La Caída de Berlín (1945)

En un día como hoy cayó el Reich

Hoy, 8 de Mayo, se celebra el triunfo final de los ejércitos aliados sobre el Nazismo. En un país como el nuestro, donde la guerra apenas tuvo un impacto pasajero y remoto, el día pasa desapercibido salvo por uno que otro documental en la televisión o artículo enterrado en el periódico. Pocos de nosotros logramos comprender la magnitud de la Segunda Guerra Mundial, la manera en que naciones y sociedades enteras se movilizaron para un conflicto sin precedentes y que hasta la fecha no ha sido (afortunadamente) igualado en cuanto su ferocidad y devastación. En esa primavera de 1945, el sueño de Adolfo Hitler de un Reich que duraría mil años cayó derrumbado ante el estruendo de la artillería y el retumbe de los tanques que dejaron en ruinas al símbolo del poderío nazi: su capital Berlín. Mientras los últimos soldados del Ejército Rojo hacían ondear la hoz y el martillo sobre el Reichstag, 40 millones de personas -la mayoría de ellos civiles- yacían muertos. Caídos en innumerables campos de batalla desde las montañas de Noruega hasta los desiertos de Egipto o asesinados brutalmente en fosas comunes y cámaras de gas a lo largo de Europa como parte de la Solución Final.

A continuación, un relato de esas últimas semanas que cambiaron al mundo.

El Reich bajo sitio

En el otoño de 1942, Europa se encontraba bajo el yugo de la esvástica. Los ejércitos formidables de Hitler habían conquistado Europa, desde la costa Atlántica hasta las estepas de Rusia y las arenas de África. El gran ejército francés había sido derrotado en tan solo mes y medio, Gran Bretaña se había salvado en una reñida victoria aérea y Rusia había frenado el avance alemán apenas en las puertas de Moscú y con la pérdida de más de 3 millones de soldados tan solo unos meses después de la invasión. Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, el gigante industrial de los Estados Unidos todavía no tenía la fuerza ni la experiencia para amenazar la hegemonía del Eje. No obstante, una serie de derrotas en esos meses acabaron con el mito de invencibilidad alemana. Los ingleses, bajo el icónico y controversial General Montgomery, vencieron a los panzers de Erwin Rommel, “El Zorro del Desierto”, en El Alamein. Mientras tanto en Stalingrado, el Ejército Rojo defendería heroicamente la ciudad y para febrero de 1943 habían destruido al 6º Ejército alemán, comenzando así una contra-ofensiva imparable.

El 6 de Junio de 1944, un ejército aliado desembarcó en Normandía en lo que sería el mayor asalto anfibio de toda la historia (dos días antes, en Italia, Roma había sido liberada por los Aliados). Para este entonces, los soviéticos ya estaban entrando en Europa del Este y a finales de mes lanzarían una ofensiva en Bielorrusia que opacaría cualquier blitzkrieg alemán: 130 divisiones destruirían 3 ejércitos alemanes completos. No obstante, los alemanes lucharían hasta el final y este último año de la guerra vería algunas de las más cruentas batallas de todas, tal como el ataque alemán en las Ardenas o la revuelta de los polacos en Varsovia que sería aplacada brutalmente por los nazis. Nuevas y terribles armas asomaron su cabeza: jets alemanes e ingleses ya volaban sobre los cielos europeos, misiles y cohetes alemanes caían indiscriminadamente en ciudades como Londres y Amberes, miles de bombardeos británicos y estadounidenses nivelaban ciudades enteras día y noche, reduciéndolas a escombros. Era guerra total.

El camino hacia la victoria

A finales de marzo, solo el Rin separaba a los ejércitos occidentales del corazón de Alemania. El 22 y 23 de ese mes comenzó una masiva operación para cruzar el río y millones de soldados británicos, canadienses, estadounidenses y franceses comenzarían un avance implacable por el Reich. Frescos y bien equipados eran el total opuesto de los cansados soldados del Wehrmacht muchos de los cuales eran ancianos o niños. Pero estos eran apenas una fracción del total: la mayoría se encontraba en el este intentando frenar el avance implacable del Ejército Rojo que ya estaba del otro lado del río Oder apenas unos kilómetros al este de la capital nazi. La paranoia alemana con respecto a los rusos no estaba injustificada: los soldados de Stalin estaban ansiosos de vengarse de todas las atrocidades alemanas cometidas en suelo ruso. Los rumores de ejecuciones, violaciones y brutalidad llenaban las carreteras de refugiados que buscaban escaparse de los bolcheviques, demonizados por Hitler como seres inferiores o untermenchen.

