Debraye #31 - De ricos y torres

Para los amantes de los rascacielos, seguro recibieron con regocijo la noticia de que México construirá el edificio más alto de Latinoamérica. Es la Torre Bicentenario y según las estimaciones del Grupo Danhos y el gobierno capitalino, estará lista para el 2010. Medirá 300 metros lo cual hará que sea el primer edificio “superalto” del país y de la región aunque para aquellos que ya se mojaron los pantalones quisiera recordarles que apenas sería el 34º del mundo (para cuando se termine caerá aún más considerando la cantidad de edificios estratosféricos que se están construyendo en China y Dubai). El diseñador es nada menos que el ganador del Premio Pritzker (el Nobel para arquitectos) Rem Koolhaas, holandés, que supuestamente se inspiró por el reflejo de las pirámides precolombinas en el agua aunque para ser sincero, me parece francamente horripilante e insípido, más como un monolito enorme y precario que una obra de arte moderna.
Pero eso es lo de menos. Lo interesante de todo esto es el caos que se ha desatado por todas las facciones políticas y sociales organizadas para apoyar u oponerse a la construcción de la torre. En una esquina, tenemos al gobierno capitalino que si bien no está financiando en sí su construcción, está fielmente detrás del Grupo Danhos y hasta ha ofrecido modificar las leyes de urbanización actuales que, cabe mencionar, prohíben la construcción de edificios mayores de tres pisos en ese predio ubicado en una zona residencial de Lomas de Chapultepec, justo enfrente del parque. Por otro lado está el PAN, siempre listo para brincar en contra de cualquier iniciativa del PRD y que ha movilizado exitosamente a los habitantes de la zona para manifestarse virulentamente en contra de la construcción. Hace poco pasé por la zona y no les miento: no pasan 2-3 cuadras sin ver alguna manta de protesta.
La ironía de todo esto debe ser obvia. El PAN, el partido de “primero los empresarios”, el partido del empleo y de la inversión, opuestos a la mayor inversión individual privada en la ciudad en lo que va del año. Los ricachones de Lomas de Chapultepec quejándose siendo que son los únicos que se beneficiarán de algún modo por la existencia de la torre (aunque sí reconozco que el tráfico podría volverse un caos). Lo peor es que estos mismos ya lo tomaron como estandarte de lucha contra el malévolo gobierno capitalino: llegué a ver mantas casi llegando a Santa Fe y vi otras donde dicen “no a la destrucción del bosque”. ¿Perdón? La torre no se va a construir en el bosque. Ahora resulta que los ricos quieren preservar las áreas verdes cuando les importa un carajo que empresarios como Roberto Hernández acaben con reservas ecológicas para construir lujosos hoteles.
Más irónico es que el gobierno del que tanto se quejaron los panistas está generando más inversión privada de lo que sus oponentes quisieran admitir. Sin duda todo ese dinero que inyectó Carlos Slim para restaurar el centro histórico, o la inversión del gobierno para revitalizar el corredor financiero de Reforma, o todos esos altos y brillosos rascacielos que surgieron como mala yerba en Santa Fé fueron claros ejemplos de un “peligro para México”. Aún así, no puedo más que lamentar el respaldo tan incondicional del gobierno capitalino para apoyar la Torre Bicentenario como si por sí sola representara el éxito de la ciudad en los siguientes años. Cambiar las leyes de urbanización solo para favorecer este proyecto huele a corrupción y favoritismo. No es sorpresa, pues, que el vocero del Grupo Danhos tenga vínculos con el actual Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda. ¿Coincidencia?
En un foro de discusión del periódico El Universal, una persona comentó que la construcción de esta torre es “la manera inteligente de celebrar el Bicentenario”. No sé ustedes pero para mí, la forma inteligente de celebrar tan importante fecha para nuestro país sería tener una ciudad donde se combata al crimen con eficiencia, donde tengamos una policía capacitada y noble, donde la burocracia sea eficiente y la gente no tenga que perder horas o hasta días y semanas por un mugre trámite, donde tengamos transporte público decente en vez de esas chatarras con ruedas llamadas microbuses, donde se invierta en proyectos de beneficio social como vivienda digna, más rutas de Metro, creación de aéreas verdes, etc. Un rascacielos no beneficiará a nadie más que a los pocos afortunados que lleguen a trabajar en él y a los vecinos de la zona que ya de por sí son las personas más privilegiadas de este país.
Celebrar inteligentemente el bicentenario es hacer lo que en 200 años no hemos podido hacer: un país mejor. ¿Están de acuerdo o están de acuerdo?









August 15th, 2007 at 12:05 pm
para el bicentenario lo que deberiamos de hacer es descentralizar la burocracia estatatal y sacar el aeropuerto; monedas y billetes conmemorativas y no excluyentes de todo el país (dime un billete que tenga algo de la peninsula o de cualquier lugar al norte de san luis), finalmente propongo que se empieze a enseñar BIEN la historia y la cultura de la nación y las matemáticas pues hay muchos que no saben ni cuando fue la independencia ni a Teresa de Mier o siquiera saben cuando terminó la misma.
August 15th, 2007 at 4:50 pm
¿Qué dices la nueva línea del metro?, que pretenden inaugurar para el 2010 (que será la línea dorada, la del bicentenario), que será la más larga de la ciudad y que irá de Tláhuac a Mixcoac.
August 15th, 2007 at 5:53 pm
Eso sí se me hace un excelente proyecto al igual que el tren suburbano y la ampliación de la red de Metrobus. Esas son las inversiones que la ciudad necesita, mi único lamento es que no haya más líneas de Metro porque la verdad se necesita más que la 12.
Ah, se me olvida que los riquillos no quieren estaciones de metro en sus barrios (uff, guácala!!!)…