Star Trek (2009)

No hay que ser Trekkie para disfrutar esta obra maestra

Director: J.J. Abrams

Elenco: Chris Pine (James T. Kirk), Zachary Quinto (Spock), Leonard Nimoy (Spock Prime), Eric Bana (Nero), Zoe Saldana (Uhura), Karl Urban (McCoy), Simon Pegg (Scotty), John Cho (Sulu), Bruce Greenwood (Capitán Pike)

País: Estados Unidos / Alemania

Hay duelos que adquieren un estatus mítico dentro de la historia y la cultura popular. Napoleón contra Wellington. Beatles contra Rolling Stones. Real Madrid contra Barcelona. Star Trek contra Star Wars. Admito que no soy la persona más imparcial para juzgar éste último: la trilogía original de la saga de Lucas se mantiene a mis casi tres décadas de vida como mis películas favoritas de todas y veo muy difícil que esta opinión impregnada ya en mi código genético llegue a cambiar. Y nunca rehuí de una contienda verbal contra cualquier que tuviera la osadía de pensar lo contrario. Total, ¿quién en su sano juicio pensaría que un phaser era más espectacular que un sable de luz? ¿O los Klingons más temibles que el Imperio Galáctico?

Sin embargo, la nueva trilogía de Lucas dejó un mal sabor de boca – y eso que Episodio III logró recuperar parte de la gloria perdida de sus antecesores (olvidemos por un rato la mediocre actuación de Anakin, las piruetas irreales de Yoda versión CGI, y la historia de amor que hizo que el guión de Pearl Harbor pareciera un poema de Gustavo Adolfo Becquer). Afortunadamente, llegó J.J. Abrams (el cerebro detrás de Lost y Cloverfield) con una fresca reimaginación de las los viajes del USS Enterprise y su legendaria tripulación. No pudo llegar en mejor momento en vista que las películas de ciencia ficción decentes parecen ser una especie en extinción. Ok, estuvo Sunshine hace un par de años, pero fue dirigida a una audiencia pensante. Lo que ya urgía era una película que pateara trasero. Mucho trasero. De aquí hasta el cuadrante Beta de la Vía Lactea.

Star Trek es, en pocas palabras, las dos mejores horas de acción en el espacio desde que una banda de rebeldes trataron de apagar un generador de escudos en un planeta lleno de ositos de peluche mientras dos flotas espaciales libraron un Trafalgar galáctico (si no saben a lo que me refiero, no han vivido). Le atina en todos los rubros que hacen a una película de sci-fi no solo buena sino grandiosa: un trama perfectamente creíble que hace plausible la reinvención de la historia de origen de Kirk y compañía (les advierto que involucra viajes a través del tiempo, pero aún así funciona), un enemigo maniático y despiadado (Eric Bana, irreconocible bajo maquillaje de Romulano) con todo y una nave espectacularmente terrorífica que parece salida de una pesallida Lovecraftiana, y finalmente, un elenco joven pero vivaz que si bien se podrían confundir con el elenco de The OC, dejan la grata impresión de que no pudo haber nadie mejor para sus respectivos roles.

Eso si, no hacen mucho esfuerzo por esconder sus fuentes de inspiración, al menos no Kirk (el otrora desconocido para mí, Chris Pine). Desde la escena inicial en que de niño toma el volante y pisa el acelerador (no del Enterprise, sino del carro viejo de su presunto padrastro al son de “Sabotage” de los Beastie Boys) hasta su confiada arrogancia como cadete y luego tripulante, queda claro que ha estado tomando todos los consejos del libro de Maverick (Top Gun) al pie de la letra. No, no será Han Solo (nadie nunca lo será), pero mucho mejor que el insípido Anakin, ni duden. Del otro lado está Spock (otro sin-nombre, Zachary Quinto) que hace tan fiel clon de Leonard Nimoy (que también sale, ¿recuerdan eso de viajar por el tiempo?) que asusta. Bien se podría decir que se roba el show, logrando transmitir más conflictos internos dentro de su caparazón emocional de Vulcano que muchos de los humanos.

El resto se los dejo de sorpresa pero esperen muchas batallas espaciales, un holocausto planetario que opaca al de Alderaan en Star Wars, excelentes efectos que nunca pecan de excesivos, una genial caracterización de los Romulanos y en particular de su nave (¿no puede haber un Oscar para mejor nave espacial?), y por supuesto, el rejuvenecimiento del Enterprise que hay que ver para creer. No señores, este no es el Enterprise que fascinaron a sus padres cuando la vieron comandada por William Shatner en los años sesenta. Con su nueva silueta curvilínea y puente de mando modernizado para la generación iPhone, es una verdadera joya de ingeniería espacial de fantasía que hasta duele ver cuando recibe un rasguño.

Las críticas no mienten: Star Trek es la mejor razón para ir al cine este verano, no solo una sino varias veces. Si se le puede levantar una sola queja es que, en comparación, todas las demás secuelas de la temporada veraniega (Transformers, Terminator) parecerán una pérdida de tiempo y dinero. Y así como Christopher Nolan logró resucitar la franquicia de Batman de una muerte segura, J.J. Abrams ha repetido la magia para la serie de ciencia ficción más vieja del cine, llevándose de calle al fútil intento reciente de Lucas por igualar su incomparable trilogía original.

Película del año, señores. Y eso que todavía ni llegamos a la mitad…

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2 Responses to “Star Trek (2009)”

  1. Haplo Says:

    Los “joysticks” del enterprise son lectores de barras de supermerdado. True story.

    Y, en fin, creo que la estrenan en este jodido país hasta el 5 de junio :(

  2. Boris Says:

    Ya la ví y es buena, aunque me gustó más ángeles y demonios…

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