Super Bowl XLII - ¡DOMINGO GIGANTE!

Haciendo solo lo que Joe había podido

Me he quedado sin palabras.

Mientras más pienso de qué manera empezar a describir lo que a la postre será considerado la mayor sorpresa en la historia del deporte estadounidense, más quedo hundido por la magnitud de lo que ocurrió este domingo en Arizona. Es algo que desafía la imaginación, la razón, la sensatez.

Las primeras señales de que una victoria de los Gigantes sería posible -cuan improbable e insano sonara antes de la primera patada- poco a poco se manifestarían. Todo empezó con la primera serie ofensiva del partido. Estoy seguro que en algún libro secreto de Tom Coughlin y sus coaches titulado “cómo parar a los Patriotas, el mejor equipo ofensivo de toda la historia” viene un capitulo que tiene como regla numero uno: no dejar que Tom Brady juegue. Para hacer esto hay que permanecer con posesión del balón el mayor tiempo posible (y de paso así agotar a su feroz pero envejecida defensa). 10 minutos tardó esa primera serie, y si bien solo terminó en un gol de campo fue impresionante debido al número de conversiones de tercer down que hubo (cuatro). Así pues, regla numero dos: convertir los terceros downs. Durante la serie, las cámaras tomaron a Tom Brady en la banquilla, sólo, con cara de preocupación mezclada con ansia de entrar en acción. Una leyenda viviente como él no merecía quedarse sentado…

Sin embargo, la siguiente serie de los Patriotas demostraría que contra un equipo de este calibre, los goles de campo no te servirían de nada. Con jugadas cortas pero precisas los Patriotas avanzaron hasta la zona de anotación, y lograron su primero touchdown después de un castigo del defensor Antonio Pierce. 3-7. En este instante, creo que el momento del partido estaba en manos de los Patriotas: habían sobrevivido una serie brutal de los Gigantes con solo tres puntos y en cambio habían anotado un touchdown. Ya hemos visto partidos así: el valiente pero inferior equipo haciendo en esfuerzo titánico pero conformándose con unos puntillos; mientras tanto, el gran favorito anotando touchdowns sin menor esfuerzo.

Lo curioso es que los siguientes 30 minutos no siguieron ese esquema. La defensiva de los Gigantes tomó las riendas y les negó toda oportunidad a los explosivos Patriotas que terminaron la primera mitad con apenas 81 yardas totales. Brady fue batido como mono de trapo: no solo sufrió cinco capturas (más de las que en cualquier partido anterior) sino fue tumbado después de cada pase y apresurado en todos los demás gracias al colapso total de su línea ofensiva -considerada tal vez la mejor de la NFL- ante una defensiva Gigante ágil y veloz que siempre encontró la manera de penetrar la linea. Pero eso no es decir que los Patriotas no generaron sustos, ni que Brady se pasó el partido besando el pasto: Wes Welker tuvo un gran día con 11 recepciones, compensando el hecho de que Randy Moss estuvo nulificado casi todo el partido. Kevin Faulk también tuvo más de una jugada espectacular convirtiendo en tercer down (su especialidad) y, sea de cada quien, Brady no estuvo mal siempre y cuando le dieran la oportunidad de afinar su puntería: tuvo 29 pases completos (de 48 totales) y no fue interceptado aunque sí perdió el balón después de una captura brutal de Justin Tuck.

Tampoco a los Gigantes les fue particularmente bien a la ofensiva. Tuvieron otra oportunidad de anotar al principio del segundo cuarto pero un pase de Eli Manning se le escapó a Steve Smith y fue interceptado por Ellis Hobbs robándoles así al menos otro gol de campo. Nunca más hasta el último cuarto lograron amenazar el territorio Patriota aunque fue loable la compostura de Manning y compañía que aún perdiendo 7-3 durante casi todo el partido (y sabiendo que estaban jugando mejor que su temible rival) no se rendían ni le cedían ventajas a los bostonianos. Eso sí, tuvieron un golpe de suerte en el tercer cuarto que al final mostró ser decisivo: en cuarto down y con los Patriotas en la yarda 31, Bellichick optó por jugársela con un pase profundo que fue incompleto. De haber intentado un gol de campo (perfectamente realizable a esa distancia) hubieran sido tres puntos más, tres puntos que serían la diferencia entre un empate y una derrota.

