lograron con bombas de gravedad que requerían de una puntería envidiable para atinarle a sus objetivos. Otro factor en contra de los argentinos fue el hecho de que sus ataques se tenían que lanzar desde bases continentales (tanto por las pistas inadecuadas de las Malvinas como la amenaza de intervención chilena), limitando el alcance de sus aviones.

No obstante, los logros de los ataques argentinos sorprendieron al mundo. El 2 de Mayo, el destructor HMS Sheffield fue hundido por un misil Exocet, un severo golpe a la moral británica confiada en que la superioridad de su flota frente a un adversario usando tecnología obsoleta (la mayoría de los aviones argentinos fueron diseñados en los años sesenta). Lo peor vendría varios días después aunque ese mismo día hubo una noticia favorable: el submarino nuclear HMS Conqueror logró hundir el crucero argentino Belgrano, el buque más grande destruido desde la Segunda Guerra Mundial. Más de trescientos marineros murieron en el hundimiento, sin duda la mayor tragedia argentina de la guerra y que incitó las primeras llamadas para una solución pacífica tanto en Inglaterra como en Argentina y el resto del mundo. Aún así, la guerra continuaría y dichas llamadas no llegarían a nada más que buenas intenciones.

La reconquista

El 21 de Mayo, 4,000 tropas de la 3ª Brigada de Comando (incluyendo dos batallones del Regimiento de Paracaidistas) desembarcaron en las playas de San Carlos, comenzando así la reconquista de las Malvinas. Ese mismo día vio uno de los ataques aéreos más intensos de la guerra: los argentinos lograron hundir otro destructor, el HMS Coventry, además de dos fragatas (HMS Ardent y HMS Antelope) y un buque de transporte que llevaba una carga de helicópteros. Dos fragatas más fueron severamente dañadas pero varios otros buques fueron milagrosamente salvados por bombas que no detonaron: debido a la baja altitud de los ataques, muchas de estas bombas no tuvieron tiempo de armarse. Entre los buques que se salvaron fueron los portaaviones, lo que hizo que el jefe de la Real Fuerza Aérea afirmara “seis fusibles mejores y hubiéramos perdido”. Es difícil pensar que la guerra hubiera podido seguir si uno o más de los portaaviones hubieran sido hundido.

Mientras los bombardeos aéreos acaparaban la atención mundial, la campaña terrestre apenas comenzaba. El 27-28 de Mayo se libró la primera batalla de la guerra en Goose Green mientras que en esos últimos días de Mayo también hubo enfrentamientos adicionales entre fuerzas especiales de ambos ejércitos en las montañas al este de San Carlos. Para este entonces los preparativos para la toma de la capital Stanley habían iniciado mediante una marcha de la 5ª Brigada de Infantería y varios paracaidistas por el sur. Por desgracia, la operación fue mermada por confusión y desorganización llegando al punto de requerir refuerzos navales. Los argentinos aprovecharon la falta de defensas aéreas y atacaron varios buques de desembarco durante la primera semana de Junio. Fue sin duda uno de los momentos más obscuros de la guerra para los británicos quienes veían por televisión el desesperado rescate de los sobrevivientes en medio de los buques en llamas.

Finalmente, los británicos agruparon la suficiente fuerza para hacer un ataque mayor hacia el terreno alto alrededor de Stanley durante la noche del 11 de Junio. Apoyados por el fuego de varios buques, comandos y paracaidistas poco a poco fueron sofocando los espacios alrededor de Port Stanley hasta que el 14 de Junio, el comandante de la guarnición argentina finalmente se rindió con sus 9,800 tropas sobrevivientes. El 20 de Junio, el último territorio británico invadido, las Islas Sandwich del Sur, fueron retomadas poniendo fin a las hostilidades. La guerra duró 74 días y un total de 255 británicos y 649 argentinos (la mitad de estos en el hundimiento del Belgrano) murieron. 25 años después, Argentina sigue sin reconocer la ocupación británica de las islas y permanece siendo un tema sumamente controversial por la sensibilidad nacionalista en torno a la derrota. En el Reino Unido, la guerra ha pasado a la historia aunque sus efectos tendrían repercusiones a largo plazo.

Repercusiones

Si bien la guerra fue –en grandes términos- insignificante desde el punto estratégico (tanto por la irrelevancia del territorio en disputa como también el bajo número de muertos y heridos), las repercusiones sobre ambos países fue enorme. En Argentina, el gobierno de Galtieri sufrió una humillación que le costaría la resignación a finales de 1983, poniendo fin de la dictadura. La elección de Raúl Alfonsín marcaría el inicio de la democracia argentina que gobernado sin interrupciones hasta hoy día. Mientras tanto en el Reino Unido, la popularidad de Margaret Thatcher hizo que su re-elección en 1983 fuera garantizada, augurando así el dominio del partido Tory (conservador) durante el resto de la década y la primera mitad de los años noventa. La guerra también marcó el inicio de una estrecha cooperación entre éste país y los Estados Unidos de Ronald Reagan que, en una descarada violación a su misma Doctrina de Monroe, apoyó abiertamente a los británicos.