Con los aliados occidentales a toda máquina, los soviéticos finalmente soltaron su ansiado ataque final a Berlín. El 16 de abril un total de 2.5 millones de hombres, 6,000 tanques, 7,500 aviones y más de 40 mil piezas de artillería cruzaron el Oder con el objetivo de acabar con el régimen nazi de una vez por todas. Eran liderados por dos de sus comandantes más ilustres: el Mariscal Georgy Zhúkov y el Mariscal Ivan Konev. Los alemanes ofrecían una férrea resistencia pero poco a poco cedieron terreno hasta replegarse dentro de Berlín. El 20 de abril las primeras tropas rusas pisaron la capital nazi y en poco tiempo rodearían a los alemanes como una enorme tenaza letal: Zhúkov desde el norte y Konev desde el sur. En el oeste, los estadounidenses bajo el General Patton habían llegado al río Elba donde por primera durante en la guerra terminaron frente a frente con los soviéticos. No obstante, el General Eisenhower (comandante supremo de los aliados occidentales) ordenó que cesara el avance: tal como acordado, Berlín sería para los rusos.

La Batalla de Berlín

La Batalla de Berlín fue uno de los asaltos urbanos más violentos de la guerra. La ciudad, ya de por si destruida por bombardeos aéreos durante el último año, vio caer una incesante lluvia de artillería durante los días siguientes mientras los últimos soldados alemanes la defendían calle por calle. Hitler, desde el búnker de la Cancillería, comandaba ejércitos inexistentes en medio del delirio de la inminente derrota mientras que las bombas caían cada vez más cerca. El 30 de abril, el Fuhrer finalmente se suicidó después de casarse con su amante, Eva Braun, y escribir su testamento final. Su cadáver fue llevado a una fosa afuera del edificio e incinerado con petróleo. Ese mismo día se libró la batalla por uno de los símbolos más icónicos de la ciudad: el Reichstag. Defendida por soldados fanáticos de la SS y la Juventud Hitleriana, los soviéticos tuvieron que despejar el edificio cuarto por cuarto hasta que finalmente, a las 22:50 horas, la bandera roja ondeaba en lo alto del Reichstag. ¡Victoria al fin!

La puñada de defensores restantes resistiría varios días después en diferentes partes de la ciudad. La Cancillería no sería tomada hasta el 2 de mayo y ese mismo día la primera delegación alemana, dirigida por el comandante local Helmuth Weidling, se acercó a los mandos soviéticos para ofrecer su rendición. Irónicamente el comandante soviético era nada menos que Vasili Chuikov, el héroe de la Batalla de Stalingrado. Dos días después, otros mandos alemanes se rendirían a las fuerzas británicas de Montgomery al norte de Alemania. El 7 de mayo, los alemanes rindieron todas sus fuerzas al General Eisenhower, haciendo lo mismo al día siguiente ante Zhúkov en Berlín. El 8 de mayo fue declarado el día de la victoria en Europa o VE Day por sus siglas en inglés e inmediatamente comenzaron celebraciones masivas en París, Londres y Nueva York. Después de casi 6 años de lucha, Alemania Nazi había sido destruida, comenzaba ahora el largo y arduo proceso de reconstrucción.

Nuevas alianzas

El júbilo por la victoria sobre Alemania duraría poco: la otra gran potencia del Eje, Japón, seguía luchando ferozmente en el Pacífico. Mientras los soldados en Berlín brindaban con champaña, cruentas batallas se libraban en Okinawa y en las junglas de Birmania. El 6 de Agosto, la primera de dos bombas atómicas caería sobre Japón, forzando al imperio del sol naciente a rendirse ante los Aliados el 15 de Agosto y poniendo fin a la guerra más devastadora en la historia de la humanidad. Mientras tanto, Europa quedó divida. Los aliados occidentales se unirían para formar un bloque que posteriormente sería dominado por la alianza militar de la OTAN. En el este, los soviéticos se encargarían de imponer gobiernos comunistas en los países liberados por sus ejércitos, formando así otro bloque organizado bajo el auspicio del Pacto de Varsovia. Había comenzado la Guerra Fría, un periodo de confrontación que duraría hasta la caída del Muro de Berlín en 1989.

Para mayor información sobre los últimos días de Alemania Nazi les recomiendo el libro de Cornelius Ryan, “The Last Battle” (del mismo autor del clásico-hecho-película sobre D-Day, “The Longest Day”). Hay un libro más reciente de otro gran historiador, Anthony Beevor, llamado “The Fall of Berlín” pero este no me lo he leído.

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22 Responses to “La Caída de Berlín (1945)”

  1. Alvaro Says:

    Muy buena e interesante toda la historia, aunque ya mas o menos me la sabía, aprendí nuevas cosas. Se ve que lees mucho, eso es bueno.

