Fin de una era

Tony Blair se despide

Hoy miércoles terminó la gestión del querido, del odiado, del novedoso, del controversial Tony Blair, Primer Ministro del Reino Unido desde 1997 y quien reemplazó a John Major en lo que sería una de las más aplastantes victorias de la izquierda británica en décadas (y que sepultó el legado conservador del Thatcherismo). Como ha sido característico de su desempeño a lo largo de la década que sostuvo el poder, el legado de Blair seguramente estará rodeado de controversia. Por un lado, está el hecho innegable que la economía del Reino Unido ha sido -por mucho- la mejor entre las principales potencias de la Unión Europea: en 1997, el PIB del Reino Unido era apenas el cuarto mayor de la Unión Europea, debajo incluso que Francia e Italia. En el 2007 era superado solo por el de Alemania (pero con un PIB per cápita mayor a cualquiera de los tres países mencionados). Este éxito económico en conjunto con un renacimiento cultural caracterizaron a los años noventa en el Reino Unido como “Cool Britannia”, haciendo alusión al viejo lema del imperio siglos atrás. Por otro lado también está su apoyo a la integración europea y sus esfuerzos por renovar ideológicamente a su partido Laborista, desechando las posturas más radicales y socialistas por una agenda más céntrica, más pro-mercados. Fue llamada “la tercera vía” por reconciliar varios aspectos antagónicos entre izquierda y derecha y el resultado político fue su logro en atraer votos de ambos lados del espectro: tanto de izquierda como derecha.

Sin embargo, el fracaso de la Guerra en Irak y la cercanía político-militar con los Estados Unidos ha severamente ensombrecido su aceptación popular en un país donde dicha guerra es mucho más impopular que en su aliado a través del Atlántico. Por otro lado, sus políticas económicas han traido mucho resentimiento por la izquierda tradicional que considera que ha traicionado sus ideales socialdemócratas y se ha vuelto un conservador de closet. La oposición a su mandato ha llegado a niveles sin precedentes: su nivel de aprobación a mediados del 2006 cayó a 23% (más bajo que Bush por cierto), convirtiéndose en el primer ministro Laborista más impopular de todos los tiempos (como pequeño consuelo, Thatcher terminó peor) aún considerando que ha sido el único de su partido que ha logrado ganar tres elecciones generales. También está su fuerte apoyo vocal a las políticas humanitarias, principalmente a África, no solo de su país sino del G8 que por desgracia no se han logrado traducir en acciones concretas para el beneficio del continente negro.

En conclusión, no hay mejor juez que la historia. Solo la historia nos dirá si el legado de Blair dejará a un lado el fiasco de Irak para elogiar sus logros económicos o si su reputación como “cachorro del imperio” lo perseguirá en las décadas que vienen. Hasta entonces, quedará en las manos del nuevo Primer Ministro, Gordon Brown (el principal arquitecto económico de Blair), para ver si la continuidad del proyecto de la nueva izquierda logra rendir todos los frutos esperados para el Reino Unido, Europa y el mundo.

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2 Responses to “Fin de una era”

  1. Roberto A. Pérez Díaz Says:

    lei en un reportaje de la bbc de una supuesta junta hace 14 años donde brown le cedia el lugar a blair para contender en las elecciones con la promesa de entregarle posteriormente el poder…que cosas
    http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/politics/6238194.stm

    Saludos

  2. Boris Says:

    En México ya quisiéramos tener la continuidad que existe en muchos países en cuanto a gobiernos y planes de desarrollo, eso te da un horizonte intertemporal de planeación envidiable.

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