Por otro lado, la Guerra de las Malvinas fue sorpresiva por la manera en tantas tecnologías militares fueron estrenadas, a veces con resultados inesperados. Como ya se mencionó, ha sido la única campaña naval desde la Segunda Guerra Mundial y mostró la tremenda vulnerabilidad de buques modernos ante ataques aéreos determinados. Considerando que la gran mayoría de estos ataques fueron hechos no con misiles ni bombas inteligentes sino con bombas de gravedad muestra no solo la valentía y habilidad de los pilotos argentinos sino las severas deficiencias defensivas de la flota británica. Aunque generalmente se piensa de esta guerra como una victoria fácil, la realidad es que fue más reñida de lo que muchos quisieran creer. Sin contar el hundimiento del Belgrano, la razón de bajas fue casi 1:1 aun considerando que la mayoría de las tropas británicas eran comandos, marinos y paracaidistas (la élite) mientras que muchos argentinos eran reclutas.

¿Qué hubiera pasado si la docena de bombas argentinas que cayeron pero no explotaron hubieran hundido a sus objetivos? ¿Qué hubiera pasado si uno o más de los portaaviones británicos hubieran sido hundidos o severamente dañados? ¿Qué hubiera sucedido si la guerra se hubiera prolongado unas semanas más, entrando al invierno sureño cuando de por sí las capacidades logísticas de la flota británica estaban comprometidas al máximo? Estas y más preguntas hacen que la campaña de las Malvinas sea una de las más fascinantes en la historia militar moderna, opacada solamente por la tragedia de haber mandado a cientos de hombres a morir por unas islas cuyo valor fue intrascendental. Así es la guerra.

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7 Responses to “La Guerra de las Malvinas (1982)”

  1. Piranha Says:

    Lo que muestra esta campaña, ….hablando estrictamente en lo militar, es que el verdadero estratega sabe como utilizar los recursos que tiene a la mano, y explotar las debilidades se sus enemigos. La primera vez que escuche de las malvinas era chico y sabía que Inglaterra había aplastado a Argentina.

    Uno posteriormente lee, y estdia, y se da cuenta de que no es así, los estrategas argentinos, mostraron una superioridad en terminos de estrategia que los Ingleses, yo también haría la pregunta, de que hubiera pasado si la brecha tecnológica entre ambos países no fuera tan amplia, en favor a los Inglese, posiblemente el resultado hubiera sido diferente.

  2. Master Zen Says:

    Irónicamente, si la guerra se hubiera peleado 10 años antes, creo que Inglaterra SI hubiera aplastado a Argentina. Lo que le pegó a los ingleses es que a finales de los 70s decidieron eliminar sus portaaviones grandes y reemplazarlos con los portaaviones ligeros que llevaban apenas una docena de Harriers. Si todavía hubieran tenido los viejos hubieran podido tener ~30-40 aviones incluyendo Phantoms y Buccaneers.

    En gran parte gracias a esto también fue el hecho de que los ingleses no traían ningún avion de radar que pudiera detectar vuelos argentinos más allá del horizonte. Por eso es que los ataques argentinos los hacían con virtual impunidad.

    En fin, mis respetos a los argentinos que la verdad pelearon muy por encima de lo que se esperaba. Y ojalá nunca olvidemos que LAS MALVINAS SON ARGENTINAS. Y no lo digo por un “latinoamericanismo” barato sino porque fueron vilmente robadas en el siglo XIX.

  3. Roberto A. Pérez Díaz Says:

    Otro dato, el barco con helicopteros, también llevaba los transportes terrestres tanto de tropas como logisticos y de apoyo, los brits tuvieron que aventarse la campaña literalmente a pie.
    Me encanto el post.
    Los argentinos seran muchas cosas, pero no podemos negarles los cojones.

  4. Joao Daniel Says:

    Lo mejor es que los argentinos perderan las islas mas ganaran una democracia que, malgrado los defechos, no tortura ni mata sus opositores. No me gusta Tatcher, ni la ocupación britanica de las Malvinas, pero esto fue un resultado bueño para todo el continente.

    (desculpas pelo espanhol terrível!)

  5. Emo Says:

    MALVINAS ES OTRO EJEMPLO MAS DE LA INJUSTICIA QUE GENERA UNA POTENCIA MILITAR QUE DICE SER DEMOCRÁTICA COMO GRAN BRETAÑA. LOS INGLESES SIGUEN HACIENDO “HONOR” A SU HISTORIA: SE APROPIAN DE LO QUE NO LES PERTENECE. MALVINAS ARGENTINAS SIEMPRE.

  6. rgr Says:

    ¿Inglaterra democrata? ¿cuando derrocaron a la reina? yo ni enterado

  7. cristian Says:

    tengo un trabajo pratico i no dise nada

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