Brüno (2009)

Si pensaron que Borat fue descarado, no han visto nada

Director: Larry Charles

Elenco: Sacha Baron Cohen (Brüno), Gustaf Hammarsten (Lutz), Clifford Bañagale (Diesel)

País: Estados Unidos

Pensé que había visto todo. Eso es, hasta que vi un pene cantando.

Así es, a veces no sé si el propósito de Baron Cohen es hacernos reír o darnos terapia de choque sobre las cosas más irreales, perturbantes y de plano repugnantes para las sensibilidades de un ser humano normal. Borat definitivamente nos hizo reír, una risa a veces nerviosa ante tal magnitud de incorrección política del misógino y antisemita reportero kazako. Brüno, sin embargo, es una bestia completamente diferente. En efecto es un reciclaje descarado del trama anterior (reportero se va de su país natal y recorre los lugares más retrógrados del país “civilizado” por excelencia, Estados Unidos) pero las similitudes terminan allí. Brüno no solo ofende verbalmente, ofende visualmente de una manera que jamás pensaría que pasaría la prueba de la censura en algún otro país que no fuera Holanda.

De hecho no sería exagerado que hay momentos en que no se sabe si uno está viendo una porno gay hardcore o una comedia para las masas mundiales. Si señores, si creen que ver los posters de Cohen presumiendo su depiladas nalgas son demasiado, esperan a que vean como Brüno y su novio pigmeo “lo hacen” (digamos que el ser pigmeo abre una puerta entera de posibilidades que no vacila en mostrarnos). O cuando vean el notorio pene cantando. O el sexo oral/anal que finge con el espíritu de Milli (o era Vanilli, ya no recuerdo). Les ahorraré lo demás pero espero que ya vayan agarrando la idea. Pero no crean que todo es obscenidad y perversión: hay escenas que si no terminan doblados de risa es porque seguro se salieron del cine después de ver el pene cantando (sale durante la primera media hora así que aún tienen tiempo de huir). El video piloto para su show de farándula es genialidad pura, al igual que su lección de karate simulando un ataque gay (cómo el instructor mantuvo la seriedad al ser atacado por Brüno usando dos dildos y un strap-on como armas me deja atónito). Ya ni hablar de cómo intenta seducir al pobre ingenuo de Ron Paul, excandidato presidencial republicano.

Es inevitable hacer la comparación con su predecesor así que: no, no es más chistosa que Borat. Incluso tal vez ni se le acerque. Pero brilla por muchas otras razones que si bien no te sacan la carcajada, te dejan pensando. En una escena, Brüno busca a un par de consultoras de caridades, es decir, personas dedicadas a asesorar a las celebridades sobre cuales acciones caritativas están de moda y cuales no (digo, la pobreza fue tan 2005, el cambio climático es lo “in” para hoy). Lo más triste es que estas “consultoras” no tienen ni la remota idea de las causas que invitan a promover (me sorprendería que tuvieran un título de secundaria) y seguramente han de ganar 100 veces más que tú y yo. En otra escena, Brüno hace un casting para niños y le pregunta a sus madres si están dispuestas a que operen maquinaria industrial, que se vistan de Nazis y que aparezcan crucificados. Ninguna dice que no (eso sí, lo piensan, pero evidentemente la remuneración termina siendo valorada más que la dignidad – por no decir seguridad – de sus hijos).

Y bueno, ya ni hablar de los incidentes con la créme de la créme del corazón de los EU. ¿Entrenamiento militar? Claro, con todo y bufanda y cinturón D&G. ¿Viaje de cacería? “Perdón, un oso se comió toda mi ropa excepto estos condones, ¿me puedo dormir contigo?” le dice completamente desnudo a uno de sus compañeros cazadores. Y el clímax: un festival de “straight pride” con cerveza barata, mujeres aún más baratas, y peleas en jaulas tipo UFC. Digamos que si la audiencia (compuesta enteramente de rednecks y demás basura blanca) es el mejor ejemplo de la superioridad de la raza aria, no sé que estaba pensando aquel otro austriaco hace tantos años antes de intentar conquistar el mundo…

Me fui del cine sintiendo que me habían dado una bofetada con guantes de acero. No sabía se reír, llorar o vomitar pero presiento que ese es exactamente el efecto que Baron Cohen hubiera querido. Vean Brüno. Quien quite y también terminen doblados de risa con un pene cantante.

  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Menéame
  • Enchílame
  • Chido

5 Responses to “Brüno (2009)”

  1. Payasoplas Says:

    Que onda pinche pollo, hablando de cine, la pagina que de internet que tenia “El Lugar de los Espiritus” y que deje de actualizar ya la revivi en forma de blog, ojala puedas actualizar tus links.

    La idea es basicamente la misma, peliculas de ficheras, de los Almada, comicas, etc. nada mas que ahora la cosa es hacer tambien reseñas de las peliculas que pasan en el ADO.

  2. MAAG Says:

    Creo sinceramente que el que no agarró la idea, y así haber podido ahorrar estas líneas al lector, es el autor de esta crónica. O sea, que confundir escenas de Brüno con “obscenidad y perversión” y sentir “bofetada con guante de acero”, es más bien señal de un acotado criterio. Uno que, ya se ve, confunde los efectos con las causas.

    Saludos cordiales,
    MAAG

  3. Master Zen Says:

    Sí verdad, evidentemente no agarré la idea y por eso le di calificación de 9/10, ya sabes, porque toda película que me ofende tanto le doy una nota casi perfecta después de decir que es “genialidad pura” y “brilla” . Qué acotado criterio tengo que no pude disfrutar de una pelicula tan obscena y perversa, mal eh, mal.

    Sería bueno que alguna vez mis “críticos” leyeran lo que escribo sin prejuicios. Pero implicaría que entendieran lo que escribo, cosa evidentemente más allá de sus habilidades cognocitivas.

  4. Mael Aglaia Says:

    Confundir la calificación alta con amplitud de criterio tiene el mismo sentido (y utilidad) que mezclar en un argumento conceptos tales como habilidades cognocitivas (sic), crítica, lectura atenta, prejuicios e ironía (todos, al parecer, según una muy particular definición del autor).

    Como fuere, y para aportar ahora sí un comentario sobre la película, ésta es en sí un producto muy mediocre para lo que Sacha ha logrado como actor, sobre todo en aquella ya clásica Borat. Quizá tal debilidad de la película es lo que explica la intensa labor de promoción y marketing que Sacha, personificando a Brüno, llevó a cabo semanas, e incluso meses, antes del estreno. Más que película es una serie de viñetas que bien pueden ser el producto estrella de un programa cómico de TV, pero no una historia para el cine. Sirva de ejemplo el hecho de que las caricaturas o burlas que intenta hacer de los juegos sexuales (tanto de homos como de heteros, ie, la parte de los swingers) se queda en el intento (y de ahí el comentario sobre aquello de “obscenidad y perversión”… ¡no hay tal!). Se tiene pues una caricatura de caricaturas, lo cual, ya se dijo, es apenas la mitad del camino pretendido en Brüno. En síntesis, un fórmula malograda de un modelo que pudo haber sido mostrado, todo él, con mejores resultados.

    Gracias por el espacio, y saludos cordiales,
    MAAG

  5. Matias Says:

    La película a paracer fue malísima. Nuevamente el argumento de la burla al resto. Habían partes cómicas, pero eran las menores.
    En partes no sabía si dejar de verla o continuar.
    No me gustó.
    Concuerdo en el hecho que no es indiferente y lamentablemente esto no ayuda a la tolerancia de todos.
    Saludos

Leave a Reply