Nine Inch Nails – Year Zero (2007)

“Hypnotic sound of sirens
Echoing through the street
The cocking of the rifles
The marching of the feet
You see your world on fire
Don’t try to act surprised”

Es el año 2022. Terrorismo, guerra y paranoia han catapultado a la extrema derecha religiosa de los Estados Unidos al poder, convirtiendo a nuestro vecino del norte en una distopía cuasi-Orwelliana regida por el militarismo y el moralismo al extremo. ¿Preludio para el futuro? Para Trent Reznor sí y es por esto que Year Zero se ha vuelto tal vez el álbum más polémico del año no solo por ser el regreso triunfal de una de las bandas definitivas de los años noventa sino por su manera de vincular un disco conceptual futurista con una realidad actual no tan alejada de los hechos que presagia. Pero lejos de la afinidad por el tema (¿quién no siente el morbo de ver a los Estados Unidos convertido en un estado policial dominado por predicadores cristianos fundamentalistas?), un disco no es nada si la música no le llega a la talla. Afortunadamente, Year Zero no defrauda y se convierte en un disco que todo amante de la música debe escuchar en el 2007 aún si la música en sí toma un asiento trasero con respecto al mundo que Reznor y compañía han creado.

Lo primero que llama a la atención incluso antes de escuchar el primer minuto del disco es un aviso en la parte de atrás del estuche por parte del United States Bureau of Morality que advierte que escuhar este material podría ser considerado un acto de subversión y te implora a reportar a cualquiera que viole este estatuto (“be a patriot – be an informer!”). Reznor y compañía no han escatimado nada por presentar a Year Zero como una verdadera experiencia auditiva y mental: escuchar este disco es enchufarte por completo a la realidad alternativa que presenta y que ha sido respaldada por una campaña de mercadotécnica sin precedentes en la historia de la industria musical: páginas de internet apócrifas, mensajes subliminales, USBs con canciones encontrados en los baños de los conciertos previos al lanzamiento. Incluso el disco mismo muestra un código binario a la hora de ser calentado que revela otra página de internet escondida. Sufiente mercadotécnica, ahora con la música: Year Zero es Nine Inch Nails clásico aunque a ratos suena un tanto minimalista con respecto a lo que normalmente se esperaría de ellos. Pero todos los elementos que propulsaron a la fama a este grupo alterno-industrial están presentes: instrumentos y voces distorsionadas, samples electrónicos siniestros y la explosión de furia de Reznor entrelazada con momentos de tranquilidad melódica. Quedan advertidos: este no es un disco fácil de escuchar, es más, si logran aventárselo de principio a fin completo es un logro. Pero eso no le quita mérito ni tampoco el hecho de que hay pocas canciones que se pueden considerar sencillos bien definidos: “Survivalism” fue una obvia primera elección para tal pero también destacan “Vessel”, “My Violent Heart”, “Meet Your Master” y “The Beginning of the End” esta última la única realmente pegajosa e impulsada por un ritmo marcial digno de una coreografía totalitaria (si los Nazis hubieran hecho alguna canción bailable, sonaría algo así). El resto de las canciones se valoran mucho más por su manera de cuadrar, a veces líricamente más que musical, en el conjunto de lo que es la lucha del protagonista contra el gobierno y una misteriosa “presencia” (la mano fantasmal que aparece en la portada) que se describe en la canción “The Warning”. Así pues, no es extraño las referencias a la guerra en Irak (“The Good Soldier”), a George Bush (“Capital G”), al fundamentalismo religioso (“God Given”) y la represión gubernamental (“Meet Your Master”). Y aunque Year Zero es casi en su totalidad un disco obscuro y desolador, hay una pequeña luz de esperanza en “The Great Destroyer” donde se augura la posible destrucción del régimen y en “The Twilight”, tal vez la única canción de cierta forma alentadora.

Qué se puede decir, Year Zero pasará a la historia como un clásico, tal vez el primer álbum que aprovecha la revolución informativa del internet construyendo en él algo más que solo 60 minutos de música: una experiencia virtual. Es cierto que es un disco ruidoso, a ratos monótono (hay más de una canción que sale sobrando) y bajo este criterio no le llega a la talla de lo que ha sido hasta ahora considerada la obra maestra del grupo, The Downward Spiral, pero hay que darle el reconocimiento a Reznor por su visión y atrevimiento para haber sacado algo de este calibre. Tardará rato en digerir pero después de unas leídas de la letra y un rato investigando el mundo alterno detrás del disco se darán cuenta de su verdadera dimensión. Si la música es al fin de cuentas una expresión del arte y de la tecnología disponible en su momento, en Year Zero encontrarán una conjugación perfecta de ambos demostrando a lo que se puede llegar rompiendo esquemas. Con todo el pesimismo, desesperación y agresividad contenido en estos 16 temas, Year Zero termina no siendo otra cosa más que verdadero amor al arte.

(Es imposible escuchar este disco sin conocer la realidad alternativa detrás de él. Así que entren al Nine Inch Nails Wiki donde viene todo lo que necesiten saber sobre el concepto detrás de este álbum revolucionario)

Escuchen: “The Beginning of the End”, “Survivalism”, “The Good Soldier”, “Vessel”, “Capital G”, “My Violent Heart”, “God Given”, “Meet Your Master”, “In This Twilight”.

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