Es en ese momento que supe que los Patriotas no ganarían: cuando Brady se quitó el casco después de esa serie frustrada, en su cara se le veía la derrota. No es una cara que pones cuando vas ganando y sabiendo que eres miembro de la dinastía más exitosa de la década. Es la cara que pones cuando sabes que has estado dando todo lo que puedes y no rinde frutos, que de ser el equipo ofensivo más prolífico en la historia te tienen con apenas 7 puntos en 40 minutos de juego. Peor aún, es la cara que pones cuando sabes que el rival cada vez crece, que se fortalece con tu infortunio. Brady sabía algo que nosotros no, algo que el marcador no refleja. Algo que solo se sabe allí en el campo entre los gritos, los golpes y el sudor.

Para los que les aburren los juegos defensivos (a mi en lo personal me encantan), el último cuarto sería la llamada para despertar. En la primera jugada de los Gigantes, Manning hizo un excelente pase a Kevin Boss (reemplazo para el impetuoso Jeremy Shockey) quien corrió para 45 yardas y de haber sido un poco menos corpulento tal vez se pudo haber escapado hasta la zona de anotación. Unas jugadas más (incluyendo otra conversión de tercer down) y los Gigantes hicieron lo imposible: anotaron mediante un pase de Manning a David Tyree y tomaron la delantera. 10-7. Siguieron un par de series frustradas para ambos equipos y los Patriotas tuvieron posesión faltando menos de 8 minutos. Y si hay una especialidad para Tom Brady y los Patriotas, son situaciones de vida o muerte como esta. No defraudaron: avanzaron 80 yardas y culminaron con -no podría faltar- un pase de touchdown de Brady a Randy Moss faltando 2:45. 14-10.

Pausa. Regresemos el tiempo hasta 1989: era el Super Bowl XXIII y los 49ers de San Francisco iban perdiendo 16-13 ante los Bengalíes de Cincinnati faltando tres minutos. Es allí donde la leyenda de Joe Montana creció a nivel míticos por su impecable serie de 92 yardas que terminó en touchdown en los últimos segundos. Nadie antes ni después había ganado un Super Bowl así…

… hasta que Eli Manning lo logró este domingo.

Esa última serie no pudo ser más dramática. Dos conversiones de tercer down (de más de 10 yardas ambas) y una de cuarto down. Un touchdown hermoso en un pase bombeado de Manning a Plaxico Burress faltando 35 segundos. Pero lo más espectacular de todo: el pase milagroso en tercer down de Manning a Tyree. Lo diré sin exagerar: en 20 años de ver el Super Bowl NUNCA había visto algo remotamente similar, no solo por la manera casi sobrehumana en que Manning se escapó de la defensa Patriota que estaba a un jalón de capturarlo sino por la manera en que Tyree atrapó el balón con Rodney Harrison encima de él. Fue sin duda el momento climático del partido y una jugada que algún día les presumiremos a nuestros hijos de que la llegamos a ver en vivo. Ese pase mantuvo a los Gigantes con vida y el resto fue historia.

Tal vez simbólicamente, Brady sufrió su quinta captura en esa inútil serie final de los Patriotas en que ni siquiera pudieron avanzar una sola yarda. Goliat había sido vencido por David. Así como los Patriotas entraron en la leyenda con su victoria sorpresiva ante los Rams en el 2001, los Gigantes acabaron con su reinado de una manera casi idéntica. Eli Manning MVP y muy merecido (sinceramente jugó una postemporada aún más brillante que su célebre hermano hace un año) aunque fue igual o más importante la actuación de la defensiva como conjunto. Hay un viejo dicho que las ofensivas ganan partidos, pero las defensivas ganan campeonatos. Nunca pudo haber sido más evidente eso que en el Super Bowl XLII por la manera en que Strahan, Tuck, Pierce, Umenyiora y compañía mostraron su supremacía en el campo. También se merecen un gran reconocimiento Tom Coughlin, coach de los Gigantes que nunca perdió fe en su equipo a lo largo de los últimos años, y Steve Spagnuolo, el genio que coordinó la defensiva. ¿Habremos visto una nueva dinastía nacer o los Patriotas buscarán cobrar venganza en la temporada que viene? ¿Nos espera una batalla entre Mannings en un futuro no muy lejano? ¿Obama le ganará a Clinton? Ya veremos…

Felicidades a los Gigantes por su muy merecido triunfo y también a los Patriotas que lucharon hasta el final: no me sorprendería que ambos sigan siendo serios contendientes para el título en los años que vienen. Y a los arrogantes e insoportables Delfines del ’72 que seguro brincaron de alegría por ver a los Patriotas perder solo tengo una cosa qué decirles: ya cállense el pinche hocico.

Resumen del partido en NFL.com

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8 Responses to “Super Bowl XLII - ¡DOMINGO GIGANTE!”