  2. Master Zen Says:

    Creo que fácilmente más de la mitad de todo lo que he leído en mi vida es sobre la 2a Guerra Mundial. Es realmente fascinante.

  3. Haplo Says:

    Yo creo que por tanto abuso de todos los ejércitos que pasaron por ahí, las mujeres de Kazakhstan son las mejores prostitutas de la región.

  4. Master Zen Says:

    Jagshemesh! You are the right!

  5. Haplo Says:

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  6. Master Zen Says:

    Throw the Jew down the well!

  7. Roberto A. Pérez Díaz Says:

    La verdad se pudo llamar a que los mexicanos hicieran más;
    Remember el potrero del llano
    Faja de oro no se olvida

  8. Master Zen Says:

    Pero… ¿para qué tomar la primera bala?

  9. Roberto A. Pérez Díaz Says:

    xD
    touche

  10. Wilbert Says:

    en tu relato dices que dias antes de el desembarco en Normandía los aliados ya habian tomado Roma, ¿no fue ese evento mucho despues el desembarco?, otro detalle que no sabia era el de que Eisenhover detuvo su marcha hacia Berlin para que solo lo tomaran los Rusos, yo sabia todo lo contrario, el avance aliado hacia Berlin era desaforado con tal de ganarle de mano a los Rusos, incluso hubo un detalle que se llamo el “circo Rag Tac”, que consistio en tomar vehiculos alemanes para avanzar hacia el Rhin lo mas rapido posible, este punto lo lei en “La Ultima Batalla” de Cornelius Ryan, hasta donde se el unico historiador y periodista que durante la guerra fria tuvo acceso libre a los archivos tanto sovietico como aliados, por lo demás es una buena reseña la tuya.

  11. Wilbert Says:

    correccion: me falto una letra “d” para que fuera “del desembarco”, con esto quize decir que despues del desembarco en normandia, paso mucho tiempo para la toma de las primeras playas del sur de europa, incluso muchas de las lanchas de desemabarcos y unidades anfibias usadas en Normandía se usaron luego en Italia.
    saludos

  12. Master Zen Says:

    La captura de Roma fue el 4 de Junio, D-Day fue dos días después. Y efectivamente Eisenhower detuvo la marcha a Berlin por el simple hecho de que la división de Alemania ya se había establecido en Yalta en Febrero del 45 y no quería sufrir la muerte innecesaria de soldados para una ciudad que de todos modos caería en manos rusas. De hecho todo eso viene precisamente en “La Ultima Batalla” de Ryan (que si te fijas lo cité al final del artículo) donde describe muy vividamente la frustración de los soldados estadounidenses cuando se les da la orden de detenerse siendo que pensaban que podrían llegar a Berlín antes que los Rusos.

  13. Master Zen Says:

    Estás confundiendo tus fechas y tu geografía: La captura de Roma (al igual que las invasiones anfibias en Italia de Salerno y Anzio) fue ANTES que D-Day. La invasión del sur de Francia fue en Agosto, DESPUÉS de D-Day y muchos de los barcos que se usaron en Italia las usaron para esa operación (al igual que las divisiones estadounidenses y francesas que participaron y que antes estaban en Italia).

  14. Zhuzof Vert Vonski Says:

    Reforse mas lo q conosco de Esta Guerra pero no todo
    es correcto…

  15. JOEL Says:

    MIREN YO SOY NEONASI DESDE LOS 10 AÑOS ALEMANIA LUCHON ASTA EL FINAL DE SUS FUERSAS ME UBIERA GUSTADO ESTAR EN LAS SS ,GESTAPO para acabar contodAS LAS COSA QE NO SIRBEN HEIL,HITLER

  16. rgr Says:

    Jajaja. Al pendejete de Joel es al primero que hubieran matado.

  17. Master Zen Says:

    Pues lo primero que “no sirbe” parece ser su cerebro.

    Lo más ridículo es que pendejetes así son los que terminan proclamando la superioridad de la raza blanca. No pos sí ¡qué ejemplo!

  18. Haplo Says:

    Orale, un emo-nazi!

  19. Master Zen Says:

    Jamás pensé que podría haber algo peor que un emo, pero se me había olvidado que existían neo-NASIs en este mundo. ;)

  20. julio Says:

    Con esa ortografia tan pesima que tiene el tal Joe yo creo que ni en la gestapo lo hubieron aceptado yo creo que los bazis lo hubieran mandado de primero a los campos de exterminio

  21. Haplo Says:

    Y, basado en tu lógica, a ti con el, julio.

  22. Master Zen Says:

    ¿Quiénes son los bazis y porqué quieren exterminar a la gente? ;)

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