  1. Haplo Says:

    Pues yo vi todo el partido, de principio a fin, costándome un enfado con la chica y una salida que prometía estar divertida y:

    Los Patriotas jugaron como pinches nenas. Totalmente maricas. Me sorprendió lo gays que pueden llegar a ser.

    Manning y los Gigantes, por otro lado, jugaron como nunca, estuvieron encima de las nenitas de Nueva Inglaterra todo el partido, le quitaron a Brady sus muñequitas y las pisotearons. Ese pase increíble fue espectacular, en su vida le volverá a salir algo así. Y los Patriotas todos sus errores, castito tras castigo… vaya, ni con el challenge aquel de 12 hombres en el campo, ni con la posible patada de 48 yardas. Nada.

    En fin, a todos los fans de los delfines: ya consíganse un equipo más machín, no unos pescados gays.

  2. Caminante Says:

    “Para los que les aburren los juegos defensivos” es que ese tipo de personas solo han visto juegos defensivos de fucho, solo en el fucho los juegos defensivos son aburridisimos pero en los deportes de a de veras, no lo son.

  3. Master Zen Says:

    @Haplo

    Honestamente no creo que los Patriotas hayan jugado como nenas, fue el esquema defensivo de los Gigantes que no les dejó hacer nada. Presionaron a Brady como tal vez nunca en su vida y con ese grado de presión es imposible jugar bien. Durante el partido pasaron las veces en que Brady fue no solo capturado sino golpeado (después de lanzar el balón) y llevaba una docena de veces, al final seguro fueron más. Aparte pasaron el número de veces que fue presionado y yo creo que fácilmente en la mitad de sus pases lo hizo presionado.

    Nadie puede así (excepto el DIOS Joe Montana)

    Creo que Brady no jugó mal dentro de lo que pudo hacer. Sacó la casta con ese touchdown al final que es justo lo que se esperaba de alguien como él, pero esos últimos dos minutos y medio en que los Gigantes tuvieron el balón ya estaban fuera de su control. Pero no tuvo intercepciones, algo increible realmente, y para la manera en que fue aplanado, solo tuvo un fumble.

    Eli Manning en cambio, tuvo una intercepcion (aunque no fue su culpa, fue la del receptor que dejó que le rebotara el balón) y dos fumbles que para fortuna de los Gigantes pudieron recuperar. La defensa de los Patriotas, considerando su edad, hizo lo que pudo pero era mucho esperar que tuvieran el calibre de hace 3-4 años.

    Creo que el gran fracaso de los Patriotas fue la linea ofensiva. Era considerada una (la?) mejor de la NFL y colapsó demasiadas veces. Y la defensa de los Patriotas no pudo detener a los Gigantes en el tercer down, el down más importante.

    Y sí, la posible patada fue FATAL. Gravísimo error de Bellichick, considerando que generalmente no los comete.

    Esos fueron los culpables, no Brady.

  4. Buho Says:

    Yo no vi nada del partido, no me gusta el americano, algunas, solo algunas veces, he visto el ultimo cuarto del super tazon.
    Justamente vi el televisor cuando la atrapada esa medio con las manos, medio con el casco, y con eso me quede conforme. Fue realmente espectacular… (en su vida lo vuelve a hacer)
    Saludos…

  5. Master Zen Says:

    Ok, según las estadísticas, Tom Brady fue tumbado 23 veces durante el partido. ¡23 veces! Eso es casi una de cada dos veces que aventó el balón. Si besar el suelo tantas veces no afecta tu nervio y tu puntería, no eres humano.

  6. Piranha Says:

    Yo creo que a los Pats les faltó algo que se vió en esa jugada milagorsa del pase magico caca…jejeje, huevos, en esa jugada yo creo que le deformaron el jersey a manning, de los 1000 jalones que le dieron y el nunca se rindió, sabe Dios como se safó, pero peleo hasta el final, igual que la recepción el tipo detuvo el pase con el casco, lo que quiero mostrar es que ellos nunca dejaron de pelear y los Pats. ya se sentian campeones desde que se pararon en el campo.

  7. Master Zen Says:

    http://www.nfl.com/videos?videoId=09000d5d80684704

  8. Boris Says:

    Pues yo soy delfín de corazón y no por eso estaba deseoso que perdieran los pats, de hecho, estaba convencido que una leyenda como Brady realmente merecía otro anillo de super tazón, sin embargo, también estoy convencido que ese domingo hubo dos festejos igualmente estridentes, en NY y en Miami